UN OBSTÁCULO CON CRIPTONITA

UN OBSTÁCULO CON CRIPTONITA

El sábado 27 de mayo era un buen día para montar a caballo. El sol brillaba, los campos estaban verdes y bien podados y los obstáculos estaban listos para la competencia anual que se lleva a cabo en la primavera en el condado de Culpeper en Virginia.

16 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Los 300 jinetes comenzaron el recorrido en los 200 acres del parque Commonwealth de la localidad, y entre ellos estaba, con un puntaje promedio, Christopher Reeve y su caballo Eastern Express.

Hace pocos meses, Reeve de 42 años, se había convertido en un visitante asiduo del lugar. Se había empeñado en triunfar en este deporte, que exige mucho control y elegancia en los movimientos, y lo estaba logrando.

Sin embargo, al aproximarse al tercer obstáculo en su recorrido de dos millas y 15 saltos, algo falló entre él y su caballo. Frente a la cerca de madera en forma de zigzag de tres pies de altura, Eastern Express perdió confianza y decidió no saltar. Reeve, que se había inclinado hacia adelante preparándose para el salto, salió disparado, se golpeó con la cerca y cayó sobre su cabeza.

La caída, según sus doctores, causó fracturas múltiples en las dos primeras vértebras cervicales de su columna (esta herida fue la que paralizó al actor y lo obliga ahora a sobrevivir con un respirador).

Según los médicos, después de la operación tuvo una enorme mejoría y ya está comenzando a mover sus músculos, pero aún su familia está en ascuas.

Su esposa, la cantante y actriz Dana Morosini, de 34 años y su hijo, Will, de dos, han permanecido vigilantes en el hospital de Charlotesville. También ha estado con él la publicista inglesa Gae Exton, con quien Reeve vivió durante la década de los ochenta, y los hijos de la pareja, Matthew de 16 años y Alexandra de 12.

Además de sus hijos y sus mujeres, ha estado su hermano Benjamin, de 41 años, y su madre, Barbara Johnson, una periodista del diario Town Topics de la ciudad de Princeton, donde Reeve se crió luego de que sus padres se divorciaran, cuando él tenía tres años.

Sin embargo, pocos familiares han sufrido tanto como Morosini, la mujer que, según Reeve, lo había enseñado a comportarse con madurez en su vida.

Reeve conoció a Morosini cinco meses después de haber dejado a Exton en 1987, durante una presentación de la cantante en un cabaret en Williamstown, Massachusetts, donde el actúa frecuentemente en el teatro de verano. Cinco años después de que se conocieron, se casaron en el mismo pueblo y un mes después nació su hijo.

El trágico accidente llegó justo cuando el célebre Superman había dejado de lado el papel de galán para convertirse en un padre de familia y un político activo.

Pero lo cierto es que fue gracias a la famosa serie del super héroe que Christopher Reeve alcanzó su fama. El actor estudió arte dramático en Nueva York y fue escogido entre 200 aspirantes para protagonizar la película que, con sus tres secuelas, ganó cerca de mil millones de dólares en el mundo entero.

Creo que no estaba listo para la fama repentina , dijo Reeve en una entrevista pasada. Eso puede ocurrir en este negocio, cuando la oportunidad y el nivel de desarrollo no van juntos .

Sus trabajos recientes incluyen cintas de ciencia ficción -hace el papel de un doctor que lucha contra una malvada raza de niños extraterrestres en el filme de John Carpenter Village of the Damned- así como dramas sociales (Lo que queda del día).

En televisión también ha aparecido con éxito. En la película de HBO, Above Suspicion, el actor hace el papel de un policía que sufre una parálisis debido a un disparo, y hasta su accidente, Reeve había estado en Irlanda filmando Kidnapped, las aventuras de un joven en el siglo XVIII.

Aparte de la actuación, Reeve se desempeña en otras actividades. Actualmente es copresidente de la Coalición Creativa, un grupo de artistas que incluye a Susan Sarandon y Glenn Close, entre otros, que se preocupan por el ambiente y los desamparados.

Reeve ayudó al Vicepresidente Al Gore a limpiar una playa en 1993 y viajó a Chile en 1987 para hablar en favor de los escritores prisioneros por sus creencias políticas.

Su accidente ocurrió cuando Reeve estaba haciendo algo que también lo apasionaba: los deportes. Esquiaba, patinaba en el hielo y jugaba tenis. Tanto, que cuando le preguntaron hace poco sobre la posibilidad de hacer una quinta versión de Superman, Reeve respondió: Estoy en buena forma, pero creo que la gente no quiere ver a su héroe con una llanta sobre su cinturón amarillo .

Como equitador, Reeve posó para un aviso en el que se recomendaba el uso del casco de seguridad y se ofreció a narrar un video que prevenía las heridas craneales.

Pero esta vez no hubo video que valiera. Sus admiradores ahora sólo pueden hacer una cosa: esperar y confiar en que el cuento del Hombre de acero no sea solo un mito.

(Tomado de la revista People)

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