NO QUEDA OTRO CAMINO QUE ADORARLOS

NO QUEDA OTRO CAMINO QUE ADORARLOS

La estatua que reposa en uno de los costados de la famosa Plaza Garibaldi de Ciudad México en honor a un mariachi bien podría ser la imagen de Vicente Fernández.

16 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Sin duda, este ídolo del Pueblo está a la misma altura de Pedro Infante o José Alfredo Jiménez, cuyas esfinges también reposan en el céntrico lugar del Distrito Federal.

Allí, las trompetas, los enormes guitarrones, un sinnúmero de violines y una que otra guitarra suenan a diestra y siniestra como para no dejar morir la ranchera. Ese género musical que expresa todo tipo de sentimientos y que los mexicanos han logrado inmortalizar con compositores y cantantes de la talla de los ya mencionados y de varios más como Javier Solís, Jorge Negrete y Pedro Vargas, entre otros.

Y Vicente Fernández es la expresión viva de lo que significa este mundo charro. De negro hasta los pies vestido, luciendo un traje de charro cuyos hilos bordados en oro representan todo esa elegancia del mundo del mariachi, un enorme sombrero en su cabellera blanca de grandes patillas y un águila dorada en su espalda, este fiel intérprete de los grandes de México no ha dejado morir la ranchera.

En su cincho cuelga una ancha correa donde descansa una enorme funda que esconde un revólver niquelado de la época de Pancho Villa. A este charro solo le falta el caballo blanco que menciona en una que otra canción y que representa todo ese mundo campirano de donde Fernández tomó sus mejores expresiones.

Desde niño Vicente Fernández soñó con ser un mero macho de esos que cantan con el alma. En un humilde rancho en Huentitán Alto, donde nació, escuchaba pasmado la voz de Pedro Infante a quien acompañaba con la guitarra.

Hoy, a los 54 años, sigue con la misma fuerza con que en esa época gritaba Ayyy Jalisco no te rajes , pero esta vez oyendo las mismas ovaciones que su ídolo de infancia escuchó en su época. Ovaciones que escucha desde hace casi treinta años cuando inició su camino a la gloria.

Ahora está en Colombia para poner a cantar, llorar y tomar a más de un afiebrado a su música. Pero no está solo. Está con su hijo menor, Alejandro, de quien se separa luego de esta correría por el país.

Para el recuerdo La última vez que padre e hijo se presentaron juntos fue en Ciudad de México, en el famoso Auditorio Nacional, ante diez mil personas. Allí se despidieron porque anunciaron su separación.

Y de aquella presentación, el diario La Reforma de México escribió el siguiente comentario de prensa que hoy reproducimos por lo significativo de aquella inolvidable velada.

A Vicente y Alejandro Fernández les ganó la emoción y mientras a uno se le olvidó parte de la letra de una canción, al otro se le salieron las lágrimas. pero al público que asistió al Auditorio Nacional no le importó y pagó con aplausos cada una de sus interpretaciones.

En su presentación, Vicente no recordó el estribillo de La Diferencia y transcurrieron varios segundos antes de que le viniera a la memoria.

Como una forma de disculparse ante los diez mil asistentes al foro, le pedía al mariachi de Chapala que tocara otra canción.

A ver muchachos, échense una que me sepa y que no se me olvide , gritó. Además del olvido, los espectadores perdonaron el llanto de Alejandro, el cual no pudo contenerse mientras le rendía tributo musical a su padre.

Ante las lágrimas de su hijo, Vicente tuvo que continuar con el tema que Alejandro había iniciado y el público agradeció el improvisado dueto ovacionándolos.

La advertencia que hizo el charro de Huentitán al inicio de su espectáculo: ustedes no dejan de aplaudir y su Chente no deja de cantar hasta que desquite lo que pagaron , se cumplió pues los Fernández ofrecieron casi tres horas de canciones.

Sin embargo, lo que el público más ovacionó fue el sentimiento que le imprimieron a sus temas así como las constantes ocurrencias de Vicente. Chaparrita: al final, de los dos, tu serás quien pierda porque yo puedo querer a muchas como te quise a tí pero a tí jamás te van a querer como yo te quise , dijo en forma de preámbulo a su interpretación de Amor eterno.

Para cumplir con el propósito de las últimas presentaciones que efectuarán juntos El charro de Huentitán y Alejandro, Vicente le pidió a los asistentes que apoyaran la carrera del que llamó su potrillo más pequeño .

Nunca había disfrutado tanto a mis hijos como estos dos años y medio que estuve con el más chiquito de mis potrillos. Quiero decirle que no nos divorciamos pero ya es hora de que sea Alejandro Fernández y no el hijo de Vicente.

A ver demuéstreme que es mi hijo! , expresó para que Alejandro cantara Ella. A su repertorio compuesto por Guadalajara, Ay Jalisco no te rajes y De un rancho a otro, entre otras, Vicente incluyó dos de los temas de su más reciente disco Aunque me duela el alma y Paloma herida.

Luciendo trajes de charro, con botanadura de oro, los Fernández se despidieron con la advertencia de Y volver volver a la Ciudad de México.

Esta noche es triste pero bonita. Ya es hora de que ustedes digan vamos a ver Alejandro y no al hijo de... la voz no se hereda, es un regalo de Dios y ya le dije a Alejandro que tiene que compartirla hasta que muera. Ojalá te vaya bien bonito en tu carrera , fueron las palabras de despedida de el ídolo del pueblo .

Hijo de tigre...

Esta es la primera vez que Alejandro Fernández viene a Colombia a cantar junto a su padre temas rancheros como El andariego.

La primera aparición artística que hizo Alejandro fue en el popular espacio de televisión mexicano Siempre en domingo , al lado de Raúl Velasco, cuando tenía cinco años de edad. Después, saltó al cine para actuar al lado de su padre, Vicente Fernández, en Picardía I.

A los veinte años filmó su segunda película, Mi querido viejo, de nuevo junto a su padre y, finalmente, Alejandro Fernández tomó la alternativa musical en el Auditorio Nacional de México.

Entonces empezó a sonar su primera canción, Amor de los dos, que interpretó a dúo con su papá especialmente para el álbum México, voz y sentimiento. Luego vino el tema El andariego y en diciembre del 91 grabó un disco con temas inéditos de compositores como Antonio Valdez y Manuel Castro.

En 1993 lanzó su disco Piel de niña; en el 94, Grandes éxitos a la manera de Alejandro Fernández, que incluyó canciones como Si Dios me quita la vida y La gloria eres tú; y ahora se encuentra en el mercado su álbum Que seas muy feliz con un tema que ya pega, Que será de mí.

Su estilo romántico ranchero gustó en su país y Estados Unidos. Hoy, lo presenta a consideración del público colombiano con una orquestación, arreglos y letras modernos.

Según contó recientemente a los medios de comunicación mexicanos, el hecho de cantar al lado de su padre lo llena de satisfacciones y a la vez de temores.

Dijo, además, que soy consciente de que el nombre de Vicente Fernández es una leyenda viva de la canción ranchera mexicana y, por eso, tengo la obligación de estar a la altura de un grande de la música .

Finalmente, agregó que me encanta alternar con mi papá aunque confiesó que busco tener mi propia identidad musical para consolidarme sin la sombre de nadie .

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