MI QUERIDO, MI VIEJO, MI AMIGO...

MI QUERIDO, MI VIEJO, MI AMIGO...

Nada se compara al amor que se siente por papá. A través de sus ojos y de sus sentimientos se hace la preparación para enfrentar el mundo.

15 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Son sus parámetros los que educan para vivir en este planeta lleno de conflictos, de buenos momentos pero también de amargos.

Por eso, el sentir de las cosas, que se hereda del padre, es los mejor que le pueda pasar a una mujer.

Mucho más en estos tiempos en los que hay que prepararse porque cualquiera nos puede herir, jugar con los sentimientos o destruir cosas hermosas que ha aportado la vida.

Obviamente hay que cambiar, evolucionar, pero esa sensibilidad que en medio de su educación, sus consejos y caricias nos dejó papá, son las perfectas para tener piso, para no caer.

Yo por eso admiro a mi padre y a los que son como él. Es el hombre más grande y hermoso que hay sobre el mundo. Tiene todo lo que se necesita para educar a una hija: por un lado, esa sabiduría que le dio la vida de campo, los caballos. Eso, le dejó unas manos gruesas, pero enriqueció su ser.

Por el otro, el trabajo le tostó, con ayuda del sol, la piel, pero le dejó una huella de experiencia que se refleja en sus ojos, en su sudor y hasta en la manera de hacer gestos.

Ese ser que camina lento, pero seguro, que explota a veces sin sentido, es el que en esos momentos claves de la vida -en donde todo lo golpea a uno- es el cariño, el amigo, el viejo el compañero ideal de la vida.

Además, pueden pasar los años que sea, el mayor tiempo posible, pero para ellos la niña jamás será la suficientemente grande; no crecerá, puede que madure, pero siempre será su bebecita...

También por naturaleza la mujer busca al hombre, al papá, que es lo más grandioso y, en días como estos, hay que mirarlo en toda su dimensión.

Hay que reconocerle todas esas cosas preciosas que nos ha dado, recordar incluso momentos buenos y malos, que se transforman en anécdotas que ayudan a vivir.

La vida es corta, muy breve, pero es lo suficientemente larga para hacer algo bueno de ella, para dejar huella, mi padre lo hecho con creces, no solo en mi sino con mis hermanos y hasta con otros jóvenes que lo buscan para pedirle consejo. Papá López , como lo llaman ellos es nuestro querido, nuestro viejo, el gran amigo...

Como él hay muchos en el mundo. También una gran número de hijas que les deben todo. No por ser hombres dejan de ser tiernos solo que hay descubrir con ellos esos momentos de eterno amor. Para ellos este homenaje de corazón.

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