ANTIOQUIA, ADIÓS A LOS CACIQUES

ANTIOQUIA, ADIÓS A LOS CACIQUES

El clima fresco de Medellín refleja la tranquilidad que se vive en las esquinas, en las heladerías, en el paisaje ondulado del Valle de Aburrá, que respira ahora un aire apacible. Es común en los directorios políticos oír hablar de adhesiones y retiros, de cálculos electorales, de que tal o cual candidato se quema o se salva; pero el tema de la narcoviolencia dejó de ser recurrente como lo fue en por lo menos las últimas tres elecciones para Congreso.

06 de febrero 1994 , 12:00 a. m.

Subsiste, eso sí, la violencia común y de origen guerrillero. Apenas el miércoles pasado fue muerto el alcalde de La Unión, John Jairo Botero.

Las dificultades reales de la campaña en Antioquia, creo, son comunes a todo el país: los costos de financiación, la altísima competencia y los problemas de orden público , dijo Armando Estrada Villa, aspirante al Senado y quien hacía llave política con Darío Londoño Cardona, asesinado por sicarios en diciembre pasado cuando salía de la Universidad de Medellín.

Antioquia ha puesto, en los últimos años, una alta cuota de sangre. En cuanto a activistas políticos, además de Londoño, fueron asesinados el senador Federico Estrada Villa y el representante Alberto Foronda, y apenas hace una semana Alejandro González, candidato al Senado en estas elecciones. Eso sin mencionar las decenas de concejales y aun de alcaldes que han muerto recientemente.

Los costos de financiación son capítulo aparte. Trabajar decorosamente por un escaño en el Senado no baja de 70 millones de pesos. Por supuesto que para algunos eso es una suma irrisoria. Pero para la mayoría de campañas es un verdadero rompecabezas , dijo el asesor de uno de los candidatos al Senado.

El avispero paisa Y en cuanto a la altísima competencia de listas, Antioquia es ejemplo elocuente.

Los viejos directorios se ramificaron de tal manera que en esta región se puede afirmar que hay poco cacique y mucho indio.

Y aún más. Los partidos tradicionales han cedido espacio a otras fuerzas, como el comunismo, la AD M-19 y las nuevas corrientes urbanas que tratan de abrirse paso contra viento y marea. De todas maneras, ninguno puede cantar victoria por anticipado. La lucha está igualmente reñida para todos.

El Partido Liberal, por ejemplo, era hasta hace seis años amo y señor de Urabá, región ahora dominada principalmente por el Partido Comunista. En la primera elección de alcaldes, en 1988, el comunismo apenas tenía dos de las seis alcaldías fuertes de esa zona, las de Mutatá y Apartadó, y ahora tiene esas más las de Chigorodó y Turbo. Varias razones se esgrimen para explicar el fenómeno. Algunos aducen decadencia del bipartidismo, otros abandono y falta de interpretación real de esa conflictiva región, y muchos otros argumentan el creciente poder de los grupos guerrilleros. Pero lo cierto es que el liberalismo cedió prácticamente todo el terreno en Urabá, región que ahora se ve envuelta en otra no menos conflictiva etapa con el asesinato masivo de militantes de Esperanza, Paz y Libertad, grupo de creciente simpatía en la zona.

Caciques en declive Por otra parte, los otrora grandes jefes virtualmente desaparecieron. Bernardo Guerra, por ejemplo, en 1986 podía inclinar la balanza presidencial con solo señalar a quien iba a apoyar. El sólo podía manejar 250 mil votos.

En la última elección fue derrotado a la Gobernación por la coalición de fuerzas que impulsó a Juan Gómez. Ahora es candidato al Senado en llave con Ramón Elejalde a la Cámara. Guerra ha perdido batallas, como la deserción de Estrada Villa y Darío Londoño y su abrupto retiro de la Gobernación en 1986, pero se da por descontado que llega de nuevo al Congreso.

Y, guardando las proporciones, Alvaro Villegas Moreno ejercía una inmensa influencia en el conservatismo. Era por excelencia el jefe conservador de Antioquia y hasta hace muy poco presidente del Directorio Nacional pastranista. Lentamente fue perdiendo terreno y en esta oportunidad ni siquiera se presentó a elecciones, aunque su grupo apoya la candidatura al Senado de Oscar Arboleda y las cámaras de Jesús Zuluaga y Guillermo Velásquez.

Y el caso más patético no tiene que ver con pérdida de terreno político sino con pérdida de investidura. César Pérez, que sin haber llegado propiamente a ser cacique sí había logrado conformar un sólido grupo liberal, fue despojado de su condición de parlamentario por orden del Consejo de Estado.

Nueva generación En este panorama, en el que ya son pocos los liderazgos que quedan, ha surgido la propuesta del ex alcalde Omar Flórez, aspirante al Senado, para quien el liberalismo debe recuperarse de la paliza que le dieron en las últimas elecciones, cuando perdió la Gobernación y la Alcaldía de Medellín. Sobre la base de conquistar la opinión ciudadana, y principalmente romper el escepticismo de las mujeres y de los jóvenes, Flórez ha venido planteando la necesidad de revisar la ley laboral y la de carrera administrativa y propugnar por causas que estén por encima de los partidos, como la conquista de la paz, los derechos humanos y la preservación de los recursos naturales.

Flórez tiene buena opinión, pero habría que ver qué tanta se concreta en votos. En toda elección se necesita opinión y maquinaria. Galán tenía opinión. Durán maquinaria, y ninguno ganaba elecciones , dijo otro candidato al Senado.

Con algo de maquinaria y algo de opinión luchan el propio Estrada Villa y Orlando Vásquez Velásquez por curul en el Senado. Estrada trabaja con denuedo por consolidar el grupo que dejó Darío Londoño, su socio en lo electoral y en lo intelectual, mientras Vásquez ha perdido algunos ejes de su maquinaria pues se le retiró un diputado y perdió fuerza en la Contraloría Departamental.

La lucha por el poder parlamentario en Antioquia está, pues, prendida por todas partes. Así la campaña callejera se haya limitado, por el momento, a invadir las calles de vallas y afiches. De plaza pública, nada. Como si subsisteran coletazos de amargos recuerdos.

Jefes divididos El grupo del ministro de Comunicaciones, William Jaramillo Gómez, no pudo mantener la unidad y lanzó dos listas al Senado. Luis Guillermo Vélez y Piedad Córdoba corren en el filo de la navaja y, si los 45 mil votos de este sector se mantienen y además se dividen por partes iguales, los dos podrían hundirse. Pero para algo sirve la circunscripción nacional. Córdoba confía en la votación de Chocó, mientras Vélez tiene raíces en el Huila, entre otras regiones.

A Jaramillo no le gustó mucho la idea de las dos listas, pero en política la realidad es impredecible.

Otro jefe que va con dos listas al Senado es Alvaro Uribe Vélez, quien no repite Congreso pero busca la gobernación. Respalda las listas de su primo Mario Uribe y del ex constituyente Antonio Yepes Parra. Se trata más bien de una división estratégica para conquistar las dos curules. Pero en cambio, tuvo que respaldar contra su voluntad cinco listas de Cámara. Tres apoyan a Mario Uribe y dos, a Yepes.

De cualquier forma, Alvaro Uribe está más cerca de los jefes conservadores Fabio Valencia, Juan Gómez y Luis Alfredo Ramos, que de liberales como Bernardo Guerra, y esa puede ser la proyección para buscar la alcaldía y la Gobernación en octubre.

Y de las divisiones no se escapó el M-19, que tiene dos listas al Senado, las de Gloria Quiceno y Aníbal Palacio, cada uno con el apoyo de una lista de Cámara.

CONSERVADORES FUERTES Los cerca de 630 mil votos antioqueños se suelen dividir casi por mitades entre liberales y conservadores, con alguna ventaja liberal. Las divisiones han hecho perder a este partido puestos claves como la gobernación y la alcaldía. Pero últimamente se ha evidenciado el fortalecimiento de algunos grupos conservadores. Por una parte, el de Fabio Valencia Cossio, de cuya lista se dice que sería una de las pocas a nivel nacional que pondría dos senadores. Su segundo renglón es el ex ministro de Minas Juan Camilo Restrepo. Tienen tres listas a Cámara con respaldo en diversas regiones de Antioquia.

Otra lista de dos senadores , de acuerdo con las últimas encuestas, sería la de Enrique Gómez Hurtado, que aunque no es antioqueño sí tiene un segundo renglón paisa. Se trata del ex constituyente Ignacio Molina. En Antioquia los apoya el candidato a la Cámara Antonio Duque Alvarez.

Y se ha fortalecido también el grupo del alcalde Luis Alfredo Ramos, que respalda la reelección al Senado de Jorge Hernández Restrepo, de la Nueva Fuerza Democrática, con cuatro listas de Cámara a su favor.

Por el voto de opinión para llegar al Senado trabaja con ahínco el ex alcalde conservador y actual representante José Jaime Nicholls, quien tiene el apoyo de la candidata a la Cámara Ana Celina Ossa.

A QUEMARROPA Como parte del debate electoral que se adelanta en el país, queremos que los lectores conozcan la posición de algunos aspirantes sobre determinados temas de interés general y saquen sus propias conclusiones. Promovería usted un proyecto de ley que evitara la concentración del poder económico en el país? Yolima Espinosa Liberal, aspirante a la Cámara por el departamento del Valle. No. 43 en el tarjetón.

Sí. Porque me parece que este es un país con muchas necesidades y la brecha entre ricos y pobres es cada vez más grande.

En este país no hay vocación por parte de quienes más ganancia obtienen a hacer una mejor redistribución del ingreso; al contrario, tratan de concentrar cada vez más su roqueza. Frente a esto hay que tomar medidas para evitar los monopolios y la concentración económica para que haya una verdadera política social.

En el país sólo estamos pensando en los indices económicos y estamos olvidando que aun somos una nación en vías de desarrollo y que un amplio porcentaje de la población (14 millones de personas) viven en condiciones de pobreza. No vamos a acabar la violencia si no atendemos las necesidades de esta franja de la población.

José Renán Trujillo Liberal aspirante al Senado. No 107 en el tarjetón.

Sí.

Con la característica que hubiera un marco reglamentario para impedir la concentración de la riqueza con el fin de estrechar la brecha hoy existente, donde hay un extremo de inmensamente ricos frente a un extremo de inmensamente pobres; con una clase media como sandwich que aspira a garantizar su tranquilidad y bienestar.

Con la efectiva distribución de la riqueza, podemos garantizar en la práctica la histórica frase de Jorge Eliécer Gaitán: hacer que los ricos sean menos ricos para que los pobres sean menos pobres.

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