SECTOR FINANCIERO: EL MERCADO SE MULTIPLICÓ

SECTOR FINANCIERO: EL MERCADO SE MULTIPLICÓ

El sector financiero se ganó todos los trofeos en el proceso de apertura económica.

05 de junio 1995 , 12:00 a. m.

El negoció creció, surgieron nuevos mercados y el sistema logró las mejores ganancias de los últimos 20 años.

Cifras preliminares del Dane indican que su valor agregado (básicamente salarios y utilidades) creció al 8.8 por ciento anual promedio entre 1991 y 1994, muy por encima del resto de la economía, hasta alcanzar el año pasado la espectacular cifra del 15 por ciento. Por lo menos le fue bien a los dueños y a los trabajadores.

Después de la crisis de 1982, el sector financiero fue sometido a fuertes regulaciones estatales, vigilancia, controles sobre las tasas de interés, impuestos y otras cargas fiscales y parafiscales.

La tendencia del sector era hacia una fuerte especialización reforzada por la presencia de ciertos monopolios sobre algunas actividades.

La inversión extranjera era poco significativa y las medidas regulatorias la desestimulaban. El control de cambios limitaba la participación del sistema en el mercado de divisas y lo aislaba de los mercados de capitales internacionales.

Heredando algunas de estas circunstancias, la administración Gaviria llevo a cabo una serie de reformas encaminadas a transformar el sistema financiero bajo la creencia de que el Estado se debía limitar a invertir en capital humano y en infraestructura, permitiendo que los agentes privados decidieran cuales son las actividades rentables y eficientes mediante la información que arroja el mercado.

Estos cambios se vieron plasmados en la Ley 45 de 1990 y en la Ley 35 de 1993 y en otras normas que eliminaron un número importante de inversiones forzosas (bonos de Fogafin, del ICT, de Fomento Urbano, etc.), permitieron la entrada de capitales extranjeros y privatizaron varias entidades financieras, (Banco de Colombia, del Comercio, Tequendama, etc).

Por otro lado, dichas Leyes abrieron el espacio para nuevos negocio. Las corporaciones de ahorro y vivienda y las compañías de financiamiento comercial pudieron intervenir en los negocios cambiarios y por ende en los negocios de comercio exterior, se abrió el mercado hipotecario a todos los intermediarios. Además, las corporaciones financieras y las compañías de financiamiento comercial pudieron captar a corto plazo.

Por otro lado, la ley de seguridad social le abrió espacio a los fondos de pensiones. Un sector que en el futuro podría manejar el ahorro privado más importante de la economía.

Así mismo las Leyes delimitaron los mecanismos de intervención, inspección y vigilancia del Estado haciendo especial énfasis en los requerimientos mínimos de capital.

Todas estas modificaciones conducen a pensar que el sistema financiero colombiano está evolucionando hacia una banca mucho más competitiva que antes, o por lo menos más grande.

El tamaño del sector La relación entre los depósitos y el PIB muestra un aumento significativo en el cuatrenio pasado.

La suma de los depósitos de ahorro, las cuentas corrientes, los depósitos a término fijo, los bonos y otros pasivos que generan crédito de los bancos comerciales, las corporaciones de ahorro y vivienda, las compañías de financiamiento comercial y las corporaciones financieras, crecieron durante la apertura a tasas del 36 por ciento durante 1991, 40 por ciento en 1992 y 45 por ciento en 1993 (ver gráfica).

En 1994 la tasa descendió a 32 por ciento, principalmente por la caída en las cuentas corrientes. En el primer trimestre del presente año hay una tendencia al aumento de las diferentes modalidades de ahorro con respecto al primer trimestre de 1994, pero igualmente los depósitos en cuenta corriente siguen perdiendo terreno.

La apertura también cambió los hábitos de los clientes del sistema financiero. Las cuentas corrientes cada vez son menos importantes como mecanismo de captación.

Mientras que el crecimiento tradicional de las cuentas corrientes era del 35 por ciento anual, ahora crecen al 12 por ciento. Los medios de pago (M1) que se componen de cuentas corrientes y efectivo, y que crecían antes al 35 por ciento, ahora crecen al 20 por ciento, facilitando el control de la inflación.

La internacionalización de la economía incentivó el endeudamiento. La gente salió a buscar recursos para financiar la creciente demanda de la economía y el consumo represado de bienes durables e inversión en vivienda.

Según información de la Asobancaria, la cartera que en 1991 creció al 16 por ciento, en 1992 creció al 38 por ciento y por último en 1993 alcanzó el 54 por ciento. Estas altas tasas de crecimiento han hecho que la demanda de crédito sea uno de los principales generadores de utilidades del sector, a diferencia de 1991 cuando eran el rendimiento de las inversiones del encaje y el de las inversiones voluntarias en títulos emitidos por el Banco de la República las que contribuían en buena proporción a las utilidades.

La productividad bancaria Un estudio sobre productividad en América Latina de McKinsey & Co, una firma internacional de consultoría bancaria (algunos resultados publicados en Carta Financiera, septiembre de 1994), asegura que en los países latinoamericanos la banca está por debajo de su potencial comparada con Estados Unidos e Inglaterra.

Cuando el estudio mide la productividad laboral en el sector bancario como el número de transacciones sobre el total del empleo, encuentra que en América Latina este indicador es bajo comparado con Estados Unidos; sin embargo, en comparación con América Latina, Colombia tiene una de las productividades más altas de la región.

Otra medición que hace el estudio tiene que ver con la relación entre la cartera y el PIB. Para Estados Unidos dicha relación está al 70 por ciento, mientras que en Colombia se acerca al 36 por ciento, en México al 40 por ciento y en Chile al 62 por ciento.

Por otro lado, el estudio encuentra que la relación entre población bancable (que excluye los jóvenes, pobres e indígenas) y la población total es mayor en Estados Unidos (65 por ciento) que en Colombia (cerca del 30 por ciento) y México (20 por ciento).

El indicador de población bancable nos dice en cierta forma qué tan diluido está el mercado bancario potencial, y puede ayudar a explicar parcialmente por qué el número de oficinas por habitante de población bancable es mucho mayor en Colombia que en Estados Unidos.

La evidencia no es concluyente acerca de si la banca colombiana es eficiente, pero queda claro que siendo la población bancable tan pequeña, es posible que el sector tenga que asumir unos costos fijos muy altos, que unidos a los costos generados por los instrumentos de política monetaria (encajes), pueden explicar los altos intereses que cobra el sistema.

El encaje Se sabe que uno de los determinantes del alto margen de intermediación de las entidades financieras, definido este como la diferencia entre la tasa de interés que se cobra por los créditos y la que se paga al ahorro, son los altos encajes que tradicionalmente ha tenido el sistema financiero colombiano y algunas inversiones obligatorias que aun quedan como la de Finagro.

Estas inversiones forzosas llegaron a ser el 12.8 por ciento de los depósitos del sistema financiero en 1988. Un reciente estudio de Sandra Patricia Ospina del Banco de la República concluye que los encajes determinan al menos el 50 por ciento del margen de intermediación.

Recientemente el Gobierno modificó los encajes que aplican a los depósitos que entren al sistema financiero a partir de mayo, adicionales a los que había en esa fecha. En otras palabras, para el nivel de depósitos que había el 30 de abril siguen aplicando los encajes anteriores, y por encima de ese nivel aplican los nuevos. Esto se conoce como encaje marginal.

Aunque algunos subieron, como los encajes sobre depósitos a término, los que bajaron seguramente ayudarán a aliviar un poco la presión sobre las tasas de interés.

Para los nuevos depósitos en cuenta corriente el encaje, que antes llegaba al 41 por ciento, bajó al 25 por ciento. Este porcentaje aun está por encima de los niveles internacionales. En Chile, México y Venezuela, por ejemplo, el encaje sobre los depósitos en cuenta corriente es cercano al 10 por ciento. En Estados Unidos es incluso menor.

El crédito La composición de los créditos internos presentará cambios en la medida en que no parecen sostenibles los altísimos niveles de consumo del sector privado de los últimos años. Entre 1991 y 1994 se presentó un incremento en la cartera dirigida al comercio y a la compra de bienes y servicios de las familias. Esta tendencia estuvo acompañada por un menor crédito interno a la industria, aunque con diferencias entre los sectores.

La saturación en el consumo que se empieza a evidenciar en el presente año deberá expresarse en una menor presión de los agentes privados por créditos para financiar este tipo de compras. Esta tendencia se verá reforzada por el hecho de que el sector privado presenta hoy en día un nivel de endeudamiento muy alto; además, el Gobierno Nacional presentó al Congreso de la República la Reforma Tributaria que de ser aprobada, producirá una disminución en el gasto y en la demanda de crédito para consumo.

Las posibilidades de ampliación del otorgamiento crediticio a la industria y otros sectores productivos se ven frustradas en buena medida por las altas tasas de interés de las colocaciones vigentes hoy en día.

Actualmente no existen presiones fuertes sobre el crecimiento de la cantidad de dinero. La Junta Directiva del Banco de la República está logrando, en forma holgada, el objetivo de un crecimiento en la cantidad de dinero dentro del corredor monetario fijado previamente. Los medios de pago han venido creciendo cerca del 20 por ciento anual.

Además, existen condiciones bastante favorables para el mantenimiento de este logro en el curso de este año, toda vez que el movimiento de las reservas internacionales relacionado con las entradas de capital externo no será una fuente de presión importante sobre el crecimiento de los medios de pago.

(Ver gráfica de tasa de crecimiento del sector bancario)

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