NARCORECESIÓN INEVITABLE

NARCORECESIÓN INEVITABLE

El debate suscitado sobre la economía colombiana, respecto a la inminencia de una recesión o de una simple desaceleración, debe mirarse un poco más allá de los indicadores que unos y otros esgrimen en torno de la situación actual de altas tasas de interés y elevado gasto público. Conviene trascender las cifras de marras y examinar otros aspectos de nuestra problemática económica como los que tienen que ver con las razones por las cuales Colombia no padeció, al igual que los demás países latinoamericanos, la crisis de los años 80, ni tampoco se resintió con los programas de ajuste ni con la apertura económica. Si bien hemos sido considerados una isla, un caso excepcional en el concierto de la economía de Latinoamérica, qué explicación tiene este singular suceso? Acaso nuestros políticos, economistas, empresarios y trabajadores son de lejos los mejores de este continente? O quizás la Providencia nos ha socorrido con bonanzas especiales, proveedoras de recursos extraordinarios que no guar

12 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Sin duda, en la fase previa a la apertura, cuando no se sabía de drogas ilícitas ni de traficante alguno, los capitales provenientes de estos negocios irrigaron silenciosamente sectores de la actividad económica como la construcción, la finca raíz rural y urbana, el comercio formal y muchos otros negocios en el campo de los servicios. Apuntalaron sin que nadie se diera cuenta áreas tradicionalmente frágiles de esta economía como el capital, el sector externo (divisas) y la demanda interna, coadyuvando en forma notable a eludir la crisis de los 80, y cuando alcanzaron una dimensión importante aspiraron al poder político invirtiendo en este negocio y en el de defensa de sus intereses. Fue en ese momento que el resto del país se enteró de este descomunal caballo de Troya que tenía en sus entrañas.

Luego, cuando Gaviria precipitó su apertura, similar a la que produjo efectos tan desbastadores sobre el aparato productivo en Chile, México, Argentina o Venezuela, en Colombia solo se resintieron la agricultura y algunos sectores de la industria manufacturera, debido a que la estrategia aperturista favoreció de manera clara la entrada masiva de capitales de todo tipo, mediante amnistías cambiarias y tributarias, encaminadas a contrarrestar el efecto negativo que producirían las importaciones sobre la producción y el empleo. Se trataba de provocar una expansión en la demanda de bienes y servicios de sectores no transables que no sufrirían con la apertura, en especial en el de la construcción con sus múltiples encadenamientos, que potenciarían también la demanda de bienes transables internacionalmente cuyo abastecimiento externo no podría darse automáticamente con la simple expedición de las normas. Además, estos capitales dispararían la demanda de otros bienes transables de oferta reprimida en el modelo anterior por razones de protección a la producción local o a la infraestructura física o al ahorro privado, tal el caso de los vehículos automotores y los electrodomésticos suntuarios. Adicionalmente servirían para financiar la compra de bienes de capital a las empresas interesadas en ampliar su producción o en modernizar sus instalaciones, halagando así a los empresarios. Por ello vinieron toda suerte de capitales: limpios y sucios. Entre los primeros, muchos de los llamados golondrinas atraídos por las altas tasas de interés o los negocios especulativos del nuevo mercado de capitales. Y entre los segundos, los interesados en aprovechar esta singular lavandería o las facilidades abiertas al contrabando. Así creció y floreció la economía en el cuatrienio anterior y parecería que no dejaría de hacerlo en el actual y en los años venideros reforzada con la bonanza petrolera de Cusiana, Cupiagua y el Piedemonte Llanero, a no ser por las presiones que desde mediados del año anterior anunciara el Gobierno de EU. Las exigencias han sido perentorias: desmantelar los carteles, en especial el de Cali, y el negocio de la droga, o de lo contrario ser objeto de represalias económicas y eventualmente de otro tipo. Si bien atender esta no muy cordial solicitud no es tarea fácil, los anuncios de las autoridades americanas y las acciones de las colombianas, sumados a la política económica coyuntural, han tenido ya efectos claros en los sectores privilegiados por la estrategia Gaviria, en especial en Cali y Bogotá, donde el descenso en la construcción y el cambio de ritmo en la venta de vehículos son síntomas evidentes de la declinación de este boom.

La gran incógnita en lo económico hoy es si el Gobierno tendrá éxito en desarticular el negocio del narcotráfico, por lo menos en una proporción sustantiva. parecería no tener otra opción y de ser así, la economía no solo se desaceleraría sino que se frenaría dramáticamente, obligando a revisar en profundidad la apertura gavirista, tanto por razones económicas para conjurar una recesión de enormes proporciones, como por las exigencias de control y desmonte de la tortuosa cadena del tráfico de drogas y al lavado de estos dineros. Ahora bien, si se fracasara en la eliminación de los carteles y en la reducción del narcotráfico la suerte del régimen quedaría muy comprometida y por ende la de la economía, a menos que se diera la alternativa, poco probable en el próximo futuro, de una decisión de legalización del comercio de la droga por parte de EU y el mundo desarrollado y desaparecieran las presiones. Una situación harto complicada, no es verdad?.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.