TAYRONA: DE REGRESO A LA NACION

TAYRONA: DE REGRESO A LA NACION

El 90 por ciento del parque Tayrona pasó de manos de la Nación a las de los particulares en menos de 25 años. Dejó de ser un predio casi totalmente saneado para convertirse en uno completamente insano gracias a funcionarios del Estado y a particulares.

11 de junio 1995 , 12:00 a. m.

De los parques nacionales naturales con que cuenta el país, el Tayrona es el que tiene la problemática más compleja: invasores, ventas y reventas de predios legalizadas con escrituras, guaqueros, contrabandistas de armas, paramilitares, guerrilleros y traficantes de madera trabajan día a día para apropiarse definitivamente de sus 15.000 hectáreas.

El hecho no es aislado si se toma en cuenta que de las nueve millones de hectáreas dedicadas a la conservación de la biodiversidad en el país, cerca de 720.000 hectáreas están en manos de propietarios privados y no menos de 1 080.000 hectáreas se encuentran en poder de colonos, de acuerdo con cálculos que hizo el Inderena antes de la reciente vinculación de Malpelo, una parte más de Gorgona y los manglares de Providencia a la nueva Unidad de Parques Nacionales.

Pero esta semana se dio el primer paso hacia la recuperación de lo que muchos consideran ya perdido. La Superintendencia de Notariado y Registro revocó la compraventa de 105 hectáreas, realizada en forma irregular por particulares.

La compra venta es una de las formas más sencillas de hacerse a un predio en el Tayrona. Igual fenómeno se ve en otros parques como Macarena, Sierra Nevada, Tinigua, La Paya, Picachos o Sumapaz, entre otros.

Muchas de las reservas ecológicas nacionales están legalizadas ante notarías, con escrituras públicas posteriores a su declaratoria como parques. Y es que llega cualquier persona, habla con el ocupante de un predio quien le cuenta que le ha hecho mejoras al bosque, es decir lo ha talado para meter ganado; pactan el precio y luego van los dos a una notaría y hacen el registro de venta de mejora del terreno. Con ese derecho adquirido por notaría, los felices propietarios le han ganado más de una partida a las autoridades ambientales , dijo un ex director regional del Inderena.

De hecho, la revocatoria de compraventa de las 105 hectáreas en el Tayrona es apenas el primero de por lo menos ochenta procesos que han instaurado las autoridades ambientales (Inderena y Minambiente) para su recuperación.

Los conflictos en los parques nacionales son de tal complejidad que solo en el Tayrona han cobrado la vida de seis funcionarios del Inderena. El último, Héctor Vargas, fue asesinado en septiembre de año pasado en hechos que aún están por esclarecerse. Lo único que se sabe es que Vargas se opuso durante su administración a los particulares ilegales ocupantes del parque.

La historia de todos Cuando se declara una zona como parque nacional los predios quedan automáticamente bajo una limitación de dominio de uso, lo que significa que si tiene propietarios estos no podrán realizar allí ninguna actividad que vulnere el ambiente ni tampoco vender el terreno a terceros.

Por ley, la primera opción de compra la tiene el Estado, cosa que muy pocos propietarios han acatado, lo que ha traído el sinnúmero de ventas y reventas de los parques, además de que el Estado, históricamente, nunca ha tenido la liquidez monetaria suficiente como para comprar un predio apenas se declara parque.

Las 105 hectáreas rescatadas del Tayrona fueron segregadas de un gran predio que suma 1.365 hectáreas. De acuerdo con los considerandos de la resolución que revocó la compraventa, la señora Betty Dávila D. adquirió su dominio en junio de 1989.

Cuatro años después, en 1993, el terreno fue vendido a Adela Bornacelli, representante de la Sociedad Adam Ltda. y legalizado en la Oficina de Registro local. Esta negociación se hizo a pesar de que el predio estaba incluido dentro de lo que se declaró Parque Nacional el 29 de septiembre de 1964 por resolución del Incora.

Esta decisión fue refrendada por el Inderena en 1969 e inscrita en ese entonces ante la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Santa Marta (libro primero, folio 243, partida 258, con matrícula inmobiliaria 0800017104).

Bornacelli es hermana de quien fuera director regional del Inderena de Santa Marta, justo en la época en que se hizo la transacción, y que en calidad de tal atendió directamente las negociaciones para la adquisición de estos predios: Humberto Bornacelli.

El Inderena, de acuerdo con el actual jefe de la Unidad de Parques, Carlos Castaño, le había hecho a Dávila una oferta por su terreno un año antes de realizarse el negocio con Bornacelli. El trato era que se hacía la compra y ella donaba a la Nación el resto del predio. Pero la donación nunca se hizo y este predio terminó en manos de Bornacelli.

Procesos como este hay decenas, el único que se salva es Gorgona, por obvias razones , dijo Castaño.

La revocatoria de la compraventa lo que significa es que, en términos legales y luego de un proceso que duró casi dos años, se recompone (devuelve) el predio en cabeza del dueño original.

Según Castaño, desde hace un año se ha emprendido una acción contundente ante instituciones como la Superintendencia de Notariado y Registro, la Procuraduría, la Fiscalía y la Contraloría para frenar este tipo de actos ilegales. El siguiente paso es una estrategia para poder finiquitar los procesos de carácter legal y sacar de una vez por todas a los ilegales .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.