UNOS AVISOS QUE HACEN QUEDAR MAL A EL TIEMPO

UNOS AVISOS QUE HACEN QUEDAR MAL A EL TIEMPO

Los lectores de EL TIEMPO están criticando, con razón, ciertos avisos ofensivos o engañosos que aparecen esporádicamente en el periódico o en las revistas que lo acompañan.

11 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Ha habido quejas escritas y telefónicas de lectores que consideran inaceptable la publicación de tales avisos, algunos de los cuales ofrecen productos con supuestos poderes de rejuvenecimiento, estímulo sexual, transformación de la figura y aumento de la estatura.

En otros casos, se trata de embuchados que se cuelan entre los avisos clasificados, a pesar de la política adoptada por el periódico de no publicar anuncios de casas de masajes y otros servicios de prostitución ofrecidos en forma disfrazada. Han hallado la manera de penetrar en las secciones de corazones solitarios o en las de servicios médicos, donde se presentan como terapias musculares y otras ayudas semejantes.

Pero no son estas las únicas formas de publicidad ofensiva o engañosa que logran hallar cabida en las páginas de EL TIEMPO. Hay otras que pueden revestir mayor gravedad, pues ofrecen servicios ginecológicos de especial cuidado, con la advertencia de que sus proveedores son serios y responsables , como si los establecimientos médicos autorizados tuvieran que dar este tipo de garantías. La duda que estos avisos suscitan es la de si los servicios ofrecidos incluyen operaciones como los abortos, que estarían en abierta violación de la ley.

En lo que se refiere a los clasificados sospechosos, las directivas del periódico han reiterado las instrucciones para que se revisen cuidadosamente los textos antes de incluirlos en las páginas correspondientes. Pero a juzgar por la forma en que siguen apareciendo, es recomendable que los encargados de esa tarea extremen su celo al hacer la revisión.

En cuanto a los anuncios de cremas que aseguran una instantánea y repetida potencia sexual y un crecimiento total de los órganos masculinos, o de compuestos anti-frigidez para estimular la sensibilidad femenina y mantener los contactos sexuales todo el tiempo deseado --que se garantizan como 100% efectivos, inofensivos y sin efectos secundarios --, el problema tiene dos aspectos: el del mal gusto, señalado por una lectora en una carta al Defensor que fue publicada la semana pasada, y el del abuso de la confianza del consumidor. Ambas cosas están prohibidas en el Código Colombiano de Autorregulación Publicitaria, promulgado en 1980 por las Asociaciones Nacionales de Medios, de Anunciantes y Dirigentes de Ventas, la Unión de Empresas Publicitarias y el capítulo colombiano de la International Advertising Association. Pero aunque no lo estuvieran, son inaceptables para un periódico como EL TIEMPO.

Desde el punto de vista puramente científico, para que esos avisos fueran creíbles se requeriría lo que el doctor Oscar Javier Sandoval, médico del Seguro Social al servicio de este diario, resumió así en respuesta a la consulta del Defensor: Sería deseable que los anunciadores mostraran los estudios que prueben la efectividad del 100%, y que prueben también que son inofensivos y sin efectos secundarios. Estos estudios tendrían que ser evaluados por una autoridad competente, en este caso el Ministerio de Salud. Es éste el que debe responder si cumplen con los requisitos para su venta libre .

El doctor Manuel José Rodríguez Medina, miembro de la Asociación Médica de los Andes, también consultado por el Defensor, dijo: La industria farmacéutica reconocida mundialmente por su seriedad, rara vez se atreve a ofrecer al cuerpo médico un producto que pueda garantizar el 100% de efectividad y la ausencia total de efectos secundarios. Además, se debe tener en cuenta que sustancias químicas aplicadas a ciertas mucosas del organismo pueden absorberse con tal intensidad que equivalen a la administración endovenosa, con los riesgos inherentes a esta acción .

El Defensor ha transmitido a la Gerencia Comercial del periódico su inquietud por la publicación de estos avisos y ha obtenido seguridades de que se tomarán las medidas necesarias para defender los derechos de los lectores, incluyendo, si es preciso, la orden de suspender dicha publicación.

En un terreno menos preocupante, pero que no deja de ser molesto para los lectores, están los avisos que invaden espacios tradicionalmente ocupados por servicios como las historietas. Algunos anunciantes han resuelto introducir sus mensajes en medio de ellas, y con su mismo diseño. Este nuevo tipo de publicidad merece ser revisado en aras del derecho del lector a que el espacio editorial no se mezcle con el comercial, sobre todo en las páginas-formato , como se llaman en la jerga del diseño gráfico las que tienen una diagramación fija, no sujeta a cambios día a día.

La de las tiras cómicas es una de esas páginas y como tal posee una familiaridad para el lector, que busca siempre las historietas en el mismo lugar. Este merece disfrutarlas sin necesidad de dar saltos, del Tío Barbas a Pepita o de Calvin a Carlitos, para salvar el obstáculo de un aviso.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.