ALMA Y PRESTIGIO DE CANNES

ALMA Y PRESTIGIO DE CANNES

Participar en el festival cinematográfico más importante del mundo es una experiencia gratísima e inolvidable que proporciona la medida exacta de cómo se encuentran el arte y la industria de los medios audiovisuales a nivel internacional. Al celebrarse un primer siglo de cine en el sofisticado balneario de la Riviera francesa, lejos de las conmemoraciones tradicionales, fue palpable que goza de buena salud y sigue teniendo el respaldo incondicional de quienes buscan obras diferentes y aproximaciones personales que despierten los deseos de miradas nuevas sobre su pasado -según Pierre Viot, presidente del 48o. Festival Internacional del Film-.

09 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Con una masiva asistencia de cincuenta mil profesionales y expertos en el área -entre productores, guionistas, realizadores, periodistas, estrellas, empresarios y compradores o exhibidores- puede afirmarse sin exagerar que las oficinas de Los Angeles, Nueva York, Berlín y París trasladaron por doce días sus actividades lucrativas al imponente Palacio del Festival, los grandes hoteles de La Croisette y otros pabellones ubicados estratégicamente en las playas de Cannes. Para dar una idea del grado de concentración festivalera, basta decir que una credencial se tramita con seis meses de anterioridad y para una reserva de alojamiento se requieren hasta dos años; no hubo vitrina ni comercio sin decoraciones alusivas y el séptimo arte fue el único asunto tratado por propios y extraños.

Verdadero placer constituye el ver cine dentro de óptimas condiciones de proyección, oscuridad total, sonorización con sistema digital, traducción simultánea en varios idiomas y estricto cumplimiento de horarios -aspectos casi imposibles de cubrir en nuestro medio-. El gran teatro Lumiere, con capacidad para 2.400 espectadores cómodamente sentados, proyectó sin interrupciones durante 18 horas seguidas las películas de la Selección Oficial; mientras que el Auditorio Claude Debussy albergó un millar de cineastas, que disfrutaron las imágenes de Una Cierta Mirada, doce salas anexas programaron el material del Mercado. Cinco funciones diarias para la prensa especializada y dos galas nocturnas en donde el esmoquin es obligatorio hasta para los camarógrafos.

Obras maestras como Underground (Palma de Oro) y La mirada de Ulises (Premio Especial del Jurado); El cine visto por... Godard, Scorsese, Oshima, Pereira dos Santos y Frears; o la retrospectiva John Ford con 25 copias restauradas. Pero por allí también vimos a Sharon Stone, Catherine Deneuve, Emma Thompson, Carrol Baker, Diane Keaton, Andie McDowell, Gena Rowlands, Nicole Kidman -sin Tom Cruise-, Helen Mirren, Gong Li, Chiara Mastroianni, John Malkovich, Antonio Banderas, Harvey Keitel, Nick Nolte, Johnny Depp, Rupert Everett, Andy García, Nicolas Cage, Tony Leung, Martin Landau, Matt Dillon y muchos más.

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