QUÉ CUÁNTO CÓMO DÓNDE

QUÉ CUÁNTO CÓMO DÓNDE

La base de la tarea de gobierno es la buena información. Cuáles son las necesidades primordiales de la ciudad y, por tanto, cuáles deben ser las prioridades de la Administración ( Qué?); qué tan grandes son tales necesidades ( Cuánto?); cuáles son las alternativas para solucionarlas y cuál es la mejor opción ( Cómo?); en qué áreas se debe actuar de manera preferente ( Dónde?).

05 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Sin información adecuada, la administración está a ciegas. Las cuatro preguntas anteriores, y otras, no se pueden responder con seguridad y, en consecuencia, la acción se guía por preconcepciones o juicios de valor sin sustentación, cuando no por datos inexactos hábilmente manipulados por quienes tienen un interés particular.

Uno de los mayores problemas que enfrenta la Administración de Bogotá es la falta de información exacta y actualizada. La ciudad carece de instrumentos idóneos para captar su propia realidad, la cual es extraordinariamente cambiante como reflejo de una dinámica poblacional que incluye, entre otras cosas, el ingreso de aproximadamente 300.000 nuevas personas cada año.

Tal vez pensando en esto, hace mucho tiempo se establecieron las alcaldías menores (hoy localidades) no sólo como un mecanismo descentralizador de la acción de gobierno, sino como un canal eficaz y eficiente para captar la información necesaria para la formulación de la política por parte del Alcalde Mayor y el Concejo de la ciudad.

Infortunadamente, ni las alcaldías menores ni las localidades han cumplido bien su función en este aspecto. Los sectores sociales en particular están desprotegidos. La salud, la educación, la atención a la niñez desamparada y la vejez, la vivienda de interés social, por ejemplo, son áreas en las cuales el desconocimiento de la situación de la población de Bogotá es dramático.

La Administración actual está empeñada en rescatar la legitimidad institucional y, en este contexto, está tratando de impulsar una reforma administrativa del aparato gubernativo del Distrito. Eso está bien, porque Bogotá no resiste mucho tiempo mas con su actual estructura de funcionamiento.

Pero lo que no se debe olvidar es que las reformas de este tipo no pueden alcanzar sus objetivos a menos que vayan acompañadas de cambios correspondientes en la vocación y contenido funcional de las entidades y dependencias que conforman la organización integral. Y en este sentido, sin sugerir que sea el único elemento, el manejo de la información es clave y debe ocupar por tanto un lugar primordial en la agenda del cambio.

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