MISTERIOSO Y FRÁGIL ACUERDO FIRMARON RUSIA Y LA OTAN

MISTERIOSO Y FRÁGIL ACUERDO FIRMARON RUSIA Y LA OTAN

Rusia firmó por fin, el miércoles, los dos documentos que sancionan su participación en el programa de colaboración militar con la OTAN, Asociación por la paz , pero en medio de un sigilo y unas declaraciones que siembran la duda de si el hecho, que se esperó por meses como noticia mundial, significa realmente algo concreto. (VER RECUADRO:SOCIOS POR LA PAZ DE LA OTAN)

03 de junio 1995 , 12:00 a. m.

La historia de este clave asunto de la geopolítica mundial posterior a la Guerra Fría es larga y enredada. Con la disolución de la URSS, los países de Europa Oriental pidieron entrar al bloque militar de Estados Unidos y Europa Occidental, el Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Rusia se opuso tenazmente a cualquier ampliación de esa organización. Washington propuso como alternativa, a principios del año pasado, el programa Asociación por la Paz , según el cual cada país establecería un acuerdo individual de colaboración militar con la OTAN. Fórmula intermedia que, a la vez que aplaza el ingreso de nuevos miembros, les abre la puerta y no descarta una ampliación de la OTAN.

Al día de hoy 26 naciones ex-soviéticas y del Este han firmado. Rusia se resistió todo lo que pudo pero, el 22 de junio del año pasado, aislada, decidió ingresar al programa. La OTAN, en consideración al peso específico de la sucesora de la URSS, suscribió con ella no sólo el documento, Programa Individual de Colaboración en el Marco de la Asociación por la Paz , sino que aceptó uno más: Regiones de Diálogo Amplio y Profundizado y de colaboración entre Rusia y la OTAN .

También solución intermedia. Rusia quería de hecho derecho de veto en cuanto a la ampliación de la OTAN, cosa a la cual ésta se negó en redondo, pero le abrió un canal para quedar con algo así como un estatuto especial. Algo así como que a uno lo oigan aunque después no le hagan caso.

La firma de Kozyrev Diciembre, cuando el ministro de Exteriores ruso, Kozyrev, llegó a Bruselas para la firma, fue mes de escándalo. El ministro se negó a estamparla insistiendo en que la ampliación de la OTAN es inadmisible. Impasse que sólo hasta el pasado 10 de mayo pareció resolverse, cuando Yeltsin le prometió a Clinton, de visita en Moscú, firmar antes del 31 de mayo.

El miércoles Kozyrev por fin estampó su estatal firma en ambos documentos.

Anormalmente, lo hizo en una ceremonia cerrada, paralela a la reunión de ministros de la OTAN en el hotel Casa en la Duna del balneario holandés de Noordwijck, y de la cual sólo se entregó más tarde a la prensa un breve video y un comunicado. Casi como si en lugar de celebrarla, los participantes hubiesen procurado más bien no exponerse a enredarse en aclaraciones contradictorias sobre una firma que luce como cáscara de huevo.

Punto más para la OTAN En Moscú, previo a la reunión, se dijo que la firma se ligaría a dejar claro en el papel la negativa rusa a la ampliación de la OTAN. Willy Claes, el secretario general de la OTAN, declaró que de ninguna manera. Al parecer no quedó. Y Kozyrev firmó. Pero no bien salir de la reunión ratificó a la prensa que la ampliación de la OTAN no responde ni a los intereses de la seguridad nacional de Rusia ni a los de la seguridad europea .

Y un alto oficial del ministerio de Defensa ruso declaraba al diario Sivodnia que se trata de una adhesión condicional al programa Asociación por la Paz y que la participación rusa se suspenderá de inmediato si llega a iniciarse el proceso de ingreso de nuevos miembros del Este o ex-soviéticos a la OTAN.

Con el secreto, nadie sabe hasta dónde estas versiones son exactas. Pero es obvio que el acuerdo y la firma son de una fragilidad extrema. Rusia supuestamente ha aceptado firmar documentos en los cuales no están sus posiciones tradicionales: no se habla contra la ampliación de la OTAN, no se consagra, como ella quiere, la prevalencia de la Organización para Seguridad y Cooperación Europeas sobre la OTAN, ni el papel de gendarme para Rusia en el ámbito ex-soviético.

La OTAN, pues, se anotó un triunfo y Moscú se vio obligado a firmar sin que el bloque occidental cediera en sus posiciones. Pero esta firma, en lugar de inaugurar la era de la cooperación militar entre Rusia y la OTAN (habrá maniobras conjuntas, mecanismos de consulta e información y demás), deja claro que la principal cuestión en disputa sigue sin cambios: La OTAN quiere expandirse y los rusos no. Con firma o sin ella, los tires y aflojes van a seguir.

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