FLORES PARA SU ÚLTIMA MORADA

FLORES PARA SU ÚLTIMA MORADA

Por segunda vez en dos semanas, los periodistas españoles de farándula tuvieron una cita con la muerte en la mansión de la familia Flores.

03 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Arremolinados contra la puerta, camarógrafos, reporteros gráficos, escritores y reporteros de televisión esperaban la salida del cadáver de Antonio Flores, el único hijo hombre de La Faraona, que murió el martes pasado de una sobredosis.

Su madre, la conocida cantante Lola Flores, había fallecido hacía tan solo 14 días.

Lolita, la hija mayor de La Faraona, fue la primera en salir, entre una avalancha de flashes, micrófonos y preguntas. Visiblemente nerviosa, la cantante sólo dijo: Os habeis portado todos muy bien, pero el hijo de... que dijo que había vendido la exclusiva de la muerte de mi madre, que diga también que he vendido la exclusiva de la muerte de mi hermano . Y siguió de largo, mientras las miradas estupefactas de los reporteros la seguían hasta el auto.

Todos sabían de qué estaba hablando. Además del dolor que le causó la muerte de dos de sus seres más queridos, los rumores de que Lolita había vendido la exclusiva de la muerte de su madre a una revista del corazón en España, le estaban haciendo daño a la familia.

Minutos más tarde salió el féretro de Flores, de 33 años, rumbo al Instituto Anatómico Forense de Madrid, donde se realizó su autopsia, y el lugar donde fue hallado muerto Flores quedó desierto.

El hijo de Lola Aunque el reporte médico dijo que había muerto por una sobredosis de drogas, ninguno de los periodistas se conformó con la noticia. Las informaciones que se mostraron al mundo decían que Antonio González Flores había muerto de amor.

Y es que la relación entre el joven compositor y su madre era, al parecer, bastante estrecha.

Mi madre nos daba todo su amor. Nos enseñó a querer a toda la familia por encima de todo , afirmó Flores en días pasados en una entrevista hecha para la cadena TVE, de España. Y añadió: En mi casa nunca hubo nada que ocultar, ni secretos ni intimidades .

Antonio siguió los pasos de La Faraona, y se convirtió en un importante compositor y un buen cantante, siempre usando el apellido de Lola.

Entre sus temas se destacan No dudaría, Cosas mías, Pongamos que hablo de Madrid, Coraje de vivir y Me despierto.

Según sus hermanas, Antonio era inestable emocionalmente. Siempre iba buscando una Lola Flores en su vida y eso es imposible . Quizás por eso no pudo conservar su matrimonio con Ana Villa, con quien tuvo una hija, Alba, y de quien se divorció en 1989.

Parte de su inestabilidad se reflejaba en su adicción a la heroína, que pudo dejar por momentos, pero a donde siempre regresaba después de una crisis.

Por otro lado, fue su madre quien luchó para combatir su adicción por las drogas, que terminó quitándole la vida... una vida que después de la muerte de Lola, no parecía querer.

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