DEL REINO ANIMAL

El martes pasado descubrí, muy a mi pesar, que la indeseable Cristina Saralegui podría estar jugando un papel casi protagónico en la educación de mi hijo. O en eso que a la pedagogía moderna le dio por bautizar como educación no formal .

01 de junio 1995 , 12:00 a. m.

El hecho es que la señora Saralegui, con su cabello teñido como la cabuya que fabrican los campesinos de Curití, con su voz de manicurista en aprietos, con sus gestos de instructora de artes marciales y con su pronunciación al mejor estilo de The spanglish institute, hace su aparición en mi casa, los martes, a las cinco de la tarde.

A la misma hora en que yo, de niño, disfrutaba en blanco y negro de las aventuras del gato Félix (Félix el gato, el único, único gato... lo recuerdan?). A la misma hora en que, en otros tiempos, Alejandro Michel Talento les cantaba a los niños, o Beto y Enrique les enseñaban, por medio del juego, cómo una de estas cosas es diferente de las otras, una de estas cosas no es igual... en el estelar Plaza Sésamo.

Ahora, por cuenta de Cristina, los niños pueden acceder a otro tipo de información, mientras disfrutan de las onces, y una vez han terminado con su jornada de educación formal.

El martes pasado el tema resultaba poco alentador para los niños: los padres que aborrecen a sus hijos. Sencillamente traumático. Pero este, sin embargo, resultaba de bajo perfil y casi inofensivo, comparado con la línea regular de tópicos de la señora Saralegui: niñas violadas por padres, padrastros y abuelos, quinceañeros homosexuales que ofrecen sus servicios en el bajo mundo, suicidas que no lograron su cometido pero que prometen intentarlo de nuevo...

Y todo, apoyado en testimonios escalofriantes de personajes perturbados mentalmente que sonríen mientras Cristina deja volar su imaginación y les pide que precisen los detalles de cada caso.

Ya sé que es posible cambiar de canal, alquilar películas del reino animal (un reino, de hecho, mucho menos animal que el de Cristina), o sencillamente apagar el televisor. Al fin y al cabo, como para que nadie se lo pierda, el show de la señora Saralegui también se transmite los viernes a las 10:30 de la noche... el mismo día y a la misma hora en que, en otros tiempos, pasaban series inolvidables o largometrajes que se habían ganado un lugar en la historia de la cinematografía.

Para eso estamos pidiendo más canales? Para que los televidentes gocen de nuevas opciones para ver a la estrafalaria Cristina?

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