Y DE LAS MADRES CABEZA DE FAMILIA QU

Y DE LAS MADRES CABEZA DE FAMILIA QU

Uno de los temás más importantes hoy en día y objeto de múltiples preocupaciones es el de las mujeres jefas de hogar , particularmente golpeadas por el empobrecimiento generalizado producido por las políticas de ajuste y la apertura económica.

10 de mayo 1995 , 12:00 a. m.

De un tercio de hogares en todo el mundo están encabezados por una mujer.

Ibagué es de por sí un ejemplo de lo que sucede en el país, pues la proporción de mujeres jefas de hogar aumentó significativamente en los últimos años, pasando del 21 por ciento en 1989, al 24 por ciento en 1992, según la Encuesta Nacional de Hogares del DANE.

La situación de estos hogares es alarmante. Un estudio realizado recientemente para Ibagué por el equipo del Cedar de la Universidad del Tolima, muestra cómo están siendo afectados negativamente los hogares a cargo sólo de la mujer, y los ubica entre los grupos sociales más pobres y vulnerables. Lo complicado de la situación de estas familias se refleja en las barreras que ellas deben enfrentar en economías como las nuestra.

Barreras que varían desde la falta de información confiable en el registros de datos de las entidades oficiales acerca de la participación de la mujer en los procesos sociales, hasta las características del sector informal de empleos, al que las ellas están estrechamente ligadas.

En esencia, las madres que responden por cada uno de sus hogares tienen ingresos inferiores porque se les paga menos dinero que a los hombres y porque disponen de menos posibilidades de acceso a empleos remunerados y recursos productivos, como lo señala un documento del Compes denominado Política de Participación y Equidad para la Mujer, de 1994.

Los espacios del mercado laboral y de la estructura ocupacional en los cuales las jefas de hogar logran insertarse, son de muy bajo prestigio e implican posiciones laborales subordinadas y con pocas posibilidades de ascenso social. En Ibagué para 1992 el 73 por ciento del total de mujeres empleadas se ubicaban en el sector de servicios sociales, personales y comunitarios y en el comercio.

Cuando los ingresos bajan en los hogares de las madres jefas de hogar, la responsabilidad económica principal tiende a ser cubierta recurriendo a estrategias de sobrevivencia que les garanticen la generación de los ingresos. Estas opciones se refieren a las diversas fuentes de obtención de dinero y especies empleadas por las jefas de hogar para mantener su familia.

Son tres las estrategias a las que las mujeres recurren para solventar sus necesidades. Inicialmente está lo que pueden ganar por realizar un trabajo, ya sea en el área formal o informal. En vista de lo insuficiente que resulta el salario mínimo para cubrir las necesidades materiales de una familia, la mayoría emplea el trabajo de más de un miembro. Normalmente se utiliza el trabajo de los niños o como una alternativa, se incorpora a otras personas que no pertencen a la familias.

En segundo lugar, una de las necesidades más imperiosas de las mujeres jefas de familia es hacerse cargo del cuidado de los niños. Es decir que la carga de trabajo doméstico se combina con el trabajo para ganar dinero. La situación empeora cuando hay hijos pequeños y disminuye cuando la mujer tiene a su alcance algunos recursos materiales y humanos para delegar parte de esa carga en otras personas como una hija, el servicio doméstico, o cuando dispone de servicios colectivos como guarderías o jardines infantiles, en donde cuidan a sus hijos durante la jornada laboral.

Pero si no hay un sustituto disponible para encarar las tareas como madres, entonces deben buscar otras estrategias. Una de estas consiste en encerrar a los hijos dentro de la casa, o bien dejarlos en libertad en la calle, mientras ella trabaja. Alternativamente, puede ingresar a un área del sector informal que le permita llevar a sus hijos al trabajo y aprovechar su colaboración, como se observa en los pequeños de las madres comerciantes en los mercados, situación corroborada en estudios recientes en Ibagué.

Otra opción que permite trabajar y al mismo tiempo cuidar a los hijos son las labores desarrolladas dentro del hogar. Vender algún tipo de mercancía, realizar trabajos de tipo industrial subcontratado o proporcionar servicios como lavado y planchado de ropa, son sólo algunos ejemplos. La flexibilidad del horario y la habilidad de combinar simultáneamente los deberes productivos y los de madre, hacen muy aceptable la anterior posibilidad.

En tercer lugar, las redes de intercambio y reciprocidad integradas por parientes, vecinos, amigos o compañeros de trabajo, son también componentes importantes en las estrategias de sobrevivencia por las que pueden conseguir préstamos y otras transacciones en efectivo y en especie, e importantes ventajas como el cuidado de los niños.

Finalmente, en Ibagué existe un gran número de mujeres trabajadoras y de jefas de hogar que se ven afectadas negativamente por la realización de dobles jornadas de trabajo, tanto productivo como doméstico, cuya situación es agravada por el modelo económico que obliga a las mujeres a inventarse múltiples estrategias para sobrevivir.

Por desgracia, hasta ahora no se vislumbra un cambio en el modelo de desarrollo económico a corto plazo que permita mejorar sus condiciones. Así mismo, propuestas como la Red de Solidaridad Social, no sólo se quedan cortas en recursos, sino que se quedan en un simple ejercicio asistencialista o como se diría en el argot popular simples paños de agua tibia .

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