SEÑORA DE NADIE

Autora del controvertido libro Crónica de una señora, su nombre comenzó a ser familiar para los cineastas latinoamericanos gracias al éxito de una adaptación dirigida por Raúl de la Torre e interpretada por Graciela Borges. Al indagar con profundidad en la sicología de mujeres ubicadas dentro de las familias más importantes de Buenos Aires, María Luisa Bemberg hizo de sus adineradas pero solitarias heroínas unos personajes vulnerables al borde de un ataque de nervios. Con Momentos, diez años después, abordó la puesta en escena y estuvo a punto de obtener la India Catalina en Cartagena si no fuera por presiones que ella misma denunciase para desagraviar al escritor García Márquez en la versión mexicana de María de mi corazón (o Sólo vine a hablar por teléfono).

04 de junio 1995 , 12:00 a. m.

Camila (1983), primer premio del Festival Internacional de Karlovy-Vary, con las destacadas actuaciones de Susú Pecoraro e Imanol Arias, es un melodrama histórico basado en la tragedia personal de una aristócrata llamada Camila O Gorman quien durante la dictadura de Rosas sostuvo un apasionado romance con un joven sacerdote católico. Miss Mary (86), o Julie Christie bajo sus riendas, significó la consagración mundial desde Venecia, de quien siempre desplegó un carácter recio y fue presentada como la realizadora más sobresaliente del medio latinoamericano en aquella ocasión expuso los abusos de una clase dirigente a comienzos de los treinta.

Yo, la peor de todas, una expresión de Sor Juana Inés de la Cruz en el ensayo de Octavio Paz titulado El triunfo de la fe, marcó un hito festivalero por su carácter místico y depurado ejercicio estético en el marco colonial del virreinato mexicano. De eso ya no se habla, al parecer su última película, fue filmada en el litoral uruguayo con un reparto estelar encabezado por Mastroianni y el tratamiento insólito de una liliputiense que convive junto a una persona mayor. La Bemberg hizo el cine que a ella le gustaba, en medio de actitudes rebeldes y libertarias asumidas por las señoras de nadie que nunca ceden frente a las adversidades de la vida u otras rigideces del omnipresente poder machista. Algo muy personal se reflejaba en las recreaciones de una institutriz inglesa que no daba su brazo a torcer, o en la monja que se obstinó en cultivar las letras y quizás también en aquella heroína que sacrificó su existencia por una causa perdida.

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