FIESTA BRAVA EN EL RUEDO LLANERO

FIESTA BRAVA EN EL RUEDO LLANERO

Su cara de niño no deja entrever que tenga el suficiente valor para enfrentarse solo a un bravo toro. Su frágil figura, la humildad y sencillez no permiten atisbar que se esconde un joven con escasos 18 años cumplidos que sueña con convertirse en una de las principales figuras del toreo, no solo en Colombia sino en todo el mundo. La fiebre por éste arte la tiene desde pequeño, pués su padre estuvo metido en éste ambiénte durante 12 años. Ahora él quiere volver a recorrer esas huellas en pos del triunfo, la gloria y la fortuna que no logró en toda su dimensión su progenitor.

25 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Estamos hablando de Wilson Contreras Rodríguez, hijo de Jaime Contreras, quien en la década de los 80 logró figuración en Villavicencio por adelantar campañas cívicas para pavimentar calles, lo que le valió el remoquete del torero pavimentador .

Nacido en el barrio Santa Inés el 24 de junio de 1977 Wilson sueña con entregarle a todos los villavicenses la mejor satisfacción que personaje alguno les haya ofrecido. Por eso desde hace año y medio esta dedicado completamente al toreo. Durante éste tiempo ha participado en 50 corridas, número que los entendidos consideran bueno para alguien de tan corta edad. Se ha impuesto una autodisciplina que lo tiene alejado de todas las diversiones a las que se dedican sus jóvenes amigos.

Este aspirante a ser Ingeniero Agrónomo, aunque no ha culminado sus estudios secundarios, cree que a la par de su afición por los toros, también debe cimentar bases sólidas que le permitan defenderse con dignidad cuando decida cortarse la coleta . Su carrera le hizo abandonar las aulas cuando cursaba el quinto de bachilerato. Esta convencido que éste sacrificio sera compensado cuando se convierta en un matador de primera línea como César Rincón o Gitanillo de América a quienes admira profundamente y sueña con emular en los principales ruedos de Colombia y el mundo.

Su rutina diaria Todos los días, desde las 6 hasta las nueve de la mañana, el futuro matador entrena en lo que se denomina toreo de salón ( esto es manejo del capote y la muleta ). Igualmente trota 8 kilómetros y práctica media hora de natación. Gracias a su excelente presentación en una corrida recientemente en Cumaral logró que el matador Gitanillo de América le ofreciera su finca y ganado cerca a Villavicencio para las prácticas. Esto es algo importante si se tiene en cuenta que es muy costoso encontrar vaquillas limpias con las que se preparan los toreros.

Antes de cada corrida, Wilson coloca una veladora a la Virgen de la Macarena, de quien se considera devoto. Igualmente cuando se encuentra en Bogotá cada 8 días, especialmente los domingos, sube a Monserrate donde se encomienda al santo que se venera en éste cerro capitalino.

Este villavicense de 1.73 metros de estatura y 64 kilos de peso práctica un toreo clásico y aspira a ser tan arriesgado y valiente como lo son Rincón y Gitanillo. Para eso entreno todos los días, dice. En su corta carrera no ha sufrido cornadas graves. Solo golpecitos que sirven para adquirir mayor confianza y experiencia para poder dominar absolutamente al bravo animal en la plaza, enfatiza. Antes de cada faena siente nervios, pero cuando está en acción se concentra en el toro y se olvida que algo grave pueda ocurrir.

Wilson Contreras recuerda con especial interés la última corrida en Cumaral donde gracias a que iconsintió al toro con cuatro derechazos y uno en redondo, esto es remate de pecho, logró que Gitanillo de América lo incluyera en su cuerda, lo que le permitirá estar en la gran mayoría de corridas donde actúe éste diestro colombiano.

Sin vicios de ninguna naturaleza, solo baila en las fiestas de fin de año, soltero,pero con novia, amante de la lectura de enciclopedias taurinas, y practicante en sus pocos ratos libres del baloncesto y fútbol, donde juega de delantero, gusta de las mujeres morenas.

Sus sueños juveniles son apoyados incondicionalmente por su padre, quien al comienzo no quería que ninguno de sus hijos se dedicara al toreo, porque es una profesión arriesgada y que exige mucho sacrificio, pero que al ver las condiciones de su retoño decidió convertirse en su mano derecha. Aunque no gana mucho por corrida, entre 100 y 150 mil pesos, Wilson procura ahorrar lo que más puede. Esto apenas es el comienzo y vendrán momentos de gloria, triunfos, reconocimientos y exaltaciones lo que seguramente no variarán en nada la personalidad definida de éste joven villavicense que empezó a desandar lo caminado por su papá con la firme intención de superarlo, no sin antes agradecer la colaboracion de personas como su tío Darío Castañeda o Juan González, quienes le han ayudado en momentos en que se necesita para escalar los peldaños que en un mañana lo colocarán a la par o muy por encima de aquellos a quienes admira. Solo es cuestión de esperar y no perder la esperanza de verlo metido en el traje de luces en medio de la exigente afición taurina en las mejores plazas del mundo. Tiene todo por hacer, pero cuenta con condiciones, talento y juventud para lograrlo.

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