OPITAS

OPITAS

22 de marzo 1996 , 12:00 a.m.

MAS TARDE. Debido a los compromisos de la televisión, la hora del partido amistoso entre Colombia y Trinidad y Tobago se pospuso durante 50 minutos. Inicialmente estaba previsto para las 8:30 de la noche, horario habitual del fútbol en el país, pero, el balón comenzó a rodar a las 9:20.

FALTO LA GENTE. Los aficionados opitas rompieron los pronósticos hasta de los más pesimistas: al estadio Guillermo Plaza Alcid no llegaron más de 10 mil espectadores para observar el juego contra Trinidad y Tobago. La extrañeza por la poca asistencia fue general, incluso para los propios especialistas locales, quienes creían, además, que el llenó sería consecuencia, entre otras cosas, del triunfo que el Atlético Huila consiguió el miércoles ante América, en Cali.

MAL DATO. La poca asistencia se debió, en parte, a que diferentes medios de comunicación anunciaron que la boletería estaba agotada desde el mediodía, cuando no era así. Entonces, la gente prefirió ver el compromiso por la televisión para evitarse el lío de rebuscarse la entrada en las afueras del estadio o en los expendios de costumbre en la capital huilense.

PACIENTE ESPERA. Como es costumbre en este tipo de situaciones, las puertas del hotel Chicalá, centro de concentración de la Selección Colombia, se vieron inundadas de pequeños aficionados y de hermosas mujeres que esperaban llevarse un autógrafo o una fotografía de recuerdo con alguno de sus ídolos. Sin embargo, debido al estricto horario de comidas, descansos y charla técnica, debieron esperar pacientemente a la hora de la salida del equipo. Y, lo peor de todo, fueron pocos los afortunados que consiguieron su objetivo.

BUEN CLIMA. Alguna preocupación había entre los organizadores del partido por la fuerte lluvia que cayó en la capital del bambuco durante toda la madrugada del jueves. Sin embargo, luego cesó, salió el sol, secó la grama y todo el mundo tranquilo. Eso sí, el estado del terreno no era el óptimo para un partido de esta categoría.

LOS PRECIOS. A propósito de la boletería, se registró un fuerte incremento en relación con los precios habituales. Aquí, para los juegos del Atlético Huila, la entrada más costosa vale 5 mil pesos. Pero, para el encuentro de anoche subió a 11 mil. También había de 7 mil y 3 mil. Ah, pero, yo lo pago, al fin y al cabo es difícil que la selección vuelva por aquí , decía, contenta, una emocionada huilense.

EL SALVADOR? El nombre del técnico uruguayo Carlos Ortega, nuevo entrenador del Huila, comienza a ganarse el aprecio y el respeto de los aficionados locales. Luego de la crisis de resultados que provocó la salida de Alvaro de Jesús Gómez y Humberto Tucho Ortiz, la mano del charrúa parece devolver la confianza.

COLOMBIANO . Ortega llegó a Colombia hace seis años, traído por su compatriota Julio Avelino Comesaña. Trabajó como director de las divisiones inferiores del Atlético Junior y ahora tiene su oportunidad como responsable de un equipo profesional. El oriental dice ser un profundo admirador de nuestro balompié, al que califica como el mejor del continente y ya echó raíces, como que tiene un hijo colombiano.

SIN APOYO. Hablando del Huila, llama la atención la apatía de la gente en relación con el equipo de la tierra. Aquí están los principales detractores del onceno local y, de contera, son pocos los que expresan confianza en que se salve del descenso. Así, durmiendo con el enemigo, es difícil superar las dificultades.

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