LA OPERACIÓN CASA VERDE

LA OPERACIÓN CASA VERDE

El primer K-fir de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), una versión optimizada por Israel de los Mirage III y 5 franceses, dejó caer sus bombas de 250 libras en cuanto estuvo en posición 03 32 35 latitud norte y 74 22 51 longitud oeste.

21 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Actuaba con 2:05 horas de retraso en razón del mal tiempo pero finalmente cumplía con su misión de atacar el objetivo Centauro , una base de las Farc, que los guerrilleros conocían como El rincón de los abuelos y que inteligencia militar estimaba situada a 20 minutos de la posición de Alfonso Cano y Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo , en un sector de la finca Las Mil, en La Uribe.

Centauro constituía uno de seis blancos que, con varias semanas de anticipación, desde su cuartel general en las instalaciones del Centro Administrativo Nacional (CAN), en Bogotá, los comandantes de las Fuerzas Militares, general Luis Eduardo Rocca Michel y el Ejército, mayor general Manuel Alberto Murillo, habían señalado como prioridad de la Operación Colombia .

El siguiente objetivo, denominado como Bravo , estaba asignado a la tripulación del segundo K-fir que despegó desde la base aérea de Palanquero ya entrada la mañana de ese 9 de diciembre de 1990, fecha señalada por el presidente César Gaviria y los líderes de los partidos políticos para que el país eligiera en las urnas a los 72 integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente. En sus manos estaría la misión de reformar la Carta de 1886.

Centauro y Bravo eran en el sentir de los servicios B-2 de inteligencia del Ejército los puntos de entrada a los más neurálgicos y estratégicos campamentos de cuantos había levantado el secretariado de las Farc en la extensa y agreste zona de la Uribe.

La identificación de Centauro y Bravo la tumba de Jacobo Arenas, el máximo ideólogo de la organización tenía su origen esencialmente en dos tipos de fuentes.

Por un lado, las Fuerzas Militares habían realizado varias operaciones espía de aerofotografía, y por el otro, oficiales de inteligencia habían disuadido a varios guerrilleros capturados de reconstruir para los altos mandos las rutas de abastecimiento de víveres, medicamentos, dineros en efectivo y material de intedencia.

A la postre, resultó que una de las rutas partía desde Bogotá. Los guerrilleros que viajaban solos cubrían el primer trayecto en flotas de Cootransfusa que en cinco horas los llevaban a San Juan de Sumapaz. Los que transportaban víveres y material lo hacían en vehículos de carga que tardaban tres horas hasta el mismo punto.

La primera avanzada de las Farc, que según los capturados no incluía más de 30 hombres, estaba ubicada en una zona montañosa, entre los municipios de San Juan y Santo Domingo.

Desde la cabecera municipal, era posible cubrir un último trecho por carretera. Una ruta de aproximadamente 20 minutos en carro hasta Puerto Nuevo. A partir de allí se abrían dos vías hacia los campamentos que eran el corazón mismo de la guerrilla más antigua de Colombia. A la izquierda, cuatro horas a pie, estaba El Salitre y una segunda avanzada de 30 hombres. A la derecha, después de dos horas de trayecto se encontraba La Playa y de allí era un día a lomo de mula hasta la finca La Caucha (ver mapa).

Sobre una carta a escala 1:25.0000 del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, los militares identificaron aquella zona bajo las coordenadas Y967.165- X889.185. En realidad, eran decenas de kilómetros cuadrados, entre las veredas La Francia, El Diamante y la Primavera, en la margen izquierda del río Duda y las quebradas Aguablanca y La Honda.

Tirofijo , Alfonso Cano, Raúl Reyes y Timoleón Jiménez, Timochenco , entre otras cabezas del secretariado de las Farc, se instalaron allí en 1984 pero en abril de 1988 abandonaron esas posiciones y situaron su base a seis horas de ese lugar, en lo que el B-2 había denominado objetivo Centauro y los guerrilleros conocían como El Rincón de los abuelos .

En La Caucha, no obstante, el secretariado había dejado tras de sí una infraestructura enorme. 80 hombres divididos en turnos cubrían siete puestos de avanzadas que circundaban el campamento y que incluían posiciones antiaéreas, sobre el Filo Alto de Aguas Blancas, a 45 minutos del campamento y garitas naturales y puestos de control a 25, 15 y seis minutos de éste.

Las posiciones antiaéreas , sostenían los capturados, eran subterráneos de 1.30 metros de profundidad que habían sido construidas aprovechando al máximo la topografía del terreno y que estaban dotadas con ametralladoras punto 50 y algunos rocket. Un túnel al estilo vietcong de 1.70 de profundidad daba salida a varios puntos selváticos y conducía a la vez hasta una especie de helipuerto natural.

A 2:45 horas de allí, de La Caucha, antiguo secretariado operaba ahora la Escuela de Adiestramiento, Hernando González Acosta, al mando de un hombre apodado Demetrio y con 200 hombres entre instructores y alumnos.

La Escuela, situada en las márgenes de la quebrada La Herramienta, exactamente en el Caño denominado El Hueco, constaba de un rancho general, varios alojamientos, un aula múltiple, una casucha que operaba como oficina de radio y una especie de biblioteca.

A efectos de la Operación Colombia , los generales Rocca Michel y Murillo habían decidido llamar los campamentos de La Caucha como objetivo Espuela y la Escuela como el objetivo Furia .

Solo la caída de Bravo , Centauro , Espuela y Furia garantizaba lo que para el alto mando castrense equivalía al desembarco de los aliados en Normandía: el Objetivo Aguila , la más impresionante red de apoyo del Secretariado, en una zona conocida como Hueco Frío, finca Las Mil, vereda la Ucrania, jurisdicción de Mesetas (Meta). a seis horas de la escuela de adiestramiento y a escasos 40 minutos por trocha de El Rincón de los abuelos .

Eran cerca de 800 hombres distribuidos en un campamento que incluía siete alojamientos, tres casinos, sastrería, armería, salas de radio y de conferencias, enfermería, quirófano, consultorio odontológico, economato, talabartería, casa de huéspedes, una imprenta y una sede de la clandestina emisora La voz de la resistencia . En síntesis, una poderosa infraestructura bordeada por puestos antiaéreos, trincheras y dos helipuertos naturales.

A 40 minutos de allí estaban la tumba de Jacobo Arenas y Casa Verde, que había sido sede de los diálogos de medio país político y periodístico con los jefes guerrilleros y que por lo mismo se había constituido en una especie de símbolo de territorio de las Farc.

A la sazón, los militares habían descubierto que Casa Verde no era más que una especie de asilo de los insurgentes castigados y que nunca estaba custodiada más de diez guerrilleros, pero también que era el sitio que la opinión identificaría como termómetro del éxito o no de la operación.

En realidad, según terminarían por concluir los militares, para esa mañana del 9 de diciembre de 1990, había allí cerca de 50 guerrilleros sancionados, aunque las condiciones de mal tiempo y el profundo desfiladero que separaba el punto de descenso de los helicópteros y Casa Verde impedirían las capturas y el oportuno desembarco de tropas.

La hora H De hecho, la Operación Colombia había despegado con 2:05 horas de retraso en el día que a la vez había sido señalado para la guerra y para la más trascendental jornada electoral desde cuando en 1886 el país se había aventurado en proveerse una nueva Carta Política.

Liberales, conservadores, guerrilleros amnistiados del M-19, líderes de partidos religiosos, movimiento cívicos e indígenas y hasta ex presidente y ex candidatos presidenciales se disputaban una de las 72 curules de la Asamblea Nacional Constituyente.

Los militares, que se habían propuesto poner fin al mito de Casa Verde y La Uribe y tomarse una zona desde la que las Farc extendían su influencia a los departamentos de Huila, Meta y Cundinamarca, habían tenido que esperar no solo en virtud de razones políticas sino tácticas.

La zona en la que se extendían los objetivos Bravo , Centauro , Dragón , Espuela , Furia y Aguila permanecía cerrada ocho meses de cada año, entre abril y noviembre y sólo entre diciembre y marzo los páramos entraban en un corto e inestable verano.

Los estrategas de la Operación Colombia estimaron en efecto estrictamente cinco horas de operaciones aéreas. Las tripulaciones de dos K-fir, nueve aviones AT-37 y dos aviones AC-47, cargados sin excepción con bombas de 250 libras y los pilotos de siete helicópteros artillados UH-60; cinco helicópteros UH-1H; dos Bell 212, dos helicópteros Hughes, dos Bell ambulancia y un Hughes de comando y enlace, tendrían entre las seis y las once de la mañana para cumplir con el desembarco de 640 hombres.

El batallón de Fuerzas Especiales Número 1 había destinado 15 oficiales, 48 suboficiales y 291 soldados a la toma de Centauro y el Batallón de Fuerzas Especiales Número 2, 18, oficiales, 50 suboficiales y 292 soldados, acantonados en Tres Filos Además estaban efectivos de los batallones Héroes de Arauca y Diosa del Chaira y una batería de 120 milímetros con alcance de once kilómetros y, claro está, soldados regulares de la VII Brigada de Institutos Militares, al mando del brigadier general Humberto Correa, comandante de campo de la Operación Colombia y el hombre que a la vez tuvo que comunicar del retraso y de la efectiva puesta en marcha de la operación.

Correa habló por primera vez ese día a las seis en punto de la mañana con el comandante del Ejército para avisarle que el mal tiempo impedía el despegue de la operación aérea y a las 7:17 para indicarle que había llegado la hora H .

Lo hizo por tercera vez a las 9:00 para informar al mayor general Murillo que los K-fir habían iniciado el bombardeo a las 8:05 de la mañana sobre los objetivos Bravo y Centauro .

La cuarta comunicación tuvo que ver con un mensaje dramático. Las Farc habían hecho blanco en un Bell 212 artillado y los cuatro tripulantes habían perdido la vida. En realidad, en el curso de los 60 minutos siguientes, las tripulaciones de cinco helicópteros más habrían de reportar averías severas y en los días siguientes las bajas militares se elevarían a 19.

Con todo, la Operación Colombia había comenzado. A las 12:30 del 9 de diciembre de 1990 Correa reportó a su estado mayor la noticia por la que los militares colombianos habían esperado casi treinta años: 160 hombres desembarcaban en Bravo y Centauro . Eran los primeros soldados de un millar que en las siguientes 72 horas habrían de ocupar La Uribe hasta poner en desbandada a los guerrilleros asentados en Espuela , Furia , Dragón y Aguila .

El reporte de Raúl Reyes El 20 de diciembre, once días después de la Operación Colombia , el secretariado hizo público un comunicado a los frentes guerrilleros. Estos son algunos de sus apartes.

A las 8:10 a.m. del día 9, hizo presencia un pequeño avión sobre los campamentos del secretariado, a continuación hizo presencia un A-37, luego hicieron presencia una escuadrilla de aviones de los mismos y lanzaron las primeras bombas sobre el pueblito (...) A continuación, otros tres hicieron presencia y lanzaron sus cargas sobre los campamentos de la fuerza especial, a los alrededores de la montaña y sobre las trincheras; otro grupo de aviones Mirage, K-fir y A-37 atacaron los campamentos del camarada Jacobo y el camarada Raúl; otro grupo atacó los campamentos del camarada Manuel y la central de comunicaciones; en medio del violento bombardeo, desde el comienzo hicieron presencia 15 helicópteros, distribuidos en varios grupos, casi en forma rasante comenzaron el lanzamiento de cohetes y ametrallamiento y empezó el desembarco al pie de la tumba del camarada Jacobo, adelante de la casa de Las Mil, cerca de las casas del pueblito, y ahí fueron derribados dos helicópteros y averiados tres más (...) Ese mismo día se recibió el dato concreto que las casas de Alfonso Cano y Raúl Reyes del pueblito habían desaparecido, el salón de conferencias y unos dormitorios, la casa del camarada Manuel con la fuerza especial fue borrada del mapa; de la misma manera la enfermería, el comedor, dormitorios de la Luis Pardo y parte de la odontología (...).

Lo anterior indica que el enemigo tenía recopilado un suficiente material de inteligencia...

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