PREMIOS A INEFICIENCIA DE LOS HOSPITALES

PREMIOS A INEFICIENCIA DE LOS HOSPITALES

Para Iván Jaramillo Pérez, uno de los participes del documento de Fedesarrollo y la Fundación Corona, la ineficiencia de los hospitales públicos en el país tiene numerosas causas, entre las que sobresalen los malos presupuestos, la falta de manejo gerencial y una profunda confusión legal.

23 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

Para él, la limitante perversa que explica el que no exista un manejo gerencial en los hospitales es que su presupuesto es recibido como un subsidio a la oferta de servicios y no depende para nada del volumen y de la calidad de los servicios efectivamente prestados.

El presupuesto de los hospitales depende, por lo general, del juego político de sus directores, de las seccionales de salud y del Gobierno Nacional. El juego político permite que la asignación de los presupuestos se conviertan en un sistema financiero absurdo que por lo general premia la ineficiencia, la corrupción y la bancarrota, y castiga la eficiencia y la reducción de costos, esto es, la buena gerencia , dice Jaramillo.

Es decir que un hospital en déficit encuentra todos los medios y la justificación para buscar apoyo , mientras que un hospital en superávit amerita ante las autoridades financieras solo recortes presupuestales .

Para colmo de males, los hospitales públicos, o de origen privado, que reciben recursos públicos del Estado padecen de una gravísima confusión legal que permite a su interior un mezcla de regímenes públicos y privados en materia de gestión personal, financiación y compras. Esta situación permite encubrir más fácil los recursos públicos en auxilios para manejos privados , dice Jaramillo.

Finalmente, la causa principal de no poder manejar gerencialmente los hospitales públicos e incluso las clínicas del Instituto de Seguros Sociales (ISS) y las cajas de previsión es que estos no cumplen con unos claros principios empresariales.

El director de un hospital es, por lo general, un jefe nominal con grandes responsabilidades profesionales y sociales, pero sin ningún poder para el manejo de los recursos. A esto se suma que los profesionales de la salud tradicionalmente fueron formados para dirigir científicamente a las instituciones, pero no para el manejo gerencial de los recursos .

Finalmente, dice, las instituciones estatales de salud se caracterizan por una marcada obsolescencia en la gestión y por unas grandes limitaciones en su capacidad resolutiva.

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