JUVENTUS GANÓ EN PLENA RECESIÓN

JUVENTUS GANÓ EN PLENA RECESIÓN

El Juventus Turín consiguió el vigésimo tercer título liguero de su brillante historia, en una temporada en la que el club vivió una importante recesión económica y una revolución en su organigrama directivo.

22 de mayo 1995 , 12:00 a.m.

El equipo turinés se aseguró el scudetto al imponerse en la antepenúltima jornada por 4-0 al Parma, que el pasado miércoles le arrebató la final de la Copa de la UEFA.

El anterior título liguero del Juventus ocurrió en la temporada 1984-85 en un campeonato con 16 clubes, cuando militaban en sus filas, entre otros, el francés Michel Platini y el ahora madridista Michael Laudrup, que jugó 29 partidos y anotó siete goles.

La Vecchia Signora, como es mundialmente conocido el club juventino, ganó la Liga en la temporada en que menos se esperaba. Se pensaba que la adjudicación de tres puntos a la victoria si podía perjudicar a alguno de los denominados grandes, éste debía ser al Juventus Turín, que en los anteriores años apenas vencía fuera de su casa.

Sin embargo, una de las claves del título juventino estuvo en el alto número de encuentros ganados fuera del turinés estadio Dell Alpi (iguala el record de la historia liguera), donde ha conseguido más puntos que su perseguidor Parma, que, en cambio, obtuvo más puntos en su terreno que el Juventus Turín.

Otra clave del título juventino fue la recuperación como jugador líder de Gianluca Vialli, fichado hace años para dar ese toque de campeón al equipo y que hasta esta campaña fue eclipsado por Roberto Baggio. Curiosamente, el año en que menos encuentros jugó Baggio, significó el renacer de Vialli.

No hay que obviar tampoco la labor atacante y los goles providenciales de Fabrizio Ravanelli y la buena dirección en el centro del campo del portugués Paulo Sousa, que tras unos inicios dubitativos y de adaptación fue un hombre clave en el armazón del juego juventino.

Y el principal artífice de esa nueva mentalidad es, sin duda, el técnico Marcello Lippi. Llegó del Nápoles esta temporada, sin un gran historial, y supo dotar al equipo de un juego más agresivo, una presión constante sobre el rival y un ansia de posesión del balón de la que carecía antaño.

Lippi, nacido en Viareggio el 11 de abril de 1948, casado y con dos hijos, tuvo una larga carrera como jugador (en su mayor parte en el Sampdoria). Persona cauta, que no gusta de hacerse notar ni molestar, se ha doctorado con la máxima nota en su primera experiencia al frente de la dirección técnica de uno de los grandes. No en vano el equipo, además, ha llegado a la final de la Copa de la Uefa y aún debe disputar la final de la Copa de Italia, ante el mismo ante el Parma.

Todo esto apareció en una temporada en la que el Juventus apenas se presentó tibiamente en el denominado calcio mercato (mercado del fútbol). Solo lo hizo para hacerse con jugadores como el napolitano Ciro Ferrara (una de las grandes claves defensivas del equipo en su nueva labor de lateral derecho), el torinista Luca Fusi y con los foráneos Paulo Sousa, el croata Robert Jarni y el francés Didier Deschmaps.

Unos nombres no tan famosos ni conseguidos a tan alto precio económico como los que se acostumbraba a fichar en los últimos años, pero sí mucho más efectivos, como se ha demostrado a lo largo de la campaña.

Curiosamente, la recesión económica que vive el club, con fuertes pérdidas cada año, le han beneficiado.

Una recesión económica que llegó de la mano del nuevo estilo de Roberto Bettega, cabeza de la revolución organizativa y directiva que hizo desaparecer el viejo Juventus Turín que mandaba Giampiero Boniperti, al que se decidió jubilar premiándole con la nominación de ser uno de los tres presidentes honorarios.

Por si fuera poco, el patrón y dueño del club, Giovanni Agnelli, también prefirió desmarcarse un poco y cedió los mandos de poder a su hermano Umberto, asimismo presidente honorario de la entidad.

En el organigrama también entró Luciano Moggi, un ferroviario que dejó dicha profesión hace muchos años para ser denominado en Italia como El rey del mercado , y que en su carrera como tal fue desde el propio Juventus al Nápoles de Diego Maradona, al Torino, al Roma y nuevamente al club juventino.

También hay que decir que el Juventus se encontró con un Milán en decadencia, un Parma al que le falta carisma para ser campeón liguero y unos decepcionantes Lazio e Inter de Milán, que partieron con olor de título.

Todo ello, le dio al Juventus Turín, el club que más seguidores tiene en el mundo y que empezó a caminar en 1897, su 23 título de Liga (el primero lo obtuvo en 1904-05), que une a sus 8 Copas de Italia, 1 Copa de Europa, 1 Recopa de Europa, 3 Copas de la Uefa, 1 Copa Europa-Suramérica, 1 Supercopa, 1 mundialito de clubes y la Placa Uefa por ser el primer club que ganó las tres competiciones europeas.

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