RÉQUIEM POR LAS ZONAS VERDES

RÉQUIEM POR LAS ZONAS VERDES

No asistió mucha gente al entierro. Me imaginaba cuando me enteré de su muerte que la romería iba a ser algo excepcional porque no puedo negarlo, se trataba de una muerte anunciada. Y contrario a lo esperado, las invitaciones al funeral fueron escasas. Tan sólo había cuatro cartelones. Me detuve a mirarlos.

26 de abril 1995 , 12:00 a. m.

El primero decía: Centrales Eléctricas y su equipo de obreros que podan los árboles de la ciudad...invitan al entierro de los Ocobos del barrio Cádis, muerte a la cual ellos contribuyeron en forma eficaz, logro conseguido gracias a la poda indiscriminada y amparados en la ignorancia de toda norma de conservación forestal. Pensé para mis adentros que se les había olvidado mencionar los árboles de la avenida Quinta. El segundo cartelón era de la alcaldía: Qué detalle tan bonito!. En colores negro y morado...decía: la alcaldía municipal, la secretaria de Obras Municipales participan a ustedes de la defunción y liquidación masiva de todas las zonas verdes, palmeras, prados de las avenidas de la ciudad, conquista merecedora del agradecimiento de todas las zonas desérticas del mundo. El tercer cartelón me asustó. Era de la Universidad del Tolima de la facultad de Ingenieria Forestal. Todo de color rojo agresivo...decía tan solo: hemos sido indiferentes a la muerte de nuestra flora nativa. Para qué protestar y salir en defensa como universitarios tolimenses de los ocobos, gualandayes y cámbulos, existiendo otras especies como los abetos y sequoyas?. El cuarto aviso, debo confesarlo, me emocionó: Tenía unas flecos y unos adornos barrocos que me subyugaron. Era de todas las sociedades, corporaciones, entidades y asociaciones destinadas al ornato, embellecimiento y conservación de la ciudad. Decía exactamente: Invitamos a acompañar al basurero a todas las zonas verdes de Ibagué. Es lo único que podemos hacer. Y pintada una lágrima. Me puse sentimental...y yo también lloré. Y fuera de llorar sobre la leche derramada, acaso no es posible pedir algo por la ciudad a las autoridades que le corresponden?. Porqué sembrar lo que no se debe sembrar donde no se debe sembrar ni se puede sembrar porque si se siembra se muere?. Porqué utilizar sitios en los que no tiene posibilidades de supervivencia?. Acaso es lógico dejar morir, no cuidar, no mimar, no consentir ese árbol tan nuestro como es el ocobo?. Porqué no luchan las autoridade municipales porque el día de mañana nuestro Ibagué sea la ciudad del planeta tierra con más ocobos?. Acaso quién de nosotros, al ver el cielo y las copas de los árboles llenas de flores y las calles tapizadas de pétalos morados no siente una profunda satisfacción, un placer infinito, unos deseos de caminar descalzo pisándolas y escuchando ese hermoso chasquido del cual el filósofo chino Lin-Yu-Tang decía que era uno de los siete grandes placeres de la vida?. No existen personas capacitadas, equipos de gentes honestas, amantes de esta capital que digan y aconsejen cómo se cuidan las zonas verdes?. El prado, el ocobo y las flores no tienen colores políticos. No producen dinero. Dan satisfacción visual, olfatoria, irradian paz, amor y tranquilidad. No las dejemos morir. Por favor ayudémoslas.

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