LA HORMIGA LOCA PERDIÓ LA GUERRA

LA HORMIGA LOCA PERDIÓ LA GUERRA

Un ejército de hormigas nativas y los cebos tóxicos están poniendo en jaque a la hormiga loca que desde 1990 se posesionó de la reserva de la laguna de Sonso.

28 de marzo 1996 , 12:00 a.m.

La guerra contra esta intrusa traída desde Brasil para combatir otras plagas comenzó desde el mismo momento en que los campesinos observaron que las iguanas y parte de las 32 especies de aves de la laguna no se movían. Se encontró que las iguanas estaban ciegas, porque la hormiga loca atacaba sus ojos.

Desde ese entonces se inició una serie de controles e investigación científíca para atacar a la hormiga loca. El problema principal era que no se podía utilizar cualquier insecticida por la riqueza biótica de la reserva.

Hoy mediante un estudio de evaluación de los biólogos de la Universidad del Valle Patricia Chacón de Ulloa, Javier Bustos y Rosa Cecilia Aldana, se conoce que la guerra a la hormiga loca se está ganando.

El directivo de la Cvc en Buga, Efrén Salcedo, dijo que el programa de investigación que inició en 1994 el Comité Interinstitucional para la Protección de la Laguna de Sonso y la Universidad del Valle se dio a la tarea de estudiar la historia natural de la hormiga loca y desarrolló un cebo tóxico como la mejor alternativa para el control selectivo de esta plaga.

La evaluación de los controles y monitoreos en los alrededores de la laguna se hizo en cuatro meses. Se encontró que el control ha sido efectivo pero que se debe seguir con esa labor en forma continua, ya que los daños de la hormiga son grandes para la biótica de la laguna e incluso para los animales domésticos como las aves de corral, los porcinos y aún los mismos pobladores.

Casi con lupa, los investigadores analizaron las áreas arborizadas a la laguna de Sonso, sus refugios y realizaron aplicaciones del cebo. Se analizó el tamaño de las poblaciones de la plaga.

Este cebo tóxico afecta las larvas y pupas de la hormiga loca. El cebo que contiene un elemento tóxico, el dimilín en polvo, se aplicó (214 kilogramos) en varios caseríos, cerca de Sonso.

Las zonas de control más intensivo presentaron bajas significativas de la población de la hormiga. Sin embargo, quedan focos que requieren tratamiento intensivo como en Villalobín, La Trozada y Managua.

En La Isabela quedó totalmente controlada. En octubre pasado el 93 por ciento de los cebos fueron ocupados por la hormiga loca reduciéndose en enero de 1996. Igual sucedió en la hacienda Bello Horizonte. En cambio, en el Bosque de Chatas un total de 12 árboles presentaron hormiga loca. Según los biólogos de Univalle, si bien se aprecia una importante avifauna, preocupa el hecho de encontrar un nido de aves abandonado, ocupado por una colonia de la hormiga. En La Trozada, fue la zona donde se aplicó el cebo en mayor cantidad y las poblaciones de la hormiga loca siguen elevadas.

Las hormigas nativas también han influido para el control. La recolonización por especies nativas es un síntoma de recuperación de la fauna, ya que éstas constituyen los principales competidores y una de las primeras víctima de la hormiga loca. En 1995, en Aldana el porcentaje de las hormigas nativas alcanzó el 74 por ciento. Pero según el último estudio hay recuperación.

En las Chatas también se ha vuelto a aparecer la hormiga nativa.

Los biólogos recomiendan como zonas prioritarias de control los cultivos de caña del sur de la laguna. Estos sitios requieren de asesoría profesional que garantice resultados positivos.

Es la alerta que lanza la Cvc, junto con el programa de capacitación, para que las iguanas, los chigiros y el pato de ciénaga no queden ciegos y mucho menos se extingan.

En alerta La hormiga loca se desplaza a la carrera y en todas las direcciones, carece de aguijón pero expulsa ácidos para defenderse.

Tiene una gran estrategia para colonizar y es que mueve sus nidos. Si la época es lluviosa los sube a los árboles altos mientras el nivel de la laguna vuelve a su normalidad. En el verano regresa a las raíces de los árboles.

Es una gran aliada de los insectos chupadores de la savia de las plantas de café, cacao y caña, como piojos, pulgones, moscas blancas y tortuguitas. Toma los excrementos azucarados de estos insectos.

Sus árboles preferidos para ubicar sus nidos son los chamburos, totumos y chiminangos.

Esta hormiga es nativa de la Amazonia del Brasil y llegó a Colombia hace 20 años.

Fue traída para ejercer control sobre las hormigas arrieras que destruyen cultivos y las serpientes venenosas, pero resultó convirtiéndose en una plaga para la agricultura y la ganadería. A la laguna de Sonso llegó en 1990.

La Cvc recomienda vigilar los corrales y otros sitios en donde haya animales domésticos y evitar llevar material vegetal, como pasto para ganadería, a otros lugares. La próxima semana se iniciará la distribución de 3.000 folletos en las poblaciones aledañas a la laguna de Sonso.

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