ASESINADOS DOS CAMPESINOS

ASESINADOS DOS CAMPESINOS

Se nos dañó el pedacito de tierra limpia que nos quedaba , fue la única expresión con que un ciudadano de Mongua se limitó a comentar el asesinato de dos jóvenes paisanos suyos, al parecer, a manos de elementos de la subversión. Para los habitantes de la vereda Tunjuelo, municipio de Mongua, la pasada Semana Santa fue de dolor y luto. Dos de sus hijos murieron acribillados por elementos de las Farc y del Eln que operan en la región, según los indicios que se tienen.

21 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Los trágicos hechos, ocurridos el Miércoles Santo y el Domingo de Resurrección, tiene consternada y desconcertada a la población.

La presencia de los subversivos no les resulta extraña. Hace varios años están por esos contornos, pero nunca habían actuado como lo hicieron en los últimos días, cuando dieron muerte a Pablo Emilio Pérez González y Fabio Humberto Rojas Salamanca.

El miércoles 12 de abril, en horas de la noche, en el sector Laguitos-Pantanogrande, fue ultimado de dos impactos de arma de fuego, a la altura del pecho, Pablo Emilio Pérez González, de 24 años, casado. La víctima había regresado hacía pocos días a su vereda, luego de haberse retirado del ejército donde se desempeñó como soldado profesional. Esa noche, cuando se dirigía a su casa, luego de haberse tomado unas cervezas con un amigo, varios desconocidos, portando prendas militares, lo interceptaron y procedieron a ajusticiarlo.

El inspector departamental de policía de la vereda Tunjuelo, Omar Tapias Cusba, practicó las diligencias judiciales del levantamiento del cadáver.

Por las informaciones recogidas, las autoridades de Policía señalaron a elementos del frente 28 de las Farc como autores de este crimen.

Los perros se acobardaron En la mañana del Domingo de Resurrección, cuando ocurrió el segundo crimen, los guerrilleros se presentaron en la casa de la familia Rojas Salamanca, en la vereda Tunjuelo. Los cuatro mastines que vigilaban la vivienda no latieron, como que se acobardaron , dijo Manuel Rojas Salamanca, el mayor de los ocho hermanos de Fabio Humberto, el joven a quien los alzados en armas sacaron de su casa sin escuchar los ruegos de su madre.

Los Rojas Salamanca son agricultores y ganaderos, especialmente aficionados a tener caballos y vacas de calidad, que compran y venden en las ferias equinas de los distintos municipios de la provincia de Sugamuxi.

Hasta la vivienda de los Roja Salamanca llegaron, a las 5:30 de la mañana, tres sujetos, luciendo uniformes camuflados del Ejército y portando fusiles Galil. Alba, una de las hermanas de la víctima, estaba ya en pie. Se había levantado a preparar el tinto para toda la familia. Esa noche durmieron allí seis personas: sus padres, Luis Eduardo Rojas, de 60 años, y Blanca Magola Salamanca de Rojas, de 56 años; Alba y su hermano Fabio Humberto, un menor de 12 años y un jornalero.

Los visitantes llegaron preguntando por Fabio Humberto y después de requisar por todas partes buscando no se sabe qué le exigieron acompañarlo. Casi no le dan tiempo de vestirse.

+Para dónde se llevan a mi hijo? , preguntó insistentemente doña Blanca Magnolia. +Lo van a matar? , fue otro de los interrogantes de la angustiada madre. Tiene que hablar con mi Mayor , le respondió uno de los subversivos, anunciándole que dos días después estaría de regreso. No se lleven a mi hijo , pidió de rodillas la atribulada madre, pero aquellos se lo llevaron a la brava, mientras pedían a los ocupantes de la vivienda no seguirlos porque les iría mal.

Minutos después, como a un kilómetro de distancia, se escucharon varias descargas de fusil, su eco estremeció al vecindario. De inmediato, los familiares de Fabio Humberto y corrieron hasta el sitio La Amenaza, en la vía que conduce a la vereda Sasa, del municipio de Gámeza, el lugar de donde salieron los disparos. Allí encontraron el cuerpo sin vida del joven agricultor y ganadero. En el cuello, la cara y la cabeza apreciaron los efectos de las armas asesinas. Los criminales desaparecieron dejando junto al cadáver algunos ejemplares del boletín No. 39 del Frente Domingo Laín Sáenz, Compañía Simacota-Ejército de Liberación Nacional, Oriente de Colombia , de agosto de 1994.

Ultimo adiós Cuando los captores obligaban a Fabio Humberto a dejar su casa, éste alcanzó a despedirse de su hermana Alba con un beso mientras formuló una pregunta que no tuvo inmediata respuesta: +Para dónde me llevan, si yo no he robado ni he matado? . A su mamá alcanzó a pedirle una patente (una estampa de la Virgen), pero ella no alcanzó a atender esa solicitud.

Manuel y Guillermo, dos de los nueve hijos del matrimonio de Luis Eduardo Rojas y Blanca Magnolia Salamanca, no ocultan su dolor. Por momentos las lágrimas ruedan por sus mejillas. Para ellos y sus vecinos la vereda Tunjuelo en menos de ocho días perdió la tranquilidad. Ya no volverá a ser la misma porque unos desconocidos desterraron la paz que siempre reinó entre ellos.

Estamos resignados a seguir viviendo en este lugar porque nosotros lo que tenemos lo hemos trabajado honradamente, sin quitarle nada a nadie , dijo Manuel. Guillermo confirma esa opinión y agregó: Toca seguir trabajando y a Dios le dejamos las cosas. Nosotros los casados tenemos nuestros hijos y por ellos toca seguir trabajando .

Fabio Humberto, de 30 años, soltero. No tenía novia, pero sí amigas. Su proyecto era trabajar para asegurar su futuro y entonces sí pensar en matrimonio. En la tarde del Sábado Santo estuvo conversando con unas monjas que llegaron al pueblo, procedente de Bogotá, y fueron a saludar a sus padres. Luego de ir a los oficios religiosos en la capilla de la vereda, estuvo en una cantina tomándose unas cervezas. Hacia las once de la noche fue a recostarse. Al día siguiente, esperaba celebrar la Resurrección de Jesús, pero la guerrilla prefirió festejar el día de la vida con la muerte...

Mientras el temor ronda en Mongua, sus habitantes esperan que la Primera Brigada reactive el puesto del Ejército que retiró del municipio en enero pasado.

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