DELANTE DE SUS HIJAS LA VIOLARON

DELANTE DE SUS HIJAS LA VIOLARON

Si la ley no los castiga, yo sí los quiebro , fue la rabiosa sentencia que pronunció el esposo de la mujer que en la madrugada del pasado 26 de abril fue abusada sexualmente delante de sus pequeñas hijas por dos muchachos, uno de ellos de 17 años.

28 de abril 1995 , 12:00 a.m.

El desgraciado hecho ocurrió en el tranquilo municipio de Firavitoba. Allí, en el centro de la población, reside una joven pareja que hace nueve años unió sus vidas en matrimonio. Hoy son padres de dos niñas, de ocho y diez años. El trabaja en forma independiente, como electricista. Ella, atendiendo las tareas propias de la casa. Jamás pensaron que bestias humanas llegaran a interrumpir la tranquilidad de su hogar y menos que sus hijas presenciaran los vejámenes de que hicieron víctima a su mamá, una mujer de 35 años.

En la noche del martes 25 de abril, quienes ultrajaron a esta ama de casa estuvieron bebiendo cerveza con varios amigos en una de las tiendas del poblado. Y hacia las doce de la noche se presentaron a la casa de la víctima preguntando por el esposo, quien -dijeron- les debía 150 mil pesos. Como no lo encontraron, entonces ingresaron a la casa de habitación y prácticamente se la tomaron por espacio de una hora.

Los depravados inmovilizaron a las dos niñas, amarrándolas y amordazándolas. Y luego sometieron, a golpes y puntapiés, a la madre, a quien amordazaron con una media velada y ataron a la baranda de su cama.

El indio negro ayudaba a pegarme, mientras el otro me golpeaba y me mordía. Me rasgaron mi pijama, me bajaron la ropa interior. Y el hombre blanco, a quien yo no conocía, empezó a violarme , contó a las autoridades la mujer vejada, mientras en su rostro se evidenciaban los efectos de los golpes que recibió: Su ojo izquierdo hinchado y moretones en la cara y las piernas. Parece un nazareno , dijo uno de los agentes de la Sijín, acostumbrado a conocer casos tan repugnantes como éste.

La víctima de este ultraje dijo que en un momento logró quitarse la media con que la amordazaron para implorar a estos miserables que no fueran a perjudicar a sus pequeñas hijas, que horrorizadas y llorando presenciaban todo cuanto estos sujetos hacían con ella.

A eso de la una de la mañana los indios abandonaron la casa y al salir dejaron abandonado un sombrero y una botella de cerveza , refirió la señora, quien de inmediato dio cuenta de lo ocurrido a la policía. Su esposo llegó a la casa después de que los desalmados estaban en poder de las autoridades.

Las unidades del puesto de Policía de Firavitoba, con la información que la víctima les suministró, en cuestión de minutos tenían en sus manos a los autores de este doloroso episodio. Uno de éstos fue identificado como Hernando Rivera Rivera, de 24 años. El otro, un muchacho de piel morena, dijo tener 17 años.

Se declaran inocentes A pesar de que fueron reconocidos plenamente por su víctima, los capturados dijeron ser inocentes.

El moreno, menor de edad, identificado por la mujer abusada como el cuñado de una amiga que hizo con ella un curso de artesanías, se manifestó sorprendido de la inculpación que se les hace. Dijo que el conoce a la señora que lo acusa pero contra ello nada ha hecho. El martes estuve trabajando hasta las cinco y treinta de la tarde donde una hermana pintándole la casa. Después me encontré con don Contreras y don Felipe y nos tomamos unas gaseosas. Más tarde, como a las nuve de la noche, con unos amigos me tomé como unas seis cervezas en la tienda de doña Emma y a eso de las diez y media de la noche me fuí a dormir. Hasta la casa me acompañó un amigo. Veinte minutos después llegaron los agentes y me sacaron detenido .

Este muchacho, que en ocasiones trabaja como ayudante de bus, repitió varias veces: Yo no hice eso, yo nunca lo haría. No soy capaz de hacer una cosa de esas .

Hernando Rivera Rivera, oriundo de Paz de Río y con familia en Firavitoba donde trabaja como lechero, hace seis meses se retiró del ejército, después de desempeñarse durante siete años como soldado voluntario en la V Brigada de Bucaramanga. Contó que el martes trabajó, en la mañana, en la lechería de su patrón Alberto Puerto, ex alcalde de Firavitoba. En la tarde trabajó en la cantera de un hermano. En la noche estuvo en la tienda de doña Emma, donde con unos amigos se tomó como siete cervezas y de allí salió acompañado de don Víctor Patiño, dijo. Minutos después los policías lo retuvieron. Yo no sé por qué estoy privado de la libertad. Necesito que me lo expliquen , expresó el lechero.

Cuando el reportero de Boyacá 7 días, que le observó unos rasguños en el lado izquierdo de la cara y el cuello, preguntó a Rivera si había estado peleando, éste se abstuvo de responder y se negó a contestar más preguntas.

En Firavitoba, pueblo tradicionalmente apacible, de gente sana, la sorpresa es total por lo acontecido. Sus habitantes esperan que la justicia actúe sin dilaciones.

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