LA FIDELIDAD CADA VEZ IMPORTA MENOS

LA FIDELIDAD CADA VEZ IMPORTA MENOS

Del Wallick lleva siempre consigo el objeto que constituy e su mayor orgullo. Un apretón de manos revela el hermoso reloj de pulsera que le regaló Timken Co. con motivo de su 25 aniversario con la empresa. Sólo me lo quito para ducharme y para dormir , comenta.

28 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Los pasillos del domicilio de Wallick, en Canton, Ohio, están atiborrados de diplomas enmarcados que señalan los hitos de su carrera de 31 años como obrero de una fundición de de acero de Timken, fabricante de cojinetes. En el centro de su sala se destaca un reloj que Wallick escogió con su esposa del catálogo de regalos de la empresa.

La costumbre de premiar a los empleados con largos años de servicio es una tradición enraizada en América Latina, pero en EE.UU. hay una nueva tendencia, como es el caso de Timken, de eliminarla. Muchas empresas que anteriormente eran paternalistas con sus empleados, han reducido sus programas de premios por antigedad y algunas planean eliminarlos totalmente. Además de reducir gastos, estas compañías quieren premiar no tanto los años de servicio sino el rendimiento.

La gama de empresas que en años recientes decidieron reducir o eliminar sus premios por antigedad incluye varias compañías de la envergadura de International Business Machines Corp., Scott Paper Co., Merck & Co. y American Express Co. Según una encuesta realizada para The Wall Street Journal por la Sociedad de Gestión de Estados Unidos, el 14,2% de las 522 empresas que contestaron habían reducido o eliminado sus programas de premios por antigedad durante los últimos cinco años.

La decisión de reducir este tipo de programa hiere a muchos empleados, como los que afirman que han dado los mejores años de su vida a la compañía . Algunos se organizan en un intento por mantener los programas, cuyos premios van desde simples lapiceros hasta elaboradas bandejas de plata.

Un nuevo revés Cuando Wallick, el empleado de Timken, vio una circular que anunciaba la reducción del programa de premios por antigedad, lo consideró un nuevo revés para los trabajadores de la empresa. El parque propiedad de la empresa y donde su hijo pescó su primer pez ya no existe. La firma ya tampoco le envía una tarjeta de felicitación de cumpleaños, como hacía cada año.

Después de años de reducciones de beneficios y congelación de salarios, el hecho que Timken redujera el programa de antigedad fue demasiado. Entonces, por primera vez en su vida, Wallick se sentó y le escribió una carta al presidente de la compañía para expresarle su desilusión.

En las semanas que siguieron al anuncio, en diciembre de 1993, Timken recibió decenas de cartas que protestaban por la reducción del programa. En realidad no creíamos que eliminar algunos premios por pocos años de antigedad le molestaría a nadie , indica Michael E. Flood, director de recursos humanos de Timken. Al final, la firma restituyó el programa.

A pesar de la resistencia de los empleados, esta tendencia gana terreno. Los tradicionales premios por años de servicio se han convertido en premios a la supervivencia , expresa Tom Green, gerente de ventas de Herf Jones Co., que administra programas de premios por antigedad. No cabe duda que las firmas se alejan de ese concepto .

De hecho, la sola mención de la palabra antigedad ha comenzado a provocar cierta desaprobación. En medio de la actual ola de reestructuración y reducción de gastos, los empleados con muchos años de servicios suelen considerarse prácticamente un estorbo. Se cree que rinden poco y que la empresa debe desprenderse de ellos. Para algunos gerentes, la idea de premiar la antigedad sería como consolidar una actitud que tratan de eliminar.

El año pasado, Scott Paper eliminó todo su programa de antigedad como parte de una reestructuración amplia. Premiábamos la antigedad y el statu quo; pero] éste fue un completo fracaso , señala Albert J. Dunlap, especialista en el rescate de empresas contratado el año pasado como presidente ejecutivo de Scott. Dunlap admite que hubo alguna resistencia a la decisión pero no quiso retractarse.

Al igual que otras empresas, Scott mencionó el deseo de la firma de reducir gastos. A todos nos gusta ir a grandes cenas y recibir buenos premios , dice Dunlap. Pero no es lo correcto. Uno está gastando el dinero de los accionistas .

Sin embargo, es común que estos programas representen un porcentaje minúsculo del presupuesto general operativo. Las empresas gastan muchísimo más en los recesos , subraya Jerry McAdams, vicepresidente de Maritz Inc., firma investigadora de rendimiento empresarial.

La verdadera razón para eliminar esos premios se debe al tipo de mensaje que transmiten .

Green, de Herf Jones, está de acuerdo. La antigedad no es parte importante de nuestra cultura. Simplemente, ya no se le valora igual que antes .

Otros dicen que las reducciones de personal empujan a las firmas a eliminar estos reconocimientos. Es un poco hipócrita eliminar puestos de trabajo y luego ofrecer una gran cena de aniversario que vale lo mismo que el sueldo de un empleado despedido , opina Michael Losey, director ejecutivo de Society for Human Resource Management, organización especializada en la administración de personal. Y qué decir del caso de una persona que asiste a una cena de los 25 años de la empresa y al día siguiente se le despide? Invitaciones y despidos Eso es, en esencia, lo que ocurrió en Bank of America, de BankAmerica Corp., a fines del año pasado cuando anunció una serie de despidos justo después de enviar las invitaciones a la cena con entrega de premios por 25 años de servicios. Tuvimos que enfrentar el hecho que estábamos enviando invitaciones a personas que habían sido despedidas , afirma el vicepresidente Alex Reyes, administrador de programas de beneficios de personal del banco.

Reyes afirma que el banco consideró la posibilidad de no invitar a los empleados despedidos a la cena.

Pero Bank of America ya había sufrido una reacción negativa fenomenal después de reducir su programa de reconocimientos por antigedad unos años antes, debido a lo cual volvió a establecer el programa en su totalidad. En vez de provocar aún más rencor entre sus empleados, el banco decidió invitar a los trabajadores despedidos.

Varios de estos empleados llamaron a Reyes para preguntarle si sería embarazoso para la empresa si asistían a la cena. Naturalmente, les dije que no había problema , recuerda el ejecutivo. No les gusta que los hayan despedido pero desean recibir el premio que les corresponde .

Mucha gente puede decir: Se me reconoce por mis méritos pasados. Pero bajo el nuevo contrato laboral, no se me garantiza que llegue a estar 50 años en la empresa . No digo que la gente esté contenta con la situación, pero se ha llegado a un entendimiento , agrega.

Wallick, de Timken, ya no tiene ilusiones. Esta es la era del libre mercado , dice en tono de resignación. Pero afirma: Antes era mucho más entretenido .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.