LA PRIMERA MUJER QUE LLEGÓ A UNA VUELTA

LA PRIMERA MUJER QUE LLEGÓ A UNA VUELTA

Blanca Jiménez de Benavides, llegó a Sogamoso para hacer historia. Participó en muchas jornadas cívicas, políticas y deportivas de la ciudad.

21 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Con su esposo, Segundo Benavides, dejaron su patria chica, Montería, y en 1949 se radicaron en Sogamoso, donde se ocuparon en las actividades comerciales, abriendo el Almacén Economato. Este establecimiento fue el epicentro de muchas campañas en favor de la ciudad. Una de ellas, llevó a Blanca Jiménez de Benavides a convertirse, en 1961, en la primera mujer que apareció haciendo parte de una Vuelta a Colombia.

Todos -recuerda- se aterraban de encontrar una mujer dentro de la caravana. El doctor Peñaranda, que era el director de la Vuelta, pidió respeto para mi por parte de los integrantes de la carrera y no se presentó ningún inconveniente .

Boyacá estuvo presente en esa oportunidad con un equipo en el que hacían parte los ciclistas Omar Peña, de Sogamoso, y Luis F. Peña y Carlos Orlando Morales, de Duitama. Blanca de Benavides fue enviada como delegada y tesorera, misión que desempeñó en la camioneta Ford modelo 56, propiedad del Almacén Economato, que iba conducida por el ex ciclista Pedro José Chaparro.

El gobierno departamental, con 16 mil pesos patrocinó la participación del equipo. Con ese dinero se compraron cuatro bicicletas, repuestos, se pagaba al alimentador y mecánico y la comida de los cuatro pedalistas. La gasolina y repuestos del carro acompañante los costeaba el Economato.

En una de las etapa que pasaba por La Línea, Omar Peña sufrió un percance. Doña Blanca que iba adelante ordenó al conductor regresarse en contravía para ver qué le pasaba a su pupilo. Esto le mereció una multa de diez pesos por parte de la dirección de la carrera. No la pude pagar porque en ese momento ya no nos escaseaba el dinero. Al final el doctor Peñaranda me la perdonó , recordó la inquieta dama.

Esta delegada se levantaba todos los días a las cuatro de la mañana para vigilar la preparación de los alimentos, cuidando que no les echaran cosas raras. A cada ciudad que llegaba lo primero que compraba era cuatro pollos porque esos muchachos se devoraban un pollo entero cada uno, al término de cada etapa , comentó. También le tocaba espantar la cantidad de muchachas que asediaban a los ciclistas. Era grande el número de ellas que llegaban a visitarlos , dijo.

En Sogamoso vivió 33 años y hace 15 años reside en Girón, Santander. A sus 70 años sigue pendiente del acontecer de la Ciudad del Sol, donde organizó varias carreras femeninas, una de ellas la doble a Tibasosa, cuya largada dio el inolvidable ciudadano y promotor del deporte, don Gerardo Bernal. Su esposo, de 83 años, un aficionado irrevocable del ciclismo, hace diariamente 30 kilómetros.

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