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No mande el sexo de vacaciones

No mande el sexo de vacaciones

Pocos incluyen dentro de su agenda de vacaciones un tiempecito para renovar y reafirmar su repertorio sexual. Créanme que dedicarle con juicio un espacio al departamento inferior del cuerpo mientras se descansa es el tipo de ocio más agradable e inolvidable que hay.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
14 de diciembre 2008 , 12:00 a. m.

Para empezar, si siente que su pareja no se detiene lo suficiente en ese juego previo tan importante para nosotras, es el momento de aumentarlo: ¡Háganselo saber! Díganles sin rodeos lo que les gustaría. Y si pueden (hablo para ellas), hagan que se queden ahí en la cama tirados, mientras ustedes los acarician. Fíjense el reto de tenerlos ahí por lo menos media hora. En estos días la excusa de que hay que levantarse no cuenta.

Ahora hablo para ellos: como nuestra anatomía nos da el privilegio de llegar más de una vez por faena, sepan, señores, que para que eso sea posible es necesario que nos colaboren. Eso sí, amigas, recuerden que a ellos hay que hablarles con anestesia: olvídense de frases como ‘rayo veloz’ o ‘cálmate, Flash’, porque antes de acabar de pronunciarlas, ya tendrán el televisor en el canal de deportes.

Este es también el tiempo ideal para variar los besos, para dedicarles tiempo. Solo piensen que los labios son una de las partes más sensibles del cuerpo y, por ende, un atajo expedito para la excitación y el placer.

Exploren otros puntos: el cuerpo es más que genitales y punto G, así que unas excursiones por el cuello, por las orejas, por la espalda y por el vecindario perineal pueden dejar un buen mapa para usarlo después.

Insistan no solo en el sexo matutino; también en el del mediodía y en el vespertino: ¡Están en vacaciones! El aquello no tiene horario.

Centren su atención en lo que hacen; entiendan, queridas, que aquellas que experimentan mayor placer sexual son las que tienen menos distracciones durante el sexo.

Eso significa que si en las vacaciones tienen que trapear, barrer y estar pendientes de las bebidas heladas de su gordo, no lo van a lograr.

Concéntrense en el momento, en sentir cada caricia, cada contacto y cada beso. Y si logran borrarles de la cabeza a sus maridos la creencia de que las vacaciones son solo para estar borrachos, han logrado mucho. Hasta luego

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