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SEMANA SANTA TRADICIONAL EN LA VILLA DE GUADUAS

SEMANA SANTA TRADICIONAL EN LA VILLA DE GUADUAS

Favorecida por su ubicación geográfica y por ser punto de descanso en el camino a Santa Fe de Bogotá, la Villa de Guaduas ha vivido desde la época de la colonia, toda la influencia española en sus tradiciones, y en ésta de la Semana Santa, particularmente la influencia sevillana.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
06 de abril 1996 , 12:00 a. m.

Hoy en día esta celebración es una de las más auténticas y la más completa del departamento de Cundinamarca especialmente por el número de actos de religiosidad popular que se conservan con el realce que alcanzaron en el siglo pasado. Las diferentes procesiones son auténticas demostraciones de fervor popular y de tradición, una tradición que se mantiene gracias a la cultura de sus habitantes.

Los elementos de cada desfile están acordes con el día que se celebra. Cada día tiene un color que predomina y cuyo significado se explica antes y al finalizar cada procesión. La cruz alta y los ciriales con el paño de gala en el color respectivo, los redoblantes, los estandartes, las sahumadoras, entre otros son detalles que llaman la atención.

La Cruz de Paso con sus ángeles guardianes, abre todos los desfiles procesionales; adornada cada noche con símbolos diferentes; los angelitos que la escoltan van vestidos con traje de color según el día acorde además, con la túnica de los cargueros que la portan y llevan, así mismo, símbolos en sus manos alusivos a la procesión del día.

La matraca es otro elemento clásico que en éstos días se vuelve a escuchar. Con su sonido sordo invade las calles desde el Jueves Santo en la tarde y hasta el sábado en la noche cuando resuenan las campanas a la hora del gloria de resurrección.

Las imágenes en la catedral, aparecen cubiertas con paños morados en señal de atención puesta solamente en la Pasión del Señor.

Otra curiosidad es la serenata al santísimo que los feligreses ofrecen hacia la media noche del jueves ante el monumento cuidadosamente adornado. Allí los fieles han traído los trigales que días antes han sembrado especialmente para este fin.

Estos son algunos de los detalles de la celebración de la Semana Mayor, pero lo mejor es venir, observar y vivir este hermoso legado cultural que con orgullo muestra la Villa de Guaduas, en un gran testimonio de una fe rodeada de tradición a la que bien vale la pena acercarse.

Villa de Guaduas, abril 1 de 1996

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