EL INSOMNIO PODRÍA QUEDAR ATRÁS EL LÁSER SE ENFRENTA A LOS RONQUIDOS

EL INSOMNIO PODRÍA QUEDAR ATRÁS EL LÁSER SE ENFRENTA A LOS RONQUIDOS

El Dr. Yosef Krespi concentra con cuidado el rayo láser sobre un tejido en forma de óvalo que cuelga del paladar.

21 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Durante períodos de 10 segundos, mueve el rayo láser, un fino haz de luz roja, sobre el borde del tejido. El intenso calor del láser vaporiza el tejido por capas. De vez en cuando, brota una gota de sangre, pero el láser la hace desaparecer de inmediato. En 15 minutos, el Dr. Krespi ha cauterizado el 80% del objetivo.

Durante unos días se sentirá un poco atontado , le dice al paciente, que no parece estar peor que alguien que acaba de levantarse del sillón de un dentista. Lo veré nuevamente dentro de un mes .

Así concluye una operación experimental en la consulta del Dr. Krespi, en el Hospital Kuke s-Roosevelt en Nueva York, que él espera que un día cure un problema que causa tanta discordia marital como el dinero y las relaciones sexuales: la cacofonía que en el momento más inesperado comienza a emitir su media naranja desde el otro lado de la cama.

Roncar es un problema que afecta a los compañeros de uno de cada cuatro estadounidenses, incluidos cuatro que han permitido al Dr. Krespi hacer una demostración de su nueva operación con láser a media docena de especialistas, que han viajado a Nueva York desde lugares tan distantes como Pittsburgh y Davenport, para aprender la nueva técnica.

Las conclusiones El Dr. Krespi y sus asociados planean presentar sus conclusiones sobre 1.000 roncadores empedernidos en una reunión nacional en septiembre. En un informe preliminar dado a conocer el año pasado en boletines y publicaciones médicas, que incluyó a 280 pacientes tratados con la nueva técnica, el grupo informó que 235, casi el 84%, dejaron de roncar después de entre uno y cuatro tratamientos. Sólo 19 pacientes no experimentaron ninguna mejoría, mientras que el resto dijo que la operación había reducido significativamente el hábito de roncar.

El carnoso tejido que el Dr. Krespi acaba de reducir a un tamaño minúsculo, y que eliminará completamente en la próxima visita del paciente, es la úvula. Cuando uno duerme, la úvula se relaja y el paladar blando que está junto a ésta vibran con frecuencia a causa del aire que entra y sale al respirar. El nivel de vibraciones y ruido dependen del tamaño y forma de la úvula y de en qué medida el paladar blando se arquea a ambos lados de ésta. Mientras mayor y más flexible sea la úvula, más altos serán los ronquidos.

Este fenómeno es más común entre los hombres y los obesos. Además de ser una molestia para los compañeros de cama, roncar muy alto también se asocia con el estrechamiento de las vías respiratorias, o apnea, lo que reduce la cantidad de oxígeno que llega al cerebro durante el sueño. Los que sufren de apnea mientras duermen sufren de jaquecas por la mañana y se sienten cansados durante el día.

A largo plazo, la apnea durante el sueño puede causar arritmia cardíaca, embolismo cerebral e hipertensión. Es un padecimiento grave , le dice el Dr. Krespi a los especialistas que lo visitan.

La cantidad de remedios contra los ronquidos que ha llegado al mercado rivaliza con los dedicados a curar el hipo. Hay almohadas especiales para sostener la cabeza en una cierta posición y dilatadores nasales . El Dr. Krespi muestra una pelota antironquidos , que coloca con una presilla en la parte posterior de la pijama, lo que desalienta a la persona a dormir boca arriba, postura en que se tiende a roncar más. Me parece muy cómodo , bromea uno de los médicos visitantes.

El otro artefacto, un retenedor lingual , evoca un sarcasmo similar de los médicos, cuando el Dr. Krespi se hala la lengua y se inserta el retenedor, cuyo objetivo es mantener la lengua extendida y las vías respiratorias libres durante el sueño.

Solución incómoda Otro aparato que según el Dr. Krespi funciona es la máquina de presión continua asistida . Parece un respirador con una máscara que se coloca sobre la nariz y suministra aire a presión, que mantiene abiertas las vías respiratorias. El problema es que el paciente tiene que usarla todas las noches por el resto de su vida. El 80% de los que la prueban la desechan después de seis meses , dice. En realidad no hay una buena alternativa a la operación .

Sin embargo, los especialistas visitantes concuerdan en que la operación es dolorosa y con frecuencia no funciona. Bajo anestesia general, el cirujano reduce la úvula y el paladar blando del paciente con un bisturí o un láser. Después de la operación, la persona sufre de dolor moderado y se demora varias semanas en recuperarse.

Hasta ahora, el láser que se usa para este tipo de operación quema demasiado profundo durante demasiado tiempo, lo que calcina los tejidos. Esto, a su vez, provoca dolor y puede llevar a una infección, le informa el Dr. Krespi a los médicos.

Con su nueva técnica, el Dr. Krespi usa un láser de dióxido de carbono, que emite un haz que puede concentrarse con precisión para vaporizar o extirpar tejidos a profundidades que van desde una fracción de milímetro hasta 3 milímetros. El láser se emite en ráfagas muy controladas, de manera que no quema más de lo debido.

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