LAS ACCIONES TAMBALEAN Y EL TIEMPO SE VIENE ENCIMA PARA TIME WARNER Y SU PRESIDENTE

LAS ACCIONES TAMBALEAN Y EL TIEMPO SE VIENE ENCIMA PARA TIME WARNER Y SU PRESIDENTE

A principios de esta semana, Time Warner Inc. apareció en los titulares de prensa tras vender una parte mayoritaria de sus parques de diversión Six Flags.

21 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Pero para Gerald M. Levin, presidente de un conglomerado que incluye los estudios cinematográficos Warner Bros., las casas discográficas de Warner Music, canales de televisión por cable y publicaciones como las revistas Time y Fortune, la loca carrera no da señales de terminar. Más aún, el control se le ha ido de las manos.

En los próximos meses, las decisiones clave sobre el futuro de Time Warner no dependen sólo de Levin, sino de inversores extranjeros como Seagram Com., que se apresta a vender su 15% de acciones de Time Warner y también del gigante de telefonía regional US West Inc., uno de los tres inversores en las operaciones de cable y espectáculos de Time Warner que debe aprobar un crucial plan de reestructuración para la compañía.

Aunque los ejecutivos de Time Warner dicen que no les preocupa perder el control a manos de personas ajenas a la compañía, Levin se enfrenta al dilema que podría ser atemorizante incluso para los presidentes ejecutivos más confiados. Las acciones de Time Warner fueron golpeadas ayer junto con otros títulos de empresas de televisión por cable. Las acciones de la compañía cerraron en la Bolsa de Nueva York a US$34.875, cifra similar a la que se negociaba hace un año.

Inversores impacientes Mientras tanto, los grandes inversores institucionales se han impacientado y advierten que si Levin quiere mantener su puesto deberá trabajar con más rapidez en la reestructuración de la compañía, deshacerse de los activos y reducir una deuda que asciende a US$15.000 millones.

Varios accionistas importantes que fueron entrevistados esta semana dijeron que el plazo de Levin estaba por terminar. Tiene otros 12 meses para reestructurar, reducir la deuda y aumentar el precio de las acciones, dice Mario Gabelli, cuya firma Gabelli Funds posee acciones de Time Warner. Aunque Gabelli cree que la ambiciosa estrategia de unión de operaciones de televisión por cable y telefonía es correcta, señala que el mundo se mueve más rápido de lo que uno piensa. En la junta anual de este año, todos votarán por él. En un año más sabremos si funcionó .

Se ha comprimido el calendario , agrega Bradley Nelson, analista de American Express Financial Advisors, unidad de inversiones de American Express Co. que controla más de tres millones de acciones de Time Warner. Levin está presionado de muchas formas sostiene Christopher Dixon, de PaineWebber Group Inc.

Los jefes de la poderosa división de Time Warner _que cuentan con las opciones de compra de acciones como parte de su paquete de paga_ también pierden la paciencia con su presidente. Los ejecutivos se consideran vulnerables ante una incursión de parte de los competidores. Más aún, varios están furiosos después de las últimas visitas de un equipo especial de alto nivel que les ordenó preparar una lista de negocios para vender y ayudar a pagar la deuda.

A medida que aumenta la presión, la principal preocupación de Levin es asegurar de que el 15% de la participación de Seagram no vaya a parar a manos enemigas. Cuando Seagram comenzó a adquirir la participación en Time Warner en 1993, ésta le dio al presidente de Seagram, Edgar Bronfman Jr._cuya familia controla la compañía de licores_ un frío recibimiento, calificándolo de joven rico e inexperto.

La compañía rechazó el año pasado la oferta de Bronfman de invertir US$3.000 millones en Time Warner para pagar la deuda a cambio de una mayor participación.

Sin preocupaciones Bronfman respondió hace dos semanas con la compra del 80% de la empresa rival MCA Inc., en manos de Matsushita Electric Industrial Co., por un precio de US$5.700 millones. Seagram ahora piensa vender el 15% de su participación en Time Warner y le preocupa muy poco el comprador, mientras la venda y obtenga ganancias.

Una persona de Time Warner sugiere que el hecho de sacar a relucir las armas de las disposiciones antimonopólicas les ayudará a concentrarse en el problema .

Nadie duda que la fusión de 1989 entre Time Inc. y Time Warner Communications Inc. haya creado un gigante con la mejor muestra de activos de la industria del espectáculo y nombres reconocidos en los medios de comunicación de todo el mundo. Estos incluyen a El conejo de la suerte, la revista Time y cantantes de éxito como Luis Miguel y Miguel Bosé.

Levin, el veterano discreto y de aire académico, que fue uno de los arquitectos de esta fusión, según sus críticos nunca adquirió la talla del ostentoso y agradable Steven Ross, el legendario fundador que hizo de la compañía una realidad.

Sin embargo, los partidarios de Levin le reconocen por dar continuidad a la la visión estratégica de Ross, que vio en la fusión una clave para el dominio mundial en el mercado futuro del espectáculo y la información.

Pero durante los tres años que Levin permaneció en el cargo, los negocios de alto vuelto de Time Warner se han visto opacados por la enorme deuda y las inversiones cada vez mayores de la empresa en la industria de la televisión por cable, gran consumidora de capital y que opera bajo estrictas normas.

De hecho, esta semana los cinco principales negocios de la compañía _publicidad, música, filmación de espectáculos, HBO y la televisión por cable_ rompieron marcas durante el primer trimestre que siguió a la fusión. Además, se presentó el bienvenido acuerdo para la venta del 51% de Six Flags, lo que conjuntamente con otras transacciones recientes ayudará a reducir la deuda en más de US$1.000 millones.

Aún así, debido a que Wall Street no ve con buenos ojos el negocio de la televisión por cable, las acciones de Time Warner siguieron tambaleándose esta semana.

Levin, siempre considerado un solitario, no ha hecho nada por sentirse mejor con respecto a esta situación. Ocupa un grupo de oficinas en un piso que de otro modo estaría desocupado en lo que alguna vez fueran las oficinas centrales de Warner Communications en Rockefeller Plaza.

Mientras tanto, para pesar de muchos, aún dentro de Time Warner, Levin ha incrementado el gasto de televisión por cable de Time Warner hasta convertirlo en una oferta obsesión.

(Ver gráfica del precio semanal de las acciones de Time Warner en dólares).

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