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INVERSIÓN Y AHORRO: LA LECCIÓN ASIÁTICA

INVERSIÓN Y AHORRO: LA LECCIÓN ASIÁTICA

Los grandes desequilibrios económicos en América Latina no se dan únicamente a nivel interno en cada país sino entre las mismas naciones de la región y comparados con el resto del mundo, en especial los llamados tigres asiáticos . Desgraciadamente ese comportamiento se viene registrando desde 1913 y se mantiene hasta los primeros años de la década de los 90.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
08 de abril 1996 , 12:00 a. m.

De acuerdo con un estudio del Banco de la República preparado por José Darío Uribe, Felipe Suárez y José Tolosa, han sido muchas las causas que han originado ese adormecimiento de las economías latinas: bajas tasas de ahorro e inversión comparadas con las asiáticas; choques negativos en los términos de intercambio; restricciones al comercio y políticas expansivas que originan desequilibrios externos, promueven fugas de capitales, inducen devaluaciones reales bruscas, crean inflaciones altas, disminuyen el crecimiento, golpean el ahorro y encarecen la importación de bienes de capital.

En los países asiáticos las cosas han sido totalmente contrarias: altas tasas de ahorro, de inversión, mayor crecimiento y consecuentemente mayor ahorro. Y todo esto dentro de un contexto de estabilidad macroeconómica y ningún desequilibrio.

Lo paradójico de la situación latinoamericana es que la mayoría de países de la región mantienen sus economías más o menos estables, con positivas tasas de ahorro, inversión, crecimiento, mejoría en los indicadores de educación, mortalidad infantil, esperanza de vida al nacer, pero los resultados en el largo plazo no se ven.

La verdad es que el brinco pegado por los países asiáticos fue espectacular. Entre 1913 y 1950 la economía mundial creció en promedio 1.9 por ciento. América lo hizo al 3.4 por ciento, Africa al 3, y otros países occidentales al 2.8 por ciento. En este lapso de tiempo la estrella fue Latinoamérica, gracias en parte a que en este período se vivieron las dos guerras mundiales y la gran crisis económica de los años 30, hechos que golpearon fuertemente a Europa y Asia.

Estos hechos históricos fueron los que marcaron el rumbo futuro de las economías. Los países latinos se decidieron por el modelo de sustitución de importaciones, por la moratoria de la deuda, por las restricciones cuantitativas a las importaciones, los controles de cambio y la ejecución de prácticas discriminatorias y por la excesiva intervención del Estado.

Por el contrario, en los otros continentes se vivió el progreso tecnológico, la cooperación económica, la aceleración del comercio internacional, políticas expansivas, boom de la inversión privada y una amplia capacidad productiva.

Consecuencias Los resultados de los diferentes modelos económicos aplicados comenzaron a verse después de 1950. La época entre 1950 y 1973 es considerada como la edad de oro del siglo XX: los países asiáticos crecieron a tasas superiores al 6 por ciento y los europeos del sur al 6,3 y los de occidente al 4.7 por ciento. América creció al 2.5 por ciento.

Entre 1973 y 1994 se presentó una fuerte desaceleración del crecimiento en la mayoría de países: Europa oriental creció la tercera parte de lo que había crecido entre 1913 y 1950 y América escasamente aumentó 0.5 por ciento. En cambio Asia creció al 5.1 por ciento. Las cifras de los cuadros sobre crecimiento del PIB total y PIB per cápita son concluyentes.

Por países latinoamericanos el crecimiento fue muy desigual en el período 1950-1992 con excepción de Chile (país pionero en aplicar reformas económicas estructurales). Colombia en términos per cápita creció un poco menos, pero la caída en el resto de países latinoamericanos fue alarmante.

Dos de los factores claves en ese irregular comportamiento latinoamericano son los niveles de inversión en maquinaria y equipo y la tasa de ahorro. Según el estudio, cada punto porcentual adicional al producto destinado a la inversión en maquinaria y equipo aumenta el crecimiento económico en 0.26 puntos porcentuales.

En 1970 el porcentaje de inversión con respecto al PIB en América era del 19.33 por ciento, mientras que en los países de la OECD (Alemania, Austria, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) era del 27 por ciento y en los asiáticos del 21.7. Veinte años después ese porcentaje en Latinoamérica bajó al 17,6, en la OECD al 22.8, pero en Asia subió al 34 por ciento.

La tasa de ahorro registró un comportamiento similar. Medida con respecto al PIB la de América en 1970 fue del 17.7 por ciento, la de las naciones de la OECD del 28 y la de Asia del 18. Para el 90 las cosas cambiaron ya que los ahorros de los latinoamericanos representaron el 14 por ciento del PIB, los de los europeos el 22 y los de los asiáticos el 35 por ciento.

Las bajas tasas de crecimiento del PIB total y del PIB per cápita son fiel reflejo de la desigual distribución del ingreso en la región y de la pobreza de la población. La situación es bien diferente en Europa, Asia y en los Estados Unidos.

Definitivamente los resultados de las pocas inversiones efectuadas y de los erráticos modelos económicos aplicados en Latinoamérica y no cambiados con el transcurrir del tiempo, han dado sus resultados. Lo preocupante es que mientras América Latina crece a cuenta gotas, los asiáticos lo hacen a chorros.

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