Las piedras de la pirámide

Las piedras de la pirámide

Confieso que me golpeó encontrar, entre el equipo de asesores de DMG, el nombre del prestigioso profesional, apreciado amigo y ex procurador Jaime Bernal Cuéllar. Y el del ex vicefiscal Jorge Enrique Otálora. Y el de quien posa como apóstol del sistema penal acusatorio, el abogado Jaime Granados. Y otros nombres.

23 de noviembre 2008 , 12:00 a.m.

Sucede que cuando los titulares de altos cargos del Estado regresan al ejercicio privado de su profesión de abogado, tienen que hacerlo por dignidad y decoro con ciertas limitaciones, como la de aplicar con mayor rigurosidad el derecho de escoger a sus clientes.

¿No se les ocurrió a tan prestantes ex funcionarios públicos que podían estar siendo contratados por David Murcia como una estrategia de marketing para su empresa? ¿Que así aprovechaba su trayectoria para enviar engañosos mensajes de probidad comercial al público? Como ex procurador y ex vicefiscal se prestaron para ser utilizados como vitrina de credibilidad de las actividades financieras de DMG. Más aún si el reto principal de la compañía fue, en los primeros meses, contratar asesoría jurídica para que su actividad ilegal encajara en los requisitos de la legalidad.

De ninguna manera estoy sugiriendo que alguno de los tres abogados mencionados haya traspasado el umbral profesional para convertirse en cómplice de las actividades ilegales de DMG. Pero sí pudieron haber colaborado en una etapa intermedia. La de darle a DMG la forma jurídica necesaria para poner a funcionar un negocio legalmente sospechoso.

La vuelta quedó muy bien hecha. Al Gobierno le salieron canas buscando los caminos jurídicos para por fin un negocio ilegal que operaba bajo una fachada aparentemente legal.

Irónicamente, por esa razón es menos criticable asumir hoy la defensa penal de David Murcia, totalmente legítima, que la cuestionable defensa de sus fines comerciales cuando se encontraban en mitad de su proceso de consolidación. Hoy, el abogado de David Murcia actúa sobre el hecho cumplido de que su cliente cometió uno o varios delitos. Hace unos meses, en cambio, sus abogados eran los encargados de enderezar legalmente los torcidos planes de su cliente.

Cuando el señor Murcia fungía todavía como el millonario todopoderoso que dirigía desde Panamá las inversiones de la ‘Familia DMG’ y amenazó con amotinar –y todavía puede– a sus agradecidos clientes contra la autoridad presidencial, sus abogados habían debido renunciar. También cuando los mandó a trapear públicamente, a través del más beligerante de todos sus asesores, Abelardo de la Espriella, con el mensaje de que era inadmisible que como abogados hubieran recibido millonarios honorarios (hasta se mencionó la cifra de 1.500 millones) y no estuvieran poniéndoles la cara a los negros nubarrones que ya se cernían sobre su empresa.

Al parecer, ninguno de ellos se sintió aludido. Siguieron percibiendo sus honorarios profesionales, que constituyen otra de las distorsiones morales de DMG. No solo el dinero de esos honorarios proviene de la captación ilegal y muy probablemente del lavado, sino que además su monto es estrafalario y casi seguro lo recibieron en efectivo, porque los billones de DMG se movían por fuera del sistema bancario institucional.

Pero si nada de lo anterior es suficiente argumento para no aceptar ser abogado de DMG, tengo uno más.

Estamos en Colombia. Si un hombre con la facha de David Murcia Guzmán, con su cola de caballo y sus finas camisas despechugadas y con sus ínfulas de redentor de los pobres, toca el timbre de su oficina de abogado y usted no sale corriendo espantado, por lo menos, antes de aceptarlo como cliente, se contesta a sí mismo un par de preguntas.

¡SE ME OLVIDA! Me provoca matar a los hombres cuando en los avisos de Bienestar Familiar aparecen casi todos los niños como hijos de madres conocidas y padres desconocidos

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.