NOSOTROS NO PUSIMOS LA BOMBA

NOSOTROS NO PUSIMOS LA BOMBA

En las Fuerzas Aéreas se quedó en sargento; como mercenario civil ha llegado a comandante. Viste de uniforme militar, regenta una tienda de armas e incluso tiene tiempo en sus ratos libres para ejercer como pastor bautista.

30 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Norman Olson, de 47 años, lidera la Milicia de Michigan, un grupo paramilitar que se atribuye 12.000 miembros y sobre el que pesa la sospecha de una posible conexión con el sangriento atentado de Oklahoma.

Le acusan de haber escrito lo siguiente: Muchos miles están preparados para ir a Washington con el fusil al hombro para dar un ultimátum al presidente y al Congreso...

Lo dije en su momento y lo reitero, aunque no quiero que se interprete mal. Me refiero a que nuestro movimiento, la Milicia, está creciendo imparable en todo el país en respuesta a la actitud del Gobierno, que está usurpando nuestros derechos y nos está llevando a un callejón sin salida.

Nosotros defendemos la Constitución, pedimos una vuelta a los principios sobre los que se construyó este país. Somos patriotas, no paranoicos.

Cualquiera diría que están ustedes llamando al país a las armas...

Nuestro movimiento no es ofensivo, sino defensivo. Nos estamos preparando por lo que pueda pasar en un futuro más o menos inmediato. El país está cayendo poco a poco en manos de una tiranía.

Justifica usted el uso de la violencia contra esa tiranía ? Si llega el momento, mejor será que nos pille armados. El Gobierno está intentando por todos los medios desarmar a la población civil, reivindicamos el derecho a portar armas, nuestro derecho a defendernos, que está amparado claramente por nuestra Constitución.

En Europa, ustedes serían considerados como una banda criminal.

De veras? Aquí todo está perfectamente reglamentado, nunca hemos hecho nada que no sea legal. El sheriff del condado nos visita periódicamente y comprueba que no violamos ninguna ley: todos tenemos nuestras licencias para usar rifles y armas de asalto.

Es cierto que hacen maniobras militares con toda la parafernalia? Si. Tenemos un campo de tiro en Wolverine, al norte del estado de Michigan, y unos terrenos privados donde hacemos marchas y ensayamos estrategias.

Se preparan para el combate, cual es el enemigo? Insisto en que nuestro movimiento es defensivo. Nos defenderemos si alguien nos ataca o si alguien ataca a la población. Al fin y al cabo, estamos al servicio de nuestra comunidad.

Sabe usted quién está detrás de la tragedia de Oklahoma? No lo sé, pero hemos abierto nuestra propia investigación para llegar hasta el fondo de esto. Puedo decir que no ha sido un acto de patriotas ni de ciudadanos de la milicia, sino de personas desesperadas y sin ideales. Nosotros nos hemos sumado al luto por los ciudadanos de Oklahoma; daríamos nuestras vidas para defenderlos.

Es cierto que el principal sospechoso, Timothy McVeigh, fue parte de la Milicia de Michigan? No, es absolutamente falso. Asistió como espectador una vez a una reunión en compañía de los Nichols. Pero fue expulsado por su retórica anarquista, que nada en absoluto tenía que ver con nuestra filosofía y nuestro sentido de la disciplina.

Todos estos rumores están siendo difundidos por cierta prensa y por el Gobierno, que ha aprovechado el desastre de Oklahoma para desacreditar a la milicia. Después de estas acusaciones, tardaremos muchísimos años en rehacer nuestra reputación.

Comparte usted la tesis de una venganza contra el Gobierno Federal por la tragedia de Waco? No estoy en condiciones de responderle.

Encuestas contradictorias AFP Washington Casi cuatro de cada diez estadounidenses (39 por ciento) estiman que el gobierno federal se volvió tan tentacular que constituye una amenaza directa para los derechos y las libertades de los ciudadanos ordinarios, según un sondeo CNN-USA Today publicado el miércoles.

Sin embargo, el 72 por ciento estima que las autoridades federales deben investigar activamente las organizaciones paramilitares e infiltrarlas, aunque esas prácticas vayan contra los derechos constitucionales de esos grupos.

Al mismo tiempo, el 78 por ciento de los estadounidenses estima que los ciudadanos ordinarios no debieran estar autorizados a armarse contra el gobierno.

En otro sondeo efectuado por la firma KRC Research, el 54 por ciento de los estadounidenses apoya al gobierno en sus esfuerzos por desenmascarar a eventuales terroristas aunque haya mayor intromisión en la vida privada de los ciudadanos .

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