CONTRA HELMS, MACDONALD S!

CONTRA HELMS, MACDONALD S!

Claro que su llegada es noticia! Así como cuando las relaciones entre Colombia y Estados Unidos eran fáciles y amables, y aun después con la apertura económica en vigencia, paradójicamente fue siempre difícil lograr que la mayor y más popular cadena gringa de comida rápida entrara al país, está claro que -pese a las amenazas de Helms y compañía- por fin McDonald s llega a Colombia, y pisando duro.

30 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Asociada su imagen con lo más típico de la idiosincrasia norteamericana, decir McDonald s es identificar sus servicios con lo que constituyen los Estados Unidos en materia de alimentación. Esas deliciosas hamburguesas con un pan especial y siempre fresco, acompañadas de las más incomparables papas fritas del mundo, y una cocacola con hielo o una leche malteada de chocolate, es algo que satisface los paladares no solo de los norteamericanos sino de muchas otras gentes de gustos y razas diversas. Porque MacDonald s hay, según cable de la Reuter, en más de 15 mil puntos cardinales del planeta, desplegados en 79 países. Y sí. En la propia Meca de la gastronomía europea, yo he visto colas de turistas haciendo fila en plenos Campos Elíseos en París tras una hamburguesa y un paquete de papas, como dicen que existen también locales neurálgicamente situados en Moscú y Pekín.

Por qué a Colombia no había llegado McDonald s sino hasta hoy? No deja de ser un hecho interesante de registrar. Que en medio de esa especie de guerra fría que ciertos sectores radicales e intransigentes de E. U. han planteado contra nuestro país, bajo la mampara del narcotráfico, llegue y se posesione, para seducirnos con su cocina, esta otra cara del Tío Sam la cara grata y glotona del Tío, es la demostración de que, antes que amenazas amedrentadoras y de cierto sabor imperialista, lo que hay que fortalecer es este tipo de relaciones comerciales, por encima de problemas sin duda lacerantes como el de la droga, que golpea tanto a unos como a otros. A los colombianos como a los norteamericanos.

Pero no les metamos más política a las hamburguesas, sino mostaza y salsa de tomate. McDonald s llega a ofrecer sus servicios en una plaza compleja. Y lo digo no porque aquí seamos ajenos a la tradición de esta comida, sino todo lo contrario: porque en Bogotá se comen unas hamburguesas de maravilla... Particularmente me han atraído siempre las que preparan en Cáctus, un restaurante del norte, pero sé que también tienen mucho prestigio las de Hernando s (con apóstrofo, como McDonald s).

Y no solo eso. Son múltiples las cadenas que, atendiendo este tipo de comida, están regadas por las distintas ciudades del país, unas mejores que otras. Las hamburguesas de El Corral (cadena que maneja el loco Horacio Jaramillo, dueño también de los Casa Vieja y, en Medellín, de la insuperable Bella Epoca) son por ejemplo muy respetables en tamaño y pelaje. Así que la competencia no será a cualquier precio entre quienes brindan las distintas modalidades de lo que no es más que un sánduche de carne compacta generalmente de lomo, si es carne buena bajo nombres tan impactantes como Big Mac , Quater Pounder , y otros...

Por supuesto que detrás de esta cultura del fast food hay todo un adiestramiento académico, que justamente se hace en la Universidad de McDonald s. La más famosa del mundo, según entiendo, no por graduar PHD a lo Perry y a lo Rudy, como Harvard y Yale, sino en preparar expertos en este estilo de comida. Y pensar que el título que ostento es de abogado! Será, pues, muy interesante saber si sus tradicionales papas fritas provendrán de turbérculos locales, en un país paposo o papudo por excelencia: tocana, sabanera, pastusa, tocarreña, criolla y otras variedades más. El método para su fritura y la higiene de sus instalaciones son, entre otros, requisitos vitales para que este tipo de negocio pegue y funcione como ocurre en otras partes.

Sólo tienen un gran enemigo las hamburguesas que se venden aquí, y no es propiamente el senador Helms. Sino nuestras inefables dietistas, para quienes un hamburguer , o peor aún si es chesseburguer , constituyen un atentado contra la integridad humana, al igual que un pedazo de pizza crocante e hirviente.

Mas, para neutralizar este auge de mala propaganda contra los buenos platos de la comida rápida, ya también los McDonald s gringos venden ensaladas de pollo y los famosos nouguets , para acompañar con una cocacola light y no engordar. Yo sinembargo me quedo con la hamburguesa pequeña de 99 centavos de dolar (800 pesos colombianos), sencilla y deliciosa, sin lechuga ni mayonesa, ingredientes odiosos para el caso. Sino apenas con una mezcla ligera y peculiar de mostaza y salsa de tomate y, sobre todo, el impepinable pepinillo (pickle incluido), y en pan perfectamente esponjoso que tan solo carga unos granitos de sésamo encima.

Esta nota de oloroso saludo, no tiene ningún fin proselitista ni comercial. Quién lo creyera: ni siquiera político. Simplemente, bienvenido McDonald s a Colombia! Dear Mr. Helms: would you like to eat a hamburguer with Myles and me at the Andino Center in Bogotá? Regards, D Artagnan.

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