LA DOBLE VÍA

LA DOBLE VÍA

El Embajador Myles Frechette ha dicho que el futuro de las relaciones entre Colombia y Estados Unidos depende en gran parte de como los jueces colombianos aprovechen las pruebas enviadas por el Departamento de Justicia.

30 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Sin embargo, la exoneración que acaba de concretar una corte de apelación de Nueva York al ex policía colombiano Pedro Fernando Chunza Plazas señala que la prueba efectiva, o por lo menos el uso acertado de ella, resulta ser un difícil camino de doble vía. Tanto para la fiscalía estadounidense como para la colombiana.

Se trata de un hombre de 33 años oficialmente inculpado en Colombia de secuestro y asesinato. Chunza Plazas queda sindicado en el impresionante libro Los Mercaderes de la Muerte como sicario a sueldo de Pablo Escobar. Específicamente lo acusa del secuestro y asesinato del senador Federico Estrada a mediados de 1990.

En cambio, un articulo reciente del The New York Times lo describe como un inmigrante pobre que huyó de Colombia porque, según él, oficiales corruptos de la policía y narcotraficantes trataron de matarlo en dos ocasiones .

El caso Chunza Plazas llegó a Nueva York a finales de 1990 con su esposa Claudia Patricia López de Chunza, reseñada en el informe del Times como ex funcionaria gubernamental en Bogotá, y sus dos pequeñas hijas. Allí, ella limpia casas para sostener a la familia; y el ex teniente de la Policía Nacional, antes de su encarcelamiento, trabajaba lavando platos y pintando casas. Vivían en un apartamento modesto a la sombra de la Estatua de la Libertad, en Staten Island.

Tres años después de la llegada de la familia Chunza, la policía colombiana advirtió a sus colegas estadounidenses que Chunza Plazas era en realidad un miembro importante del Cartel de Medellín.

Entonces, agentes federales allanaron su residencia.

No encontraron evidencias de narcotráfico ni de enlaces con Escobar, pero sí dos juegos falsificados de carnés del seguro social y del registro de inmigrantes (el famoso carné verde que le permite a un extranjero trabajar). Dos meses después, Chunza Plazas se declaró culpable de tenencia de documentos falseados y esperó una sentencia de un par de meses.

No obstante la fiscalía decidió aplicar al caso Chunza Plazas lo que llaman una audiencia Fatica , un procedimiento ideado en Estados Unidos para atacar al crimen organizado. Así que en estos juicios los fiscales pueden hacer uso de rumores y otros argumentos no comprobados acerca de crímenes en los cuales el procesado ha sido acusado pero no convicto , según el Times.

Este mismo procedimiento sirvió para enjuiciar al famoso sicario Dandeny Muñoz Mosquera. La policía arrestó a Muñoz Mosquera en Nueva York con el cargo menor de haber mentido sobre su verdadera identidad y luego lo condenaron por su participación en la volada del avión de Avianca en 1989.

La audiencia Fatica que ha sido un instrumento útil en la persecución de mafiosos, de todos modos suscita controversia en los anales jurídicos de Estados Unidos. Es una táctica para castigar a alguien severamente sin tener que substanciar pruebas ,dijo al The New York Times el abogado Mark Gombiner.

Agrega R. Keith Stroup, un director de la Asociación Nacional de Criminalistas: La Fatica es una desviación del sistema de justicia...Va en contra de todo lo nuestro .

Aportes colombianos En el caso Chunza Plazas, los fiscales se basaron en testimonios de tres testigos colombianos: un juez sin rostro, un socio confeso de Escobar y un agente de la DEA.

Así que el juez federal Eugene H. Nickerson le dio una sentencia de 10 años. Me parece que una preponderancia de evidencia indica que el Sr. Chunza Plazas sí formó parte del Cartel de Medellín y cometió actos criminales por mandato del Sr. Pablo Escobar , dictaminó el juez.

Quince meses después de sentenciado, Chunza Plazas fue reivindicado por un tribunal de apelación. Los tres jueces del tribunal no solo tumbaron el fallo original sino también regañaron al juez Nickerson, a la DEA y al juez sin rostro colombiano por basarse en rumores de tercera mano .

Según el juez George C. Pratt, los argumentos de los fiscales fueron contradictorios : las pruebas colombianas débiles, las órdenes de arresto contra Chunza Plazas fechadas casi tres años después de su fuga a Staten Island y, sobre todo, la inexplicable declaración del juez sin rostro en el sentido que Chunza Plazas se encontraba en Colombia en febrero de 1993 a las ordenes de Escobar.

Las dos teorías de la fiscalía resultan irreconciliables , indicó el juez Pratt. Pues si Chunza se hubiera venido a Estados Unidos en 1990 para eludir enjuiciamiento, no podría haber estado trabajando para Escobar en febrero de 1993 .

Las autoridades no se dan por vencidas. Tratan de deportar a Chunza Plazas con el fin de verlo enjuiciado en Colombia.

Por su parte, Chunza Plazas pide asilo político. Su caso sigue en el banquillo.

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