RESPUESTAS PARA LOS INCRÉDULOS

RESPUESTAS PARA LOS INCRÉDULOS

Quiero iniciar este artículo agradeciendo las 165 cartas que me han llegado desde cuando inicié estas columnas.

30 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Las personas que han escrito habrán visto que he contestado una por una las inquietudes formuladas y que me es imposible hacer las cartas astrales por correspondencia, puesto que es indispensable sentarme dos horas con cada uno de los interesados.

Quiero hacer partícipes a otros astrólogos serios, y son muchos, del éxito que la astrología ha tomado en los últimos años debido a la seriedad con la cual hemos venido trabajando y a la vez, pedirles a los incrédulos que se den la posibilidad de aceptar que existen otras dimensiones en nosotros mismos a las cuales no pueden llegar ni por los sentidos ni por las matemáticas.

He recibido toda clase de cartas de todo el país, y de las 165, solo una me advierte del peligro en el cual estoy porque Satanás me ha tentado y con sus engaños yo estoy haciendo caer a los demás.

Obviamente, la carta es de un evangélico al cual le he contestado que fanáticos se dan en todas partes y sobre todo en el campo religioso y en el de las artes interpretativas del ser humano.

Pero también lo invité para que asistiera a alguno de los seminarios que dicto -que ya van acercándose a 50-, con un total de unas dos mil y pico de personas que sé por experiencia propia que han salido de allí con una idea muy diferente acerca de lo que es la astrología.

Por eso aconsejo a astrónomos y fanáticos religiosos de cualquiera secta, que se den la posibilidad de ser más libres en su pensamiento y no tan literales, porque la piedra es dura, pero el agua es viva... dicen por ahí.

Para los incrédulos Por ello, a todo aquel que esté interesado en aprender qué no es la astrología y qué sí es la astrología le pido llamar a los teléfonos 2490441, 3464554 e informarse al respecto, así como asesorarse de muchos colegas que están, como yo, dándole vida al duende que todos llevamos dentro y que está cargado de magia y conocimiento, cosas ambas muy necesarias en esta época en que no se cree ni en el político, ni en la cura, ni en el pastor (obviamente, hay que guardarnos de generalizar lo que acabo de decir).

Por eso siempre he dicho que en quien más debemos creer es en nosotros mismos y para ello la astrología es una puerta de entrada inmejorable para muchos; tanto es así que he visto con sumo placer la gran cantidad de sicólogos que no solo asisten a los seminarios sino que ya están usando la astrología en sus consultas.

Obviamente me refiero a una astrología que nada tiene que ver con los horóscopos de revistas y periódicos, que no es realmente astrología.

Ojalá me alcance lo guapo para decir todo lo que tengo que decir por estos artículos y, en especial, cuando nos metamos con la religión versus astrología; que de versus nada tiene, sino a través de curas, pastores, predicadores y otras yerbas menores.

Pero, y mientras eso llega, sigamos con el significado de los planetas restantes a la luz de la mitología religiosa. Ah! Se me olvida decir que si ustedes quieren que estos artículos salgan cada domingo, le tienen que escribir a Francisco Santos a EL TIEMPO, solicitándole el pedido.

En fin, habría que leer mucha más mitología y estudiar mucha más astrología para saber de dónde sale tanta simbología para cada uno de los planetas o seres errantes que deambulan por nuestra carta natal de navegación.

Haremos hoy una pequeña descripción de Marte que será complementada y explicada en el próximo artículo.

Siempre que algún gracioso cree que encontró la pregunta del millón con la cual se tiró al astrólogo que tiene enfrente, le dice: y qué ocurre con dos personas nacidas el mismo día a la misma hora, en el mismo sitio; tendrán la vida igualita ambos? Entonces utilizo a Marte, que rige a Aries, para salir del apuro dándole una respuesta que no voy a entrar a profundizar ahora, pero que más o menos reza así... Marte en su carta astral significa, entre otras cosas, dos muy claras: el mal genio y la fuerza de voluntad.

Si usted se deja llevar por su agresividad sin control, atraerá a su vida una serie de sucesos bien diferentes de aquellos que atrae quien utiliza su fuerza de voluntad, o acaso no dijeron y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad? No olviden el apartado aéreo 58646 de Bogotá.

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