DE GALLOS Y DE HOMBRES

DE GALLOS Y DE HOMBRES

Hace 28 años cuando La Cacica, Consuelo Araujo creó el Festival de la Leyenda Vallenata, un grupo de amigos -o una especie de masonería plumífera, más bien- se levantó y exigió que dentro de las festividades se incluyera la más tradicional, la más típica, la más auténtica de todas las celebraciones de Valledupar: los gallos.

30 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Entonces, y tras decreto gubernamental, las fiestas de la gallería quedaron instituidas en esta ciudad para estas fechas de abril, conviertiéndose en el mes más importante del calendario nacional en cuanto a riñas de gallos se refiere.

Fue este grupo de amigos, entre quienes figuraban Manuel Gutiérrez Acosta, José Bolívar Marcos, Dario Pavajeau, Wilson Cohen y Fernando Uhía (amantes desaforados de la parranda y los gallos), el que decidió, crear un escenario de grandes proporciones para sacar a la fiesta de las viejas tablas y darle un realce mayor.

La cosa fue así: uno de ellos puso el lote, otro aportó los materiales, otro diseñó la obra y otro de ellos levantó la construcción. El resultado fue y es el Coliseo Gallístico Miguel Yaneth, considerado el templo sagrado de las riñas de gallos en el país y según los vallenatos, el primer coliseo de América .

Un sitio encendido por la sangre y encandilado por las espuelas. Un sitio donde las clases sociales del Valle de Upar se diferencian como en épocas feudales. Es el lugar en donde los de abajo toman Old Parr a palo seco y los de arriba ron de caña. Es la plaza donde toda la terminología y los ademanes costeños suenan mejor. Es el sitio donde los costeños, como gallos finos, se pavonean y muestran su estirpe.

Aquí es donde nosotros, los embrujados por la magia de los gallos, tenemos el refugio ideal de nuestra complicidad. Aquí es donde una guerra a muerte puede ser la más noble , afirma Luis Orozco, uno de los galleros más afamados de Valledupar.

Coroneles que sí tienen Por eso, al lado del Festival de la Leyenda Vallenata que centra sus ojos en los acordeones por estas fechas, también se conmemora en la capital del Cesar otra gran fiesta que centra su atención en el mundo de los gallos.

Es esta una de las épocas más importantes en el mundo de los gallos. Decenas de galleros de varios lugares del mundo vienen a la cita anual en Valledupar. Los más reconocidos galleros de Puerto Rico, Panamá, Aruba, República Dominicana y Venezuela, así como galleros de Sincelejo, Montería, Riohacha, Cali y Bogotá están ahora en Valledupar.

Y fue ayer, precisamente, el día de días en el Coliseo Yaneth. El 29 de abril, para muchos vallenatos el día más importante de la ciudad, es el día de los gallos, es el día especial. Es el día en que se hacen las apuestas más fuertes.

El espectáculo por esta fechas es de grandes proporciones. Camionetas Toyotas y camperos de vidrios oscuros esperan en el parqueadero a los galleros que adentro se están jugando, algunas veces, la vida.

Algunas personas creen que nosotros somos una mafia y no. Al contrario, creo que somos una cantidad de soñadores a quienes nos apasiona la riña de los gallos. Un gallero es un hombre de palabra, es un caballero, es un tipo honrado , dice José Orozco, considerado la biblia de los galleros en el Valle de Upar.

Las apuestas por estas épocas, como mínimo, están a 500 mil entre las dos casas galleras. Sin embargo, como este es un tipo de espectáculo en el que las apuestas son interpersonales, las apuestas pueden subir a 20 o 30 millones de pesos por pelea.

Una noche como la de ayer o la de antes de ayer puede contar con 30 a 35 peleas. Eso se debe gracias a que las cuerdas traen una buena cantidad de gallos para la fiestas.

Son fiestas en las que además no puede faltar el vallenato; a través de él las historias y leyendas de gallos se cuecen como en la literatura. Quién no recuerda todo el mito de los gallos que se mostró en la serie televisiva Escalona.

Diferentes casas o cuerdas galleras se destacan en Valledupar. Está la cuerda de Darío Pavajeau, la de Alvaro Orozco, la del Checho Castro, la de los Menudo de Salomón Saar, entre otras. Ellos son quienes dominan el asunto en el Coliseo Yaneth, donde todos los fines de semana del año hay riñas.

Por eso lo afirma Darío Pavajeau, aquí fin de semana, tras fin de semana, volveremos a la cita ineludible .

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