SOBORNO!CASO JUZGADO QUE VUELVE A SER TEMA DE PRIMERA LÍNEA...

SOBORNO!CASO JUZGADO QUE VUELVE A SER TEMA DE PRIMERA LÍNEA...

Un caso de soborno a árbitros pasó por las narices de la dirigencia colombiana a finales del año pasado y, para evitar escándalos mayores, se prefirió archivar la investigación con la trillada frase de falta de pruebas .

30 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Por lo menos eso fue lo que se dio a conocer a la opinión pública, con un procedimiento muy normal en nuestro medio como es el de dilatar el caso, ponerle tiempo y espacio al proceso, para luego expedir un lacónico comunicado.

Ocurrió una tarde de domingo en el Manuel Murillo Toro de Ibagué en cumplimiento de un partido entre Deportes Tolima y Alianza Petrolera...

Los jueces de línea caldenses Víctor Hugo Pineda y Manuel Valencia llegaron al estadio y allí los esperaba el árbitro emergente Eduardo Baquero, quien los condujo al respectivo camerino.

Diez minutos después apareció el central, José Ruiz, de Antioquia, quien fue llevado al camerino por el comisario de campo, Héctor Pinzón.

Y unos minutos después, emergente y comisario irrumpieron en el camerino arbitral con el gerente del Deportes Tolima en una violación flagrante de las disposiciones que sobre la materia existen.

De pronto, entró un policía al recinto, se cambió de ropa y minutos después salió vestido de civil. Se entiende que el camerino arbitral está totalmente vedado para ser ocupado por personas ajenas a la profesión.

En el intermedio del encuentro, Pineda le dijo a Ruiz: Ojo que Suárez le quiere dañar el partido... . Por allí en un rincón volvió a verse al policía.

Cuando los jueces se disponían a salir para la etapa complementaria, Baquero le dijo: Aquí hay una carta sobre la planilla. Creo que es para ustedes . Ruiz, simplemente respondió: Y eso qué es? Dejémoslo para el final del partido .

Deportes Tolima ganó el compromiso 2 a 1, y la terna volvió a su camerino. Allí abrieron el sobre y vieron 500 mil pesos. Nadie dio una explicación. Entonces, se llamó al veedor de ese encuentro, Luis Bedoya, a quien se le entregó el dinero y éste solicitó un detallado informe de la situación.

Días más tarde, Suárez reportaba una coincidencia al decir que se le había informado una predisposición arbitral porque en el intermedio se comentó que él quería dañar el partido.

Posteriormente se supo que el extraño policía tenía nombre: Alexander Solano, un árbitro tolimense.

El premio para los jueces fue suspensión indefinida mientras se aclaran los hechos . Y finalmente se dijo que se cerraba el caso por falta de pruebas...

Ante la delicada situación que atraviesa por estos días el arbitraje colombiano, la investigación se reabrió y el viernes los árbitros rindieron informe al Tribunal Deportivo de la Federación Colombiana de Fútbol en Cali.

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