VEINTE AÑOS DE UNA DERROTA HISTÓRICA

VEINTE AÑOS DE UNA DERROTA HISTÓRICA

El 30 de abril de 1975, los últimos soldados y funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Saigon eran evacuados en helicóptero desde los tejados de la sede diplomática. En la calle un jeep, blandiendo la bandera del Vietcong, encabezaba el victorioso ingreso de tropas comunistas tras el anuncio de la rendición incondicional del gobierno de Vietnam del Sur.

29 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Pero más que la retirada definitiva de Estados Unidos de Vietnam, aquel día marcaría el mayor desastre militar de una de las principales potencias mundiales de este siglo. Después de doce años de intervención y más de 58.000 bajas, Estados Unidos tendría que empezar a convivir con el trágico y controvertido recuerdo de la Guerra del Vietnam.

Vietnam conocerá ahora un cierto tipo de paz , dijo al día siguiente un artículo del New York Times. Lo que pasará en Estados Unidos ya sea que se destroce a sí mismo estableciendo culpas o se ajuste con compasión y desarrolle un nuevo sentido de propósito, es otro asunto .

Tal vez la guerra en el sureste de Asia había terminado, pero en Estados Unidos la batalla interna que había iniciado con el envío de las primera tropas estadounidenses parece aún no haber alcanzado su fin. Y, como desde hace más de 20 años, el tema de Vietnam todavía hoy despierta en los Estados Unidos las pasiones de dos visiones encontradas.

Por un lado se hallan algunos, cada vez menos, que apoyan ciegamente el haber participado en la guerra convencidos aún de la necesidad de derrotar una amenaza comunista y seguros de que los errores fueron exclusivamente tácticos.

Por el otro se hayan los que protestaron contra la guerra, e incluso se atrevieron a cuestionar la habilidad y sinceridad de su gobierno. Entre ellos, el jóven William J. Clinton, hoy presidente de EE.UU.

Perdiendo la ingenuidad El martes pasado en una reunión en Ciudad Ho Chi Minh, antiguamente Saigon, corresponsales de guerra estadounidenses admitieron que la guerra de Vietnam marcó la primera vez que la prensa dudó de la honestidad del gobierno. Los periodistas recordaron que los informes oficiales a menudo no coincidían con las declaraciones que obtenían directamente de los comandantes en los campos de batalla.

Efectivamente Vietnam generó un dramático conflicto interno entre una elite militar y de gobierno y una población cansada por más de diez años de imágenes y reportes de muerte y destrucción. Una elite que se valió del orgullo nacionalista para enlistar a muchos en una guerra de la que regresarían -en el mejor de los casos- derrotados y en consecuencia, nunca serían recibidos como héroes. Una población que empezó a ver con escepticismo aquel patriotismo que había simbolizado la grandeza de su país y que comenzaba a considerar que su propio gobierno los había traicionado.

Sin comentarios , fue lo poco que se le oyó decir al Presidente Gerald Ford cuando se supo de la rendición de Saigon. Y esas pocas palabras en cierta forma simbolizaron por mucho tiempo el silencio de un gobierno que contrasto siempre con las expresiones de inconformidad de un pueblo que sufrió profundamente la guerra y que buscaba un consuelo para sanar.

La confesión de McNamara Aunque tarde, es precisamente en ese contexto en que toma relevancia el nuevo libro de quien fuera Secretario de Defensa durante los años 60, Robert McNamara. El libro, titulado En retrospectiva: la tragedia y lecciones de Vietnam , rompe finalmente con el silencio admitiendo el error de su gobierno durante la guerra.

Nos equivocamos, nos equivocamos terriblemente , admite en su libro. Y con ello intenta expresar el error de haber creído ciegamente en el efecto dominó y el papel que un régimen comunista jugaría en Vietnam en el contexto de la guerra fría.

Sin embargo, todavía hoy hay quienes aseguran que la causa fue noble y que el error fue sencilla y precisamente que la guerra se peleó en una forma equivocada debido a los errores de personas como McNamara.

Alguien que apoyo siempre esa Vision fue el entonces Secretario de Estado Dean Rusk y así lo recuerda su hijo Rick en una columna publicada el miércoles en el Washington Post.

A pesar de toda la fuerza, el valor y la inteligencia de mi padre, cambiar su pensamiento sobre Vietnam era algo que no podía hacer... No estaba preparado para admitir que miles de vidas pudieron haberse perdido en vano , recuerda su hijo quien en su columna se une a veteranos como Ron Kovic en reconocer el valor de McNamara.

El libro de McNamara y sus comentarios nos ayudarán a sanar. Como estadounidenses, debemos abrazarlo... Todos debemos darle la bienvenida a casa , dijo Kovic a Rick en una conversación radial del domingo. Kovic, en quien se basó la película Nacido el 4 de julio fue precisamente uno de aquellos jóvenes excombatientes que regresaron al país con honores pero y que optaron por lanzar sus medallas contra las gradas del Capitolio en Washington para convencer finalmente a los legisladores del error de la guerra.

Pero más que reconocer el error, McNamara busca con su libro ayudar al pueblo estadounidense a entender las lecciones de la guerra, tema al que dedica las conclusiones de su libro. No creo que el país haya aprendido la lección , dijo en una reciente entrevista para la revista Time. Si las hubiera aprendido no habría escrito este libro .

Día de reconciliación Ho Chi Minh (Reuter) La reconciliación entre Vietnam y Estados Unidos, y entre los propios vietnamitas, será el tema central de las celebraciones del domingo por el vigésimo aniversario del fin de la Guerra de Vietnam.

No haremos nada para evocar el fantasma de la animosidad del pasado entre nuestros dos países... estamos listos para cerrar el capítulo del pasado y estamos mirando hacia adelante , declaró ayer Truong Tang Sang, el funcionario de más alto rango de la ciudad.

Veteranos de la resistencia, uniformados pero sin portar armas, desfilarán aqui el próximo domingo al amanecer para recordar la liberación del territorio sur del país y la reunificación del Estado aquel treinta de abril de 1975.

Los veteranos marcharán a la cabeza de unas 30.000 personas en lo que las autoridades han calificado de una manifestación de fuerza pero a la vez de apoyo a la paz .

(VER CUADRO DE HISTORIA Y CIFRAS DE LA GUERRA)

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