CAMIÓN SIN FRENOS DEJA DOS MUERTOS

CAMIÓN SIN FRENOS DEJA DOS MUERTOS

Dos muertos, un herido y un poste de la luz caído dejó un camión de reciclaje que se quedó sin frenos ayer a las 12 del día en la tercera etapa del barrio Guacamayas, al suroriente de la ciudad.

29 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Ayer, Aldemar Fredy Wilches, de 13 años, se iba a ir al colegio con su hermanita Lady, pero como no tenían plata para el pasaje de bus, se fue a sacar la basura de la plaza para que le pagaran unos pesitos.

Cuando estaba cruzando la calle, el camión del reciclaje que se había quedado sin frenos se lo llevó por delante y le quitó la vida.

Después de arrollar a Fredy, el vehículo, que estaba bajando por una de las calles principales de la tercera etapa del barrio Guacamayas, chocó contra un poste, se montó en una pequeña pendiente y se volcó. Al volcarse, murió Alonso López Medina de 24 años, hermano del conductor.

Los vecinos del lugar aseguran que el camión se chocó contra el poste porque después de haber atropellado a Fredy, iba a chocar contra una buseta que venía en sentido opuesto y, por ello, el conductor se desvió contra el poste.

Virgilio Gaitán Lozano, que también se desplazaba en el aparato en el momento del accidente, se encuentra herido de gravedad e interno en el Hospital San Pedro Claver, según informó la Policía. El conductor del camión es Alvaro López Medina y, según los testigos de los hechos, no sufrió heridas graves.

El camión tenía placas GC-1619 y, de acuerdo con los vecinos, era la segunda vez que lo veían en el barrio haciendo la recolección de reciclaje.

Mientras los agentes de tránsito hacían la reconstrucción de los hechos, ayer en la cuadra de Aldemar Fredy, que está ubicada a unos cien metros del accidente, todo se llenó de luto y de lágrimas.

Su padre, Laureano Wilches, que trabaja en una empresa como vigilante, subió corriendo las calles de Guacamayas y se encontró con el cuerpo de su hijo arropado por una manta blanca.

En medio de la desesperación no sabía por qué su hijo a esa hora del día en lugar de irse para el colegio había salido a la calle.

Después del accidente, la mamá del niño se fue a la iglesia a llorar en secreto su dolor.

Este pequeño no solo estudiaba primero de bachillerato en el colegio del barrio en las horas de la tarde, sino que en las mañanas se ganaba la vida vendiendo dulces en los buses o haciendo mandados en el barrio.

Ese Fredy era un avispado, corría de un lado a otro recogiendo la basura o vendiendo alguna cosa, para ayudar en la casa con alguna platica. Ese niño era muy inteligente y muy bueno con sus hermanitos , dijo una de las vecinas.

Los amiguitos de barrio también estaban llorando por ese pequeño, con el cual recorrieron las calles de barrio durante siete años.

Juan Carlos Acosta, uno de sus mejores amigos, decía con lágrimas en los ojos que aunque el día anterior había peleado con Fredy, no era en serio, porque yo lo quería muchísimo .

Todos en el barrio sabían que aunque a Fredy su mamá le cerrara con candado la casa para evitar que saliera, él hacía lo que fuera por buscarse unos pesitos.

Yo le dije que no saliera porque ya nos teníamos que ir y él no me hizo caso y todo por conseguir plata para los pasajes de bus , dijo Lady.

La hermanita menor de Fredy que ayer aún no entendía lo que había pasado, deambulaba por toda la casa pidiendo que le mostraran a su hermanito y le dijeran por qué no iba a verlo nunca más.

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