DULCE RECUERDO DEL CREM HELADO

DULCE RECUERDO DEL CREM HELADO

A los 33 años, en plena edad productiva, murió la heladería que marcó toda una época en la capital de la República.

28 de abril 1995 , 12:00 a.m.

El Crem Helado de la Avenida Caracas con calle 32, el primero que nació en la ciudad imitando las costumbres estadounidenses, pasará a ser, temporalmente, un parqueadero, que dentro de algunos meses se convertirá en una clínica o en un edificio de apartamentos, decisión que aún están analizando los nuevos propietarios de la construcción.

El negocio nació en 1962 cuando Horacio Day, norteamericano residente en el país, adquirió en concesión el lote que era propiedad de la firma Bavaria S.A.

Day, aprovechando que al país ingresaban nuevas corrientes, decidió montar un sitio en donde únicamente se vendieran comidas rápidas.

Para ello, implementó la mejor estructura posible. En los amplios parqueaderos instaló citófonos desde donde la clientela podía hacer sus pedidos. Similar operación realizó en cada una de las mesas del restaurante a través de intercomunicadores.

Por tal motivo, desde la misma inauguración, el centro fue el sitio favorito de los jóvenes, que por la fiebre, en principio y después por la costumbre, siguieron asistiendo a las instalaciones de la heladería de la Caracas con 32.

A medida que los años corrieron, la ciudad también se trasladó . Las grandes casonas de Chapinero, Teusaquillo, La Soledad y demás barrios del sector, cambiaron de uso. De ser exclusivamente residenciales, empezaron a recibir comercio. Por tanto, la clase de público cambió y la clientela de la heladería se redujo considerablemente.

Hacia 1978, con la muerte de Day, la compañía Crem Helado adquirió el lugar. Allí, instaló un restaurante con las características iniciales del sitio. Se siguió vendiendo comida rápida y las instalaciones se mantuvieron tal como fueron concebidas inicialmente.

Sin embargo, los años no pasaron en vano. El deterioro del centro de la ciudad modificó los hábitos de los capitalinos, quienes empezaron a buscar hacia el norte nuevos sitios para acudir.

Mas recientemente. la construcción de la Troncal de la Caracas terminó de acabar con el negoció, según lo manifestó Sandra Galeano funcionaria de la compañía Crem Helado.

La inseguridad y la imposibilidad de transitar con tranquilidad por la zona acabaron con la poca clientela que aún llegaba al sitio.

Ante los hechos, la compañía de helados decidió vender a principios del presente año el lote a una empresa inmobiliaria, la cual lo arrendó a Parking Internacional.

Por eso, al menos por ahora, en el aparcadero que antes recibía la clientela para que fuera atendida dentro de su automotor, solamente se ven unos cuanto vehículos que pueden permanecer de 7:00 de la mañana a las 11:00 de la noche pagando 350 pesos por hora.

La construcción por donde pasaron varias generaciones, se encuentra completamente vacía. La estructura permanece intacta, las paredes y pisos lustrosas, las chimeneas limpias y un profundo silencio en cada uno de los rincones.

Afuera, las columnas que hace menos de dos años fueron pintadas en colores pastel se mantienen radiantes. Tan sólo en la fachada, se vislumbra un tanto descolorido el nombre del sitio que durante tres décadas estuvo abierto para los bogotanos en espera de que se decida por qué mole lo van a reemplazar.

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