EE.UU. SE SALVÓ DE OTROS ATENTADOS

EE.UU. SE SALVÓ DE OTROS ATENTADOS

Con el pasar de los días se apuntalan cada vez más los detalles que permiten concluir que Timothy McVeigh (único sospechoso arrestado por el atentado de Oklahoma) es el que está directamente implicado en la muerte de hasta ayer, 110 personas sin contar las 100 desaparecidas.

28 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Ayer, los investigadores federales encontraron un diario personal de McVeigh en el que contaba que planeaba ataques similares en las ciudades de Omaha y Phoenix, según informó el conocido e influyente periódico texano Fort Worth Star-Telegram.

Incluso, dos altos funcionarios federales le dijeron al periódico que el diario de vida da detalles de la estrategia para los atentados e indica que los edificios fueron cubiertos , sugiriendo que los atacantes sabían que existía una guardería infantil en el complejo de oficinas gubernamentales Alfred P. Murrah.

Y aunque las fuentes del Star-Telegram dijeron que desconocían las circunstancias en que fue encontrado el diario, señalaron que los terroristas no tuvieron el tiempo suficiente para perpetrar todos los ataques planeados ni para recolectar todo el material que necesitaban, de manera que decidieron concentrarse en el de Oklahoma City .

McVeigh, sin fianza Mientras todas estas revelaciones eran hechas, el juez federal de Oklahoma City Ronald Howland ordenó que McVeigh sea sometido a juicio y ordenó su detención formal sin derecho a libertad bajo fianza.

El juez que tuvo que acudir al penal de El Reno, en las afueras de Oklahoma, para una audiencia en el caso de McVeigh, un ex soldado blanco de extrema derecha descontento con el gobierno de EE.UU., dijo haber encontrado pruebas indelebles que vinculan al acusado con el atentado de hace nueve días.

Dada la enorme furia nacional contra el acusado las autoridades no encuentran un abogado que quiera hacerse cargo de su defensa.

Hasta ahora, McVeigh se ha mantenido en silencio absoluto y, según la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), no ha habido forma ni de hacerle cambiar su férrea actitud ni de sacarlo de su silencio.

Hasta ahora, McVeigh se ha refugiado en repetir que él es un prisionero de guerra y por eso no piensa hablar.

Pero, según las intensas investigaciones que se han hecho de su hoja de vida y su historia judicial, se sabe que a sus 27 años, McVeigh es un veterano de la guerra del golfo Pérsico que está en posesión de varias condecoraciones, entre ellas la Estrella de Bronce.

Se sabe también que dejó el Ejército a finales de 1991 para incorporarse a la Guardia Nacional durante seis meses, trabajó luego esporádicamente durante unos meses, primero como guardia jurado y más tarde en una ferretería de Arizona.

Desde 1993, nadie sabe a ciencia cierta a qué se ha dedicado el acusado, quien, sin embargo, manejó grandes cantidades de dinero para viajar por los estados de alrededor de Oklahoma, alquilar los vehículos necesarios, pagar los moteles y recoger -y pagar- todo el fertilizante y combustible como el utilizado en el atentado.

Precisamente por eso, el FBI sigue lo que llama la pista del dinero ya que piensan, gracias a versiones de testigos, que McVeigh, y posiblemente sus colaboradores, manejaban miles de dólares en metálico pero, por el contrario, trabajaban sólo esporádicamente.

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