SE RECALIENTA SU AUTOMÓVIL

SE RECALIENTA SU AUTOMÓVIL

Tenga cuidado con el aumento excesivo de la temperatura del motor. Vaya a su taller cuando vea subirle la fiebre a su vehículo.

28 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Los médicos recomiendan evitar que el termómetro suba más allá de 40 grados de fiebre. De lo contrario, los daños en la salud del paciente pueden ser fatales.

En los automóviles la situación es análoga. Si se exceden los límites permitidos de temperatura, las consecuencias serán, por lo menos, desagradables.

Para alertar al conductor del aumento anormal de la temperatura, generalmente se emplea un termo-contacto o pera como sensor del motor, que envía una señal eléctrica al tablero de instrumentos, La pera se instala generalmente en la culata, debido a que es la parte del motor más sensible a deformaciones, ya que se construye en aleaciones de aluminio.

Cuando no se advierte el aumento, pueden suceder varias cosas: Primero, que el empaque de la culata se queme. Esto provocará que el agua de refrigeración se derrame en el depósito de aceite -o cárter-, haciendo que se forme una emulsión de cualidades lubricadoras deficientes.

Segundo, si el recalentamiento fue severo, la culata puede perder su planitud en la cara que se enfrenta al motor, lo cual produce pérdidas en el rendimiento.

Pero las cosas pueden ser peores. En tercer lugar, el metal con el que son construidas las piezas móviles del motor tienen un límite de temperatura antes de deformarse irremediablemente. Si se excede este punto, las bielas, los pistones, e incluso el cigeñal, pueden echarse a perder.

Son variadas las causas para que el testigo de temperatura se encienda: Falta de agua Es conveniente revisar que no exista ni una fuga en el sistema. Mangueras rotas o perforadas, o la bomba de agua averiada pueden ser algunas de las causas del desperfecto.

En los talleres tienen una herramienta diseñada para advertir con antelación fallas de este tipo.

Se trata de un émbolo que inyecta aire a una presión determinada. De presentarse fugas, este aparato ayudará a detectarlas.

Correa rota o distensionada La función de esta correa es transmitir el movimiento del cigeñal a la bomba de agua, para que se haga circular el líquido.

Si se rompe o no tiene la tensión requerida, la bomba no funcionará correctamente y, en consecuencia, fallará todo el sistema.

Algunos vehículos tienen ventilador movido por correa. Si esta presenta algún desperfecto, la extracción del calor del agua no será la apropiada, con lo cual se dificulta el intercambio de calor con la atmósfera, provocando el recalentamiento.

Moto-ventilador averiado Modernamente los automóviles vienen con este dispositivo eléctrico, que funciona por medio de un sensor de temperatura instalado en la culata o en la base del radiador.

De producirse falla en alguna de estas partes, el exceso de temperatura se hará efectivo.

Periódicamente haga revisar el motor del ventilador (escobillas, bujes, rodamientos, embobinado, etcétera) y todo el cableado de alimentación de corriente.

Sincronización deficiente En los carros provistos de platinos es común la falla mecánica de adelantamiento de la chispa, por la descalibración de los contactos.

Cuando se descuadra la chispa, la mezcla de gasolina se enciende antes de tiempo, con lo que se crea el sobrecalentamiento en las cámaras de combustión, y posteriormente, en todo el motor.

Radiador taponado Ya que el oxígeno contenido en el agua es el enemigo número uno del material con el que se construyen radiadores y motores, se hace necesario el uso de aditivos que protejan el metal de la oxidación y la herrumbre.

Cuando en el interior del radiador se han alojado depósitos y sedimentos, se impide que cumpla eficientemente su función de intercambio de temperatura con el medio ambiente.

Es por tal razón que un periódico drenaje del sistema, o un retrolavado con equipos especiales en un taller, son los procedimientos acertados para su prevención.

Por otra parte, la tapa del radiador debe estar en perfectas condiciones de funcionamiento y, además, debe ser de la capacidad de presión prevista por el fabricante del vehículo.

Por último, fíjese que en la pared frontal del radiador no existan hojas, barro u otras obstrucciones que impidan el libre paso del aire del exterior.

Gasolina inadecuada Para quienes viajan constantemente a alturas inferiores a 1.000 metros, y normalmente usan gasolina corriente en Bogotá, este puede ser un problema continuo.

Este fenómeno generalmente se presenta en vehículos sincronizados en alturas como la de Bogotá, que ruedan en tierra caliente, en donde existe una mayor cantidad de oxígeno en la atmósfera.

Cuando se desciende de altura, la gasolina arde con mayor facilidad, haciendo que el fenómeno del pre encendido se presente en las cámaras de combustión.

La consecuencia inicial será un cascabeleo , producto de la detonación a destiempo de la mezcla, y posteriormente el recalentamiento.

Embrague gastado Cuando se produce este desperfecto mecánico, se advierte que así se acelere a fondo el motor el vehículo avanza perezosamente sobre la carretera.

En este caso, el exceso de revoluciones hace que el motor trabaje a marchas forzadas, provocando el aumento de temperatura.

Vaya a su taller a que le gradúen correctamente el pedal del embrague, o, en el peor de los casos, a que le repongan la prensa, el disco y la balinera.

Hábitos de conducción No hay que pedirle peras al olmo, reza el conocido refrán.

Así las cosas, si su vehículo es de baja cilindrada, no lo exija más allá de sus posibilidades.

No espere de un motor pequeño grandes velocidades, ni lo someta a grandes esfuerzos.

Maneje sin afanes, y recuerde que mantener en carretera una velocidad de crucero (aproximadamente 70 kilómetros por hora), le hará reducir el consumo de combustible y le dará tiempo suficiente de frenar ante cualquier imprevisto.

Jamás permita que se le suba la temperatura a su motor. De lo contrario, se le recalentará también su bolsillo y su presupuesto llegará a rojo.

Para evitarlo - Revise todas las mañanas el nivel del radiador o del frasco de expansión.

- Observe el suelo del garaje en búsqueda de charcos, producto de alguna fuga.

- Sincronice periódicamente el motor de su vehículo.

- Drene semestralmente el sistema de refrigeración.

- Limpie el panal del radiador de hojas y barro.

Qué hacer si se recalienta - Deje enfriar el motor al menos 15 minutos - Localice el lugar de la fuga. Una manguera perforada, la correa rota, o el radiador agujereado pueden ser la causa.

- Si es imposible reparar temporalmente el daño, consiga agua en abundancia, llene el radiador o el depósito, y ande el carro hasta que el testigo de temperatura se encienda. Vuelva a dejar enfriar y llene de nuevo el sistema.

- Si una correa es la causa del percance, busque una media de nylon, y amárrela fuertemente entre las poleas. Lleve el carro lentamente hasta llegar al taller.

- Si la fuga se presenta por la tapa del radiador, elabore un empaque en neumático y colóquelo alrededor del resorte de la tapa.

- Si una manguera se ha perforado, séllela con cinta aislante y un trapo amarrado.

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