Rock nacional toca la puerta global

Rock nacional toca la puerta global

Con apenas unos demos y la idea de lo que había visto en Youtube, Joel Hamilton voló la semana pasada de Nueva York a Bogotá. El productor, que ha trabajado con Lou Reed, Elvis Costello y Tom Waits, tenía una visión de Diva Gash y quería confirmarla.

15 de noviembre 2008 , 12:00 a.m.

Todo lo que sabía era lo que le había contado Juan Camilo Osorio, uno de sus alumnos de producción en E.U. y de quien vino a saber al pisar suelo colombiano que era el baterista de la agrupación Ultrágeno.

Aquí, el espacio creativo ‘cuajó’: “Sentí algo así como una metáfora del desdeño, pero con amor; un niño incomprendido que tiene una gran cantidad de talento que promete y tú ves lo lejos que puede llegar al tener la guía más indicada”, recuerda Hamilton.

El resultado es una grabación que será mezclada en enero en Nueva York: el próximo álbum de la banda bogotana.

Casi de manera simultánea, Superlitio vive un proceso positivo similar con su próximo trabajo, que saldría en el 2009 y que cuenta con el experimentado español Rafa Sardina, ganador de 11 Grammy con Alejandro Sanz, Mariah Carey y Luis Miguel, entre otros.

“Yo tengo las máximas expectativas (de Superlitio) –asegura Sardina, desde Los Ángeles–. Son ya muy conocidos, pero quiero que den ese salto final fuera de Colombia; yo creo que tienen ese calibre y esas ganas como artistas”.

No es algo nuevo que productores extranjeros se involucren activamente en el proceso de artistas colombianos. Por poner ejemplos recientes, ‘Tweety’ González, usual invitado de Soda Stereo, se mantiene vinculado a un buen número de proyectos como el de la banda de blues Santafuma; mientras que Keith Hillebrandt, ex integrante de Marilyn Manson, produjo Vio-Logic, el último trabajo de Koyi K Utho.

Crear comunidad.

Pero el asunto va más allá de una asignación. “No sabía lo que pasaba musicalmente en Colombia –dice Hamilton–, pero la idea es crear comunidad...

No hay un interés de venir a trabajar para hacer millones de dólares, pues de hecho no los va a haber”.

En el proceso, Hamilton se encontró además con la propuesta de Pornomotora, de la que se declaró sorprendido.

“Sé que hay mucha gente acá que podría hacer producción, pero la idea es expandir la escena a un nivel global. Antes de conocer a Diva Gash, le pregunté a Juan Camilo (Osorio) si participar en esto era algo que se debía hacer, si en realidad iba a sentar una diferencia (...). Se trata de poner este talento bajo la lupa para clarificar la dirección, y no tanto intervenir y hacerlos sonar como Metallica”, dice.

Añade que el objetivo está en que Diva Gash y las buenas bandas colombianas pueden ingresar a esa red de cooperación mundial: “No se trata de venir, mezclar e irse, se trata de continuar, contarles a la gente allá de ellos, y tal vez otros vengan después y encuentren por proximidad otros proyectos, y así infiltrando la escena neoyorquina”.

Osorio piensa que lo que va a surgir de esta experiencia va a ser definitivo: “La idea es que esto no sea un disco sino una relación de colaboración de larga duración”.

Del trabajo con Superlitio, Sardina explica que lo que emociona a un productor extranjero de una banda colombiana radica en la energía que pueda manifestar: “Este no es un grupo que se pueda categorizar de una forma fácil, no puedes decir que es rock o funk o lo que sea; hacen incursiones en muchos estilos, es una gran versatilidad y lo defienden muy bien en vivo”.

El proceso de producción de Superlitio quedó consignado en los 'webisodios', videos cortos que se pueden ver en el portal www.vive.in, de la Casa Editorial EL TIEMPO.

GUERRA DE VOLUMEN .

Los dos expertos tienen una visión crítica del ‘loudness war’, en el que la música pierde matices en la mezcla final cuando los productores deciden aumentar el nivel de volumen.

Sardina: “Es un mal que (...) hemos llegado a asumir, pero no debería ser así porque afecta la música de una forma relevante, pierde la dinámica por culpa de la competitividad (...). El ejemplo claro es la polémica del último disco de Metallica”.

Hamilton: “Es un producto de la competencia, a ver quién suena más duro. El fenómeno comenzó con el cambiador de CD. Antes ajustabas el ecualizador para cada disco, pero luego quedaron ajustados iguales para todos los discos, y oías en las mismas condiciones a los Beatles y a Missy Elliot. Con iTunes, suenan igual las 15.000 canciones que tengas

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