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ITALIA: EN BUSCA DE UNA SOLUCIÓN PERMANENTE

ITALIA: EN BUSCA DE UNA SOLUCIÓN PERMANENTE

La clase política italiana, después de pasar varios meses discutiendo sobre la posibilidad de realizar una reforma constitucional, incomodando importantes historiadores y sociólogos, consultando padres de la patria y figuras por encima de toda sospecha, no pudo llegar a un acuerdo sobre el futuro del país.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
14 de abril 1996 , 12:00 a. m.

La única solución propuesta y lograda fue la de llamar a las urnas al electorado (cerca de 48 millones), el 21 de abril, para renovar un Parlamento que se envejeció en tan solo dos años.

Tal como sucedió para las elecciones del 27 de marzo de 1994, cuando la coalición de derecha guiada por Silvio Berlusconi ganó por primera vez el enfrentamiento electoral, el magnate de las comunicaciones volvió a desempolvar todo su seductor poderío y armamento, gritando otra vez déjennos trabajar , prometiendo impuestos y un policía amigo para cada familia. Todo eso lo anunció no solo a través de sus canales de televisión posee tres cadenas, sino también por los canales estatales, que le han permitido presentarse en seis programas distintos en menos de cuatro días, llevar a cabo concurridos debates televisivos que degeneran en peleas con gritos e improperios y que poco sirven para aclarar las ideas a los italianos.

Llegó la hora La decisión del Presidente de la República, Oscar Luigi Scalfaro, de disolver el Parlamento, el pasado 16 de febrero, implicó el cierre de una de las legislaturas más cortas y densas de trabajo de la historia de la república italiana y suscitó no pocas controversias y enfrentamientos que reflejan la creciente y grave inestabilidad política que atraviesa Italia.

Una inestabilidad que se evidenció con el desmoronamiento de lo que se denominó la primera república , a comienzos de los años 90 y que provocó la desaparición de la Democracia Cristiana, el partido que guió, por casi cincuenta años, el destino del país, y que terminó sepultada, junto con el Partido Socialista de Bettino Craxi, por los escándalos por corrupción que azotaron a toda la clase política italiana.

Entrevistados por periodistas, muchos congresistas están convencidos de que el próximo Parlamento será idéntico al actual, confuso y cambiante .

Otro elemento que causa preocupación es el aumento de la abstención (se calcula que llegará a cerca del 15 por ciento), que unido al 15 por ciento de indecisos, acrecienta la incertidumbre.

No resulta tan evidente, en cambio, quienes serán los próximos líderes de la coalición vencedora.

Si ganamos, no es obligatorio que Berlusconi sea el Primer Ministro , declaró sorpresivamente en una entrevista Gianfranco Fini, el líder neofascista de Alianza Nacional, al abrir una de las campaña electorales probablemente más exitosas de su historia. Para muchos, Fini aspira a ser el futuro jefe de gobierno en el caso de que se confirmen las estimaciones a su favor. Según los pronósticos, la formación neofascista podría llegar a ser la primera fuerza política del país con el 20 por ciento, superando a Fuerza Italia y al Partido Democrático de la Izquierda. Muchos de sus dirigentes ocupan hoy en día puestos directivos y estratégicos dentro del aparato del Estado y se preparan a escalar los peldaños del poder.

Poca incidencia tiene, por su parte, el actual jefe de gobierno, Lamberto Dini, quien se presenta dentro de al coalición del Olivo con una formación propia. En sus listas aparecen viejas figuras de la Democracia Cristiana, tres ex ministros, técnicos y hombres de negocios. Los sondeos lo ubican tan solo al 4 por ciento, lo que es una sorpresa.

Pero la verdadera incógnita de estas elecciones es Antonio Di Pietro, el ex magistrado símbolo de la Operación manos limpias contra la corrupción, que fue investigado y absuelto en febrero por un tribunal de Brescia que lo acusó de tráfico de influencias y abuso de poder. Apoyado por una opinión pública que no lo olvida, el juez más amado por los italianos puede invertir el resultado electoral con una simple declaración de preferencia. Sin embargo, el héroe de la campaña moralizadora aún mantiene su silencio y se ha limitado a aclarar que mientras tenga algún juicio pendiente no se candidatiza.

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