LA CORRUPCIÓN

LA CORRUPCIÓN

Cualquier persona de nuestra época podría pensar que la corrupción y sus hermanos, la mentira y el engaño son males modernos. Pero no. Ocurre que ahora se han hecho más populares y comunes, por que afectan a todos los estamentos de la sociedad.

18 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Una propaganda de la Presidencia de la República, evoca el conocido cuento infantil de Pinocho, un muñeco de madera al que se le crecía la nariz cada vez que decía una mentira, para llamar la atención de nuestra actitud ante estos terribles males sociales.

El cuento fue escrito hace muchos años, y desde esa época se hablaba de las mentiras. Ahora que acaba de pasar la Semana Santa, recordamos en los pasajes bíblicos, que estas prácticas deshonestas también ocurrían en aquellos tiempos.

Lo preocupante hoy, es que la deshonestidad, la corrupción y todos sus familiares, se han apoderado de todas las instituciones. Nadie puede negar que hay corrupción y deshonestidad, en los gobiernos: nacionales, regionales y locales; en el Congreso, en las Asambleas y Concejos; en la justicia, en la policía, en las fuerzas armadas, en la iglesia y hasta en nuestras organizaciones comunitarias.

Muchos de los llamados representantes del pueblo, llegan a estos cargos para lucrarse y sacar el mayor partido posible de los demás. En los medios de comunicación, nunca faltan las denuncias por casos de corrupción, que sabemos, de todas maneras son mínimas en comparación con la cantidad de casos que se quedan sin conocer.

Lo más aberrante de todo es que, la gran mayoría de las denuncias nunca prosperan y las que logran llegar a manos de las autoridades, extrañamente nunca dan resultados positivos. Muy pocos son los castigados y muchos los exonerados. Pero también sabemos porque pasa esto; pues no hay quien se atreva a romper la cadena de la corrupción, que comienza en los funcionarios del ejecutivo y el legislativo y termina en la justicia. Es decir todos los poderes están carcomidos por este mal.

Y más preocupante aún que, el llamado cuarto poder, la Prensa, se deje contaminar con este virus. Hay quienes ya lo hicieron, ya hay varios infectados, pero afortunadamente son pocos. Tampoco todos los funcionarios de las instituciones han caído en sus redes, lo cual significa que el mal tiene curación.

Esta semana empezó una limpieza en el hospital de Cumaral, buen ejemplo a imitar por todas las dependencias oficiales. Ojalá, en entidades como las secretarías de Tránsito Municipal y Departamental, que según una denuncia entregada a Llano 7 días, por parte de algunos de sus mismos empleados, poco les falta para ser un nido de ratas, también fueran limpiadas para sacar y castigar a los corruptos y deshonestos.

El llamado es pues, para quienes aún creen que esta sociedad tiene remedio y que estén dispuestos a luchar contra este monstruo que nos quiere devorar a todos. De nosotros depende que siga proliferando por todo lado.

La educación que impartamos a nuestros hijos, el ejemplo que le demos a nuestros semejantes y nuestras acciones rectas y firmes, así como la denuncia en vez del amilanamiento y la firmeza ante la tentación, serán las mejores armas, para combatir la corrupción y la deshonestidad.

Nosotros somos muchos más, estoy seguro, frente a la plaga, por eso y porque el bien debe estar siempre por encima del mal, creo que podemos ganarles y aplastarlos. Así podremos entregarle a nuestros hijos una sociedad mejor.

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