RUANDA: OTRO DESAFÍO A LA HUMANIDAD

RUANDA: OTRO DESAFÍO A LA HUMANIDAD

El mundo aún no aprende la lección. El 6 de abril de 1994 una aeronave que llevaba a los presidentes de Burundi y Ruanda se estrelló en el aeropuerto de Kigali. No hubo sobrevivientes. A raíz de ello sobrevinieron grandes matanzas y Ruanda se sumergió en el caos. Hoy, un año después, no se ha encontrado aún la manera de hacer frente al daño que se ha perpetrado en Ruanda.

26 de abril 1995 , 12:00 a.m.

No hace mucho el mundo creía que podía reconocer y detener el genocidio si ocurría. La consigna era nunca más . Pero no bastaron las palabras: el genocidio ha vuelto.

En la ex Yugoslavia estallan antiguos odios, reprimidos durante la Guerra Fría. Pero la culpable no es la historia. La violación, la tortura, el homicidio y la avidez de territorio son males contemporáneos.

En Somalia los caudillos rivales impidieron deliberadamente que la ayuda alimentaria llegara a quienes morían de hambre y a los enfermos. Un tercio de millón de personas pareció antes que interviniera el resto del mundo. En Ruanda se dio muerte a medio millón. Algunos han usado la palabra tribal a modo de explicación. Pero lo que ocurrió fue genocidio y para el genocidio no hay explicación aceptable.

Hay herramientas Tenemos a nuestra disposición la Convención para prevención y la sanción del delito de genocidio, aprobada por la Asamblea General en 1948. Ciento diecisiete Estados son partes en este acuerdo. La convención es universal en su jurisdicción, permanente en su aplicabilidad e inequívoca en la responsabilidad que impone a las partes contratantes.

En la Convención se señala que el genocidio es un delito de derecho internacional contrario al espíritu y a los fines de las Naciones Unidas y que el mundo civilizado condena , y que para liberar la humanidad de un flagelo tan odioso se necesita la cooperación internacional .

Y la Convención aclara que las razones tradicionales para no reconocer jurisdicción tales como afirmar que el acto es político o interno no pueden aducirse en el caso del genocidio.

Luego, por qué vuelve a producirse el genocidio? Los mecanismos internacionales no funcionan por sí solos, su eficacia depende de la voluntad y la determinación de los estados miembros de emplear sus recursos políticos, humanos y financieros para implementarlos.

La excusa habitual para no actuar contra el genocidio es: No sabíamos . Sin embargo; el genocidio no ocurre espontáneamente. Es un delito planificado y perpetrado por cínicos dirigentes que creen que pueden cometerlo impunemente, y sacar provecho de él. En la mayoría de los casos abundan las señales de alarma mucho antes de que empiece la masacre.

No hay compromiso En Ruanda el carácter y la magnitud de la matanza eran patentes. No obstante, la respuesta de la comunidad internacional fue exigua. Varios países retiraron sus contingentes de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas a Ruanda (Unamir), que quedó reducida a su más mínima expresión.

El genocidio es una prueba que tenemos ante nosotros. Expresiones como orden mundial , cooperación internacional y comunidad global carecerán de toda significación mientras no pasemos la prueba.

Cómo detener el genocidio en sus inicios? No podemos conformarnos con que la comunidad internacional intervenga sólo cuando haya pasado lo peor. Qué sucederá después de la intervención? Si actuamos contra el genocidio quizá debamos comprometernos a construir una nación ?. Cuando se retira la presencia internacional, quién habrá de prevenir la reanudación de la matanza? Es menester que exista algún tipo de presencia permanente como parte de la estrategia de retiro?.

Aún no hemos convenido cuáles son las respuestas a estas preguntas. Quizá las respuestas sólo puedan averiguarse a través de la experiencia. Pero las preguntas no deben transformarse en excusas para la inacción.

No hay que dejar pasar este momento. Puede parecer mejor no saber. Puede parecer más seguro no actuar. Puede parecer más fácil desviar la mirada. Pero éstos son actos de complicidad. La humanidad elemental nos impone un deber a todos, un deber que es necesario cumplir.

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