DESENLACE SOMBRÍO DE LA II GUERRA

DESENLACE SOMBRÍO DE LA II GUERRA

La larga lucha emprendida para alcanzar la unidad de la nación alemana había fracasado. A comienzos de mayo de 1945, en efecto, la obra emprendida por el príncipe de Bismarck, canciller del Reino de Prusia y como él mismo se definió: un fiel servidor de la dinastía de los Hohenzollern en la década de 1860, se consumía en medio de una tragedia wagneriana ante el avance del ejército soviético, que sometía a sangre y fuego en la más apocalíptica de las guerras a la capital del tercer intento de imperio alemán. La feroz lucha entre los eslavos y los germanos iniciada en los albores de la edad media parecía llegar a su fin con el exterminio de estos últimos; el pánico y la humillación de los alemanes ante la temida derrota a manos de lo que los nazis habían considerado una raza inferior era un hecho.

30 de abril 1995 , 12:00 a.m.

La agonía de Alemania y la caída de Berlín en manos de los mongoles es uno de los episodios bélicos más patéticos de la historia universal. Del Báltico a los Cárpatos, treinta millones de seres humanos huían hacia el Occidente con temperaturas de 25 grados bajo cero; detrás de estas tristes filas de gentes se oían cada vez más cerca los cañones, y bruscamente surgían las columnas de los tanques soviéticos que desde Estalingrado había ido primero reconquistando su país y posteriormente conquistando la Prusia oriental. Probablemente, en muchos casos con unos deseos violentos de venganza debido a la barbarie que los nazis habían ejercido en Rusia.

Ante el desastre, los gauleiters nazis ordenan a las indefensas poblaciones resistir hasta la muerte, pero claro, mientras ellos huyen con sus tesoros y sus amantes. Y el causante de toda la tragedia, el principal culpable del más grande genocidio que la historia haya registrado? Cómo vive esos últimos días de su fracasado imperio? Quiénes le rodean, qué piensan? La muerte del presidente norteamericano Roosevelt había dado ciertas esperanzas a los jerarcas nazis, y el partido había difundido la noticia como si se tratara de algo decisivo en el curso de la guerra; creían que podría repetirse la historia, cuando el cambio de gobierno en la Rusia zarista había salvado a Federico el Grande y a Berlín. Pero, naturalmente, una cosa muy distinta era la Rusia Romanov del siglo XVIII y otra, la democracia estadounidense del siglo XX. La política del presidente Truman no cambió en nada la de su antecesor. Y lo que sí era real era la ofensiva soviética sobre los ríos Oder y Neisse.

Así las cosas, Hitler y Goebbels lanzaron, el 15 de abril de 1945, la siguiente proclama: Soldados del frente este alemán. Por última vez, nuestro enemigo mortal, el judeo-bolchevismo y sus hordas, pasa al ataque. Quieren destruir a Alemania, aniquilar nuestro pueblo. La gran mayoría de los soldados del Este saben hoy cuál es la suerte que espera a sus mujeres y a sus hijos: mientras que los ancianos, los hombres y los niños serán asesinados, las jóvenes serán entregadas como prostitutas a los vencedores, y el resto será deportado a Siberia. Hemos prevenido este asalto desde el mes de enero de este año, hemos hecho lo posible para construir un frente poderoso; una artillería colosal recibe dignamente al enemigo, las pérdidas de nuestra infantería han sido reemplazadas por unidades nuevas, los bolcheviques sufrirán la antigua suerte del Asia, serán desangrados a las puertas de Berlín. El que en estos momentos no cumpla su deber actúa como un traidor hacia nuestro pueblo. Los regimientos que abandonen su posición se conducen ignominiosamente, vergenza para ellos ante sus mujeres e hijos. Cuidado con esos miserables traidores que para salvar su miserable vida se entregan a los rusos; ellos deben ser fusilados inmediatamente, no importa su rango. Berlín seguirá siendo alemana, Viena volverá a serlo y Europa no será jamás rusa. Juren defender sus hogares y su patria; gracias a su valor, el ataque bolchevique será detenido, en el momento en que acaba de morir el más grande criminal de guerra de la historia (F. D. Roosevelt), la guerra entra en su etapa decisiva .

Situación desesperada Pero cuando Hitler y Goebbels entregaban esta por demás irreal circular, los ejércitos soviéticos continuaban su avance al este de Alemania. El general alemán Heinrici había planteado claramente la situación desesperada del ejército alemán, muy inferior en número y en material al soviético, pero después del 18 de abril de 1945 el búnker de la cancillería del Reich, último refugio del Fhrer, era un mundo aparte de la realidad. Los ejércitos que Hitler y su áulico general Jodl ordenaban sobre mapas ya no existían o eran impotentes; en realidad, en esa segunda quincena de abril los blindados soviéticos se dirigían por las autopistas en dirección a Berlín.

El 20 de abril, Hitler cumplía 57 años y para nadie era ya un secreto que en cuestión de unos pocos días el ejército soviético tendría cercado por completo a Berlín. En los sótanos de la cancillería se oían ya los lejanos ruidos de los cañones del mariscal soviético Zhoukov. Cualquier retirada hacia la Alemania del sur era difícil, si no imposible, pero todavía los altos jerarcas del nazismo se reunieron para desearle feliz cumpleaños a su líder. Sería el último. La fiesta debió ser melancólica; Himmler se desplazó desde Macklemburgo, donde tenía su cuartel. Speer apareció también; Krebs, Jodl y Keitel, militares cortesanos, tuvieron sin embargo, aunque midiendo muy bien sus palabras, que admitir que el cerco de Berlín era ya un hecho, y Keitel, Himmler, Borman, Burgdorf, Doenitz y Goering, todos, insistieron en que el Fhrer abandonara Berlín, se refugiara en la Alemania del sur y esperara allí el estallido de las hostilidades entre los occidentales y los soviéticos (hostilidades que los alemanes veían inevitables).

Solo Goebbels fue de opinión contraria: Hitler debía permanecer en Berlín. El había conquistado Berlín y se había convertido en su gauleiter (jefe de Berlín), debía permanecer en su capital y vencer o morir. La mente de Goebbels era más instintiva que racional y se guiaba más por el efecto de sus palabras que por su contenido. Evocó entonces lo que en su concepto debía ser el final del III Reich: perecer en un trágico crepúsculo de los dioses, antes que aceptar la derrota. El Fhrer debía morir en las ruinas de Berlín luchando contra el bolchevismo. Algún día, pensaba él, las potencias occidentales se despertarían de su letargo y se darían cuenta del terrible peligro que representaba la Unión Soviética. Entonces el épico combate por la Berlín de los nazis se convertiría en una leyenda llena de nostalgia, sentida no solamente por los nazis sino también por el Occidente.

Pero pese a todas las elucubraciones, y a todo el magnetismo de Hitler, los ejércitos soviéticos seguían avanzando sobre Berlín; la ciudad y sus habitantes vivían en el cercano presentimiento de su fin. La capital del imperio alemán contaba antes de la guerra con cuatro millones de habitantes. Debido a los bombardeos, la población se había reducido a dos, pero en los últimos tiempos y con el exódo de las poblaciones del Este, la ciudad se había vuelto a poblar de miserables masas de fugitivos que, además, debían vivir en los sótanos debido a los continuos ataques aéreos. Esa población vivía aterrorizada con las historias de los fugitivos del frente oriental, sobre las crueldades de los rusos, y así los berlineses se aferraban a las esperanzas que hasta casi el último momento les transmitió Goebbels por la radio y la prensa.

Después del 22 de abril, Adolfo Hitler mismo había reconocido la derrota y el fracaso del nacional-socialismo a sus más cercanos y últimos fieles, pero el siniestro doctor Goebbels, en medio de su odio acentuado por la humanidad, resolvió entonces que Berlín debía resistir hasta el último de sus habitantes, y de acuerdo con Hitler se trasladó junto con su esposa e hijos a los sótanos de la cancillería. La esposa de Goebbels, Magda, era una fanática seguidora de Hitler y sin presión de su marido o de ninguna otra persona, estaba dispuesta a sacrificarse junto con sus hijos, pues no deseaba sobrevivir en una Alemania derrotada.

Mientras los jerarcas nazis tomaban sus últimas disposiciones, toda clase de rumores circulaban entre la población berlinesa: que si el ministro de Relaciones Exteriores Ribbentrop va a firmar una paz separada con Occidente, lo que liberaría los ejércitos alemanes en el frente oeste, y así se podría concentrar todo el poderío que le queda a Alemania en la derrota de los soviéticos. Si esto sucediera de un momento a otro, veríamos entonces los aviones de la Luftwaffe sobrevolando Berlín y destruyendo las avanzadas del ejército rojo. Pero claro, eran ilusiones, los occidentales tenían muy claro que no pactarían una paz separada con los nazis y que su rendición tendría que ser incondicional.

La nueva Europa Y mientras para todos era evidente que Alemania se derrumbaba, cuál era la actitud del tristemente célebre mariscal del aire Hermann Goering? Pues bien, el 23 de abril de 1945 Goering dirigía el siguiente telegrama al Fhrer con copia a Keitel, Ribbentrop y Goebbels: Mi Fuhrer, está usted de acuerdo, que después de su decisión de permanecer en Berlín asuma yo plenos poderes en el gobierno del Reich, tanto en el interior como en el exterior? Si a las diez horas no he recibido su respuesta, consideraré que usted ya no es libre de sus movimientos, y por lo tanto procederé en consecuencia considerándome su sucesor; que el señor lo proteja en esta hora aciaga, su fiel Hermann Goering . Este extraño mensaje se enviaba faltando unos pocos días para que Goering y sus colegas fuesen arrestados por las autoridades aliadas, mientras que su rival en la sucesión del poder, Martin Bormann, logró huir y desaparecer misteriosamente.

Finalmente, cuando las tropas soviéticas se encontraban ya próximas a la propia Cancillería, Adolfo Hitler y su amante Eva Braun se suicidaron; en su testamento Hitler no nombraba, contrario a sus esperanzas, como sucesor a Goering, sino al gran almirante Doenitz; el encargado de comunicarle la noticia fue Bormann por medio de un radiotelegrama, único medio que todavía unía al Bunker con el resto del mundo. Pero, en realidad, la noticia de la muerte de Hitler ya no podía conmover a la gran masa del pueblo alemán; ahora se trataba de negociar en las mejores condiciones posibles la rendición de Alemania, y planear el doloroso paso de la hecatombe a la paz.

Los jerarcas nazis tenían diferentes ideas al respecto, y todos confiaban en ocupar un cargo importante en el nuevo gobierno del gran almirante (un gobierno que duró apenas unos pocos días) su sentido de las cosas, es decir, de la ética, de la política, de los derechos humanos y en fin de la civilización misma eran muy distintos a los de los occidentales e incluso al de los soviéticos; por ejemplo, Himmler confió hasta el último momento en que gracias a sus entrevistas en abril con el conde Bernardotte, miembro de la familia real sueca, el general Eisenhower o el general Montgomery lo recibirían y que por pertenecer ellos a la gran familia de los germanos (para Himmler, los anglosajones eran primos cercanos de los germanos) y que precisamente por ello, le perdonarían sus crímenes de lesa humanidad contra las razas eslavas, judías etc.

El 2 de mayo de 1945 la ciudad de Berlín se rindió a las tropas soviéticas del mariscal Zhoukov; el general alemán comandante de la defensa de Berlín, Weidling, lanzó el siguiente manifiesto a la población berlinesa que había recibido anteriormente la orden de resistir hasta el último hombre, mujer y niño: Cada hora durante la cual la lucha prosiga, los sufrimientos de la población civil y de los heridos continuarán en forma atroz. Por lo tanto y de acuerdo con el alto mando soviético, ordenó detener inmediatamente el combate . La capital imperial había caído, Pocos días después el gobierno del almirante Doenitz, completamente impotente para manejar la situación, se rendía incondicionalmente ante los aliados soviéticos, americanos, británicos y franceses.

En realidad lo que había terminado era una de las grandes tragedias, tal vez la mayor de toda la historia universal; el criminal gobierno de Hitler había destruido a la nación alemana y había permitido que el mariscal Stalin, quien antes de 1939 gobernaba un país atrasado y aislado del mundo, se convirtiera en el hombre más poderoso de Europa; la Unión Soviética se convertía en una de las dos grandes potencias mundiales; las antiguas potencias coloniales, la Gran Bretaña, Francia, Holanda y Bélgica, perderían sus imperios ultramarinos en los años siguientes. Europa dejaba de ser el centro de la historia; la Europa oriental quedaba bajo la influencia soviética, lo que acentúo aún más la antigua división que el Imperio Bizantino primero, y después el turco habían causado a esa parte del continente europeo, marginándolo de la evolución occidental; el mundo entró en una peligrosa etapa bipolar y prácticamente todo el peso de salvaguardar la civilización judeo-cristiana-occidental recayó en el único país de cultura europea que había sobrevivido con sus fuerzas intactas a la guerra, es decir, Estados Unidos; los jerarcas nazis y el propio almirante Doenitz, habían declarado melancólicamente que con la derrota de Alemania el Occidente perdía mil años de su historia, refiriéndose a la antigua pugna por la Europa oriental entre eslavos y germanos; pero en realidad era culpa de la imprudencia de estos últimos, si en efecto los eslavos habían llegado a ocupar a Berlín y se encontraran hasta finales de los ochenta a pocos kilómetros de las grandes capitales europeas; finalmente, la pesadilla de la guerra fría, consecuencia de la II Guerra Mundial, terminó también, y hoy a finales de siglo, aunque los pueblos eslavos siguen atrasados con respecto a la Europa Occidental, parecen estar en el camino hacia una democracia liberal, y así finalmente integrarse a la cultura europea poniendo fin a siglos de separación.

--------- ESPECIAL HACE 50 AÑOS EN EUROPA Desenlace sombrío de la II guerra Entre la última semana de abril y la primera de mayo de 1945, se produjeron los últimos aterradores actos de la hecatombe que dejó destruido el viejo continente, causó muerte y miserias incalculables y cambió el mapa y la historia universales. La II guerra comenzó en septiembre del 39, con la invasión de Hitler a Polonia, y se extendió prácticamente a todo el mundo con el ataque japonés a Pearl Harbor y el ingreso de EE.UU. directamente a las hostilidades. Pero la guerra en el Pacífico y la rendición del Japón solo tuvieron lugar en agosto del 45. Esta edición recuerda días que no se olvidarán.

---------------------------------------------------- DOMINGO, abril 29 -En Caserta, Italia, se rinden un millón de soldados alemanes que operaban en Austria y el Norte de Italia. Los ingleses capturan a Lauenburg y aíslan las unidades alemanas en Dinamarca. En Berlín, se casan Hitler y Eva Braun. Hitler dicta su testamento político, mientras los rusos capturan la central eléctrica y la estación de tren de la ciudad.

LUNES, abril 30 Hitler y Eva Braun se suicidan en el bunker debajo de la Cancillería del Reich a las 3.30 de esa tarde. Sus cadáveres son cremados con gasolina por su chofer en los jardines de la Cancillería, mientras el edificio es bombardeado por la artillería del ejército ruso, cuya infantería está a dos cuadras de la que fue la sede del gobierno alemán en la ultima etapa de la guerra. Munich cae en poder de 7o. Ejército de EE.UU.

MARTES, 1 de mayo Ultimas horas de la batalla de Berlín. El ministro de propaganda del Reich, Goebbels y su esposa Marta envenenan a sus seis hijos, antes de suicidarse. El almirante Doenitz anuncia la muerte de Hitler, luchando en Berlín , y se convierte en el segundo Fuhrer del Reich.

MIERCOLES, mayo 2 Stalin anuncia la caida de Berlín, luego de la toma del Reichstag (Parlamento) por el ejército rojo, operación que se consideró simbólica e informalmente como culminación de la derrota militar del Tercer Reich y de su gobierno Nacionalsocialista. El comunicado oficial ruso dijo: Tropas del primer frente bielorruso al mando del mariscal Zhukov... se han apoderado totalmente de Berlín hoy 2 de mayo... foco de la agresión alemana . Ese día se rinden igualmente o se aniquilan los últimos reductos de resistencia en la capital. El general Weildling, comandante de la defensa de la capital, lanza un manifiesto en que cambia la orden de resistir hasta el último hombre, mujer y niño. Por lo tanto, y de acuerdo con el alto mando soviético, ordeno detener inmediatamente el combate . Se capturan 2600 prisioneros alemanes en el Reichstag. Ingleses y rusos establecen contacto en Wismar. Werner von Braun y su equipo de expertos en cohetería se rinden en Austria a los norteamericanos.

JUEVES, mayo 3 Los ingleses capturan a Hamburgo. Patton se toma a Branau, donde nació Hitler. Los primeros enviados para negociar la rendición alemana se encuentran con Montgomery en Luneburg.

VIERNES, mayo 4 Rendición total de todas las fuerzas alemanas que operaban al norte de Alemania, Holanda y Dinamarca, al mariscal Montgomery en Luneburg.

SABADO, mayo 4 En Checoeslovaquia se produce el levantamiento de Praga al tiempo con el ataque de la resistencia a la estación nacional de radio. En el Atlántico, último éxito de un submarino alemán, cuando el U-853 hunde el SS Black Point antes de ser hundido por el USS Atherton. En el 45 fueron hundidos 153 submarinos alemanes, 217 averiados y se rindieron l87 DOMINGO, mayo 6 Mientras la guerra prosigue con toda intensidad en el Pacífico, Patton ocupa la fábrica Skoda y divisiones SS aplastan la insurrección en Praga.

LUNES, mayo 7 Rendición incondicional de Alemania. El general Jodl firma el documento de capitulación a las 2.41 de la mañana en un salón de clase en Reims. Termina el sitio de Breslau, en Silesia, y son capturados 40 mil soldados.

MARTES, mayo 8 -Día VE Victoria en Europa. Grandes celebraciones en todo el mundo. En Berlín el mariscal Keitel, el mariscal Zhukov y el Mariscal del aire Tedder ratifican el documento de capitulación de Reims. Capitulan las tropas alemanas en Noruega y Checoeslovaquia. Se sigue combatiendo en el Pacífico.

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