OBSESIONES DEL CRONOPIO

OBSESIONES DEL CRONOPIO

MEXICO - Para algunos se tratará de la más pura arqueología literaria, donde aparecerán los cimientos de su prolífica obra. Para otros será la confirmación de que Cortázar después de 11 años de su muerte aún puede jugar y lograr algo más de sus lectores. De cualquier forma, Diario de Andrés Fava, obra inédita del escritor argentino, se convertirá seguramente en el acontecimiento editorial del año. Esta obra póstuma fue presentada hace poco por la Editorial Alfaguara en la Universidad de Guadalajara en México y saldrá al mercado internacional en las próximas semanas. El lanzamiento se hizo precisamente allí, donde desde septiembre de 1994 se vienen realizando la Cátedra latinoamericana Julio Cortázar sobre los temas que motivaron al autor, como la literatura, la política, los derechos humanos, jazz y por qué no el boxeo (esta cátedra se financia con las becas otorgadas por el gobierno mexicano a Carlos Fuentes y al propio García Márquez, quienes las transfirieron para crear este orga

30 de abril 1995 , 12:00 a. m.

El cuaderno de Fava es un singular caso de anticipación literaria: allí están muchas de las ideas que Morelli expondrá en Rayuela, el tono general de Un tal Lucas y el bosque del bellísimo y breve relato Continuidad de los parques. Y si se escarba un poco más se puede hallar la semilla de cuentos muy posteriores como Cuello de gatito negro. Según los editores, Diario de Andrés Fava se consolida como el punto de partida en el que ya aparece el mejor Cortázar, con sus símbolos y sus claves, aquellas que hicieron del autor de Rayuela un poeta en el que la metáfora convivió siempre con una imaginación radical, con una pasión literaria que aquí halla su raíz de buen humor desbordante . Alfaguara concluye así la publicación de la obra del escritor, que inició en 1990 y que consta de veinte títulos. Una obra que, según ellos, giró en torno del deseo del equilibrio entre el reflejo de la realidad cotidiana y las indagaciones metafísicas, lo que se tradujo a menudo en desenlaces abiertos a diversas interpretaciones .

Lectores cómplices En el Diario... ya se vislumbra, además la obsesión del autor De cronopios y de famas por la escritura. No escatima en el reparto de críticas y elogios a Joyce cuando aborda a los más destacados autores de la literatura inglesa o esa fascinación exacerbada por los poetas franceses de principios de siglo. Sus inacabables vivencias en un Buenos Aires que ya no es quedan reflejadas como si se tratara de los cimentos de toda su obra. A pesar de haber vivido en París durante más de tres décadas, nadie describió a Buenos Aires como lo hizo Julio , aseguran muchos de sus fanáticos lectores. Una vez más, Andrés Fava se encargará de corroborarlo.

El propio Cortázar explicaría, en su última entrevista concedida al Magazine Litéraire, el porqué de su existencia en el mundo de las letras: Escribir para mí es un juego colectivo, lúdico, que va mucho más allá de la literatura. Hago cómplices a mis lectores, esperando a cambio su libertad intelectual frente a lo que están leyendo. Espero de ellos una libertad intelectual que va más allá de la literatura, para ingresar en el terreno histórico... Sé que es un procedimiento muy ambicioso y también que hay lectores que siguen y seguirán prefiriendo ausentarse en un libro, dejar de ser individuos mientras leen. A mí me gustaría obtener un poco más que eso de mis lectores , se confesó Cortázar. Con el Diario de Andrés Fava tiene una nueva oportunidad para lograrlo.

Cine y sueños Fragmentos de la novela póstuma de Julio Cortázar.

Advierto que en una pesadilla de hace dos horas había un encuadre de cine; lo que es más, tuve conciencia mientras soñaba. Poco recuerdo; el sueño es pesadilla cuando un mínimo de situaciones se carga de un simbolismo tan enorme, que cada mutación es un nuevo choque emocional que no puede sostenerse por mucho tiempo. El recuento posterior es siempre decepcionante (notar que una pesadilla puede ser precedida de un largo sueño que recordaremos en detalle; pero que wagnerianamente, ya rondaban ahí los temas del horror, sólo al final saltan en toda la orquesta. La pesadilla pura no puede durar mucho, nos mataría).

De esto recuerdo una habitación es decir: sé lo que era, y una camilla o mesa de morgue donde había un cadáver. Alguien, gordo, grande, había estado ocupado ahí ( autopsia?) y cuando yo miraba aquí el cine, porque yo miraba desde lo alto, como la cámara que filma moviéndose horizontalmente mientras toma de arriba abajo no podía ver nada pues iban cubriendo el cuerpo con un terciopelo negro a medida que mi mirada se movía de la cabeza a los pies. Con un ritmo perfecto, casi como si mis ojos fueran emitiendo el terciopelo un instante más pronto que la mirada misma.

Entonces parece que fui a ponerme más lejos, y en ese instante me sentí proyectado en el aire (sin que nadie me agarrara, pero con la seguridad de que era el mismo individuo gordo) y sentí creo que era sensación visual y plástica a la vez que mi itinerario en el aire terminaba en la mesa de mármol, me sentí como una alfombra que desenrollan, un tronco sólido que de pronto pasa a ser una lámina de dos dimensiones. Impresión confusa de que pero entonces claro yo soy ese (cadáver) y el horror. Desperté en el acto mismo de quedar tendido en la mesa.

Todo esto podría filmarlo, lo primero como lo he descrito, lo segundo con un rápido sucederse de mirada, sombras y movimiento. (Mandarle una carta a Lumitón).

* * * Estoicismo sobre el papel. Quisiera que el gesto de la muerte no irrumpiese de fuera, no se amplificara desmesuradamente; que entre llevarme el tenedor o la pistola a la boca no hubiera casi diferencia cualitativa. Si matarse es una ventana, no salir golpeando la puerta. Si vivir fue not a bang but a whimper, disponer el cese de actividades con la misma sencillez que apaga el velador para admitir una noche más. El punto final es pequeñito, y casi no se le ve en la página escrita; se le advierte luego por contraste, cuando después de él comienza el blanco.

El placer de viajar no nace tanto del ingreso en lo desconocido como del rechazo de la circunstancia habitual, lo que excede lo geográfico y forma ya parte de nosotros, como el aire sumido en la copa del árbol tiene su olor y su color y es el vaciado impalpable de su forma.

Se habla a veces de los testigos , del acecho cotidiano que un viaje suprime. Es una forma de aludir a lo que Sartre llama la mirada , pero creo que hay todavía algo peor. Mi ambiente de vida me causa repentinamente horror porque es mi petrificación irreparable, la constancia que soy esto y no A o B. Viajar e inventar el futuro espacial. En vez, si me quedo, anulo incluso el futuro temporal para reemplazarlo por el futuro de caja de fósforo, de week-ends, de nuevas detective stories, del jueves Olga y el domingo cine. Yo sé cuantas camisas tengo en el armario. Esa pared de mi oficina es una vértebra. La sopa, después la sopa. Después este sillón azul. (Un tango: Y siempre igual, teléfono ocupado...

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