LA NOVELA ES EL PAÍS

LA NOVELA ES EL PAÍS

Que, en la telenovela, Sebastián esté en estos momentos en la cárcel sabiéndolo inocente, y que, en la realidad, Margarita Rosa de Francisco haya sido llamada por la Fiscalía para declarar por supuestos vínculos con el Cartel de Cali, es de las paradojas que sólo ocurren -y se entienden en este país. Pues lo primero que uno desearía es que ojalá todo lo que ocurra en Café fuera verdad, y todo lo que podría sucederle a Gaviota en la práctica resultara mentira. Y no al revés. Pensar que lo de esta serie son invenciones del libretista, y los escándalos por presuntos enriquecimientos ilícitos son en cambio ciertos. O pueden ser...

26 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Lo de ahora constituye un golpe a las fibras más sensibles de la opinión nacional, muy orgullosa de su artista y del hecho de que, a través de Café , Gaviota personaliza la Colombia buena. La Colombia positiva. La que tiene dramas y sufre, pero que en modo alguno puede estar inmiscuida por fortuna y casi también por excepción en problemas de narcos.

Para bien de todos, ojalá este equívoco se aclare muy pronto, y además favorablemente. Porque mientras no se esclarezca, la conclusión inevitable es que si en verdad la clase política está muy permeada por el poder de tales dineros, el caso de Margarita Rosa en cierta forma despolitiza este escándalo.

Es decir, que si por culpa de su manager o de cualquier tercero Gaviota estuviera mezclada en estos asuntos, sería la demostración de que son muchos los núcleos en que este flagelo nos estaría azotando con su injerencia.

Auncuando falta escuchar sus descargos, no es factible defender a los políticos involucrados por la Fiscalía, a menos que las pruebas sostenidas por este organismo fueran tan frágiles como en algunos casos se ha irradiado esa idea. Pero no seamos maniqueístas ni nos lavemos las manos así de fácil. Es muy grave, sí, que haya narcopolíticos, y de eso se trata: de castigarlos. Mas, ante la actuación de la Fiscalía frente a Margarita Rosa, habría que concluir que la gangrena se extiende igualmente a muchos otros segmentos de la sociedad. Y organismos aún no detectados, ni investigados.

Me refiero, por ejemplo, al mundo financiero, estrechamente relacionado con el sector privado. Si Bogotá y otras ciudades del país se han convertido en verdaderas lavanderías, cómo, mediante qué instrumentos bancarios se lava esa plata? O es que quienes la tienen y negocian con la misma la conservan acaso debajo del colchón, prácticamente expuesta y sin rendimientos de ninguna naturaleza? Por favor! Sí. Debe haber muchos políticos de todos los pelajes y no exclusivamente pertenecientes a un solo partido untados de este miasma. Y por supuesto que es un escándalo que vulnera gravemente al liberalismo como colectividad, aunque el Fiscal también es liberal. Pero no incurramos en aventuradas exclusiones ni en sectarismos afanosos. Porque detrás de la odiada clase política resulta presumible que, como ya está viéndose, existan más sorpresas.

Por eso mismo guardo reservas con quienes son en sus actitudes rabiosamente fundamentalistas. Si Luis Carlos Galán asesinado por las balas del narcotráfico levantara la cabeza, se llevaría más de un susto, y no propiamente fantasmal.

Estaría dolorosamente desconcertado, por decir lo menos, de que el primer adherente a su candidatura presidencial en 1989 (meses antes de que lo mataran), fuera el entonces senador y hoy Contralor General de la República, David Turbay. Posición que no es un honor ni un compromiso cualquiera. Por eso es deseable que se aclare cuanto antes su situación jurídica. La honra del Contralor, señor Fiscal, quizá como la de ningún otro, no puede quedar en entredicho, como el propio interesado lo ha solicitado.

Y sorprende asímismo que otros galanistas de viejo cuño en ese entonces apologistas del más apasionado moralismo contra la candidatura de López Michelsen como el señor Mauricio Guzmán, actual alcalde de Cali, pudieran terminar tan enredados en líos como los que ha desatado la Fiscalía, colocando en duda la reputación de alguien tan corajudo como la parlamentaria Yolima Espinosa.

Y, dentro de este contexto, más preguntas inquietantes: el tan zarandeado Santiago Medina, era ángel cuando fue tesorero de la campaña del Nuevo Liberalismo, y se volvió diablo después? El representante Rodrigo Garavito fue bueno hasta hace poco, cuando figuraba en la bandera de la revista Semana, y sólo ahora resulta malo ? Por condenable que sea la conducta del ex embajador Eduardo Mestre, merecía el tratamiento que jamás han recibido don Osito, don Tomate y don Popeye? El señor Alberto Giraldo, quien era ayer el gran relacionista de ex presidentes conservadores, resulta hoy un vil testaferro del Cartel? Es la clásica doble moral que a la postre impide que el panorama se esclarezca y haya justicia justa. Hasta donde he entendido de todo este maremágnum, a las personas que el Fiscal ha llamado a declarar para no hablar de aquellas a las cuales les dictó orden de captura, las cobija el cargo de enriquecimiento ilícito, o de vínculos con la droga. Y por ilícito que sea, dicho enriquecimiento no se produce como por arte de birlibirloque, de un día para otro. Son o serían fortunas acumuladas mediante actividades, algunas de ellas turbias u oscuras, más que en forma súbita.

Pero alguna trayectoria , así sea mínima, se necesita en estos trotes. O no?

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